“Que el cine sea ordenado a la gloria de Dios y a la salvación de las almas, y sirva eficazmente para la extensión del Reino de Cristo sobre la Tierra”.

S. S. Pío XII

miércoles, 15 de diciembre de 2010

LISTADOS:100 PELICULAS REDUCO

100 PELÍCULAS REDUCO







No es el que sigue un listado de las “Cien películas que usted debería ver antes de morir”, como incitantemente se usa ahora en la venta de más que dudosos y onerosos libros para lucir en la mesita del living-room o armar ciclos de reciclaje por parte de bien auspiciados pseudo-críticos; ni se trata tampoco de las “Cien mejores películas de la historia del cine”, cuyo título de juicio final, como diría Borges, podría deberse a “la empresa que lo obligó a juntar esas dos palabras que no se juntan, cien y mejores” (comentando una selección de poesías castellanas de Menéndez y Pelayo).

Pero dados a una selección recomendable, debe hacerse un conclusivo número redondo, dentro de una posible Arca donde salvaguardar aquellas películas que subjetivamente –pero sustentando críticamente nuestra elección- podríamos ser dados a preferir. Ha sido difícil llegar a las 100 películas debido al desencanto que se produce cuando uno, al adentrarse cada vez más en la Fe católica, comprende de qué manera el cine ha sido y es en general un medio contrario a la verdad que Cristo depositó en la Iglesia y su doctrina de salvación.

No ha de estar mal un número cerrado para quien, interesado en aprovechar el tiempo que le es dado, no desea perderse en los meandros de interminables visiones de novedades que siempre buscar recrear sus ojos en infinidad de nuevas trampas; aunque si quiere estipularse exagerada la cuenta, no pondríamos objeción, ya que hemos dejado muy atrás esa cosa ingobernable llamada “cinefilia”.

El cine que en verdad vale es un cine para ser re-visto y re-visitado; aquel que a través de sus excelencias formales nos invita a pensar y a exigirnos a nosotros mismos más como espectadores y, en caso de su comprensión, trascender ese estado pasajero. “No se conocen más que las cosas que uno mismo domestica. Los hombres no tienen tiempo de conocer nada”, decía el Zorro en “El Principito”. Por eso antes que dedicarse a ver incontables películas que surgen de continuo, vale mejor dedicarse a unas pocas bien conocidas y de provecho.

La Cultura auténtica es diálogo; ese es el modo del saber y del conocimiento que debe exigírsele al cine, cuando nuestro afán de conocimiento subsiste por encima del natural afán de descanso o pasatiempo. Si hemos de buscar el conocer (y, lo que es obvio, conocer la verdad) debemos saber quiénes, cómo y de qué manera nos lo otorgan, quiénes son aquellos que consideramos autorizados, debido a su conocimiento, para cumplir tal función. De allí nuestra preparación y nuestra cautela, para que haya un verdadero diálogo, y no un monólogo que se nos suministre para nuestra ensoñación o engaño.

La mayor desdicha que puede acontecer al estilo –escribió Hello-, es hacerse admirar independientemente de la idea que expresa” (ya que hablábamos de Borges...). Por lo tanto, es importante discernir estilo e idea, en la medida en que se alimentan mutuamente o en que la admiración de una forma no nos permita ver detrás la idea o filosofía que la sustenta. Contrariamente a estos casos, están quienes fincan su principal interés en una película debido a su argumento, al tema de que trata, a lo que se dice en palabras antes que en imágenes, sin darse cuenta de que el director puede plantear un tema noble y negarlo rotundamente con la forma adoptada para el film. Incluso el tema puede estar incluido implícitamente en la puesta en escena, dejando que la fábula sea una historia mínima y nada atractiva. De todas maneras, y de corriente, un gran tema requiere una gran maestría en su resolución formal (y por lo tanto en su concepción filosófica), por lo que difícilmente haya cien ejemplos de este tipo. Muchos otros films ofrecen aspectos destacados respecto de problemas bien resueltos, o incluso testimonios necesarios de conocer. Pero, en todos los casos, hemos tenido en cuenta que se trate de obras nada complacientes con lo que el mundo espera de facilidad o cómoda aquiescencia en una forma de ver y juzgar precisamente al mundo. Hemos elegido films personales que no ofenden la moral ni atacan los valores que creemos esenciales, unos valores que la civilización cristiana nos legó y que, desperdigadamente, recayeron en una tradición formal que ya se ha perdido casi del todo en Occidente. Hemos dejado afuera films que, a pesar de valores relativos y cierta belleza formal, por uno u otro motivo pierden la coherencia y el equilibrio en finales insatisfactorios o en escenas de dudosa moral o confusa resolución.

Puesto que no se trata de una selección en orden al mérito, el listado es cronológico, y dado que puede surgir aún algún film de méritos, o sernos dado a conocer uno que ignorábamos debido a su difícil acceso, el listado no tiene por qué ser definitivo ni canónico, pero sí orientador. Podrá observarse de qué manera el cine clásico ocupa preferencial lugar (incluyendo al cine argentino), y de qué modo fueron los años ’50 los de mayor despliegue creativo, en una madurez de autores que confluyó con el cambio operado en estos hombres tras la desgraciada y desencantada experiencia de la Segunda Guerra, y antes del deterioro absoluto llegado con los años ‘60, hasta encontrarnos con una selección minorísima de los últimos años, con gemas sin embargo que nos permitieron dar gracias porque el cine al fin, luego de cien años de su invención, pudiera justificar del todo su existencia, con aquella “La Pasión de Cristo” que, bueno es aclararlo, surgió por fuera del sistema de producción establecido.

Sabemos que el cine ha sido y es como tantas otras un arma de masificación del hombre, un medio de embrutecerlo y desarraigarlo. “El hombre de masa –dice el Padre Alfredo Sáenz- no tiene vida interior, aborrece el recogimiento, huye del silencio; necesita el estrépito ensordecedor, la calle, la televisión. A veces deja encendida todo el día una radio que no escucha, acostumbrado a vivir con un fondo de ruido. Vacío de sí, se sumerge en la masa, busca la muchedumbre, su calor, sus desplazamientos”. Es más, “Satanás es el “padre de la mentira” (Juan 8,44) y nunca presenta el pecado en su odiosa fealdad sino lleno de atractivos” (Mons. Straubinger, Comentario a Sab. 5, 3).

Sin embargo, el buen cine ha persistido, ha surgido a pesar de tantos condicionamientos económicos y políticos, y aún hoy puede ser una herramienta no diremos de evangelización, sino de esclarecimiento, y de comprensión del hombre y del mundo en que vivimos, por lo menos de forma indirecta. Pero, por su misma naturaleza absorbente, el cine invita a sustraer al hombre demasiado tiempo de la realidad, pues al encontrar desarmado al espectador, que no ha recibido la debida preparación respecto del lenguaje formal del mismo, puede caer fácilmente en la idolatría, la ilusión o la respuesta sentimental y en el fondo abstracta que no será capaz de llevar a cabo en la vida real. Hoy el mundo sufre la ausencia de reflexión, de sana y bien fundada reflexión (“El mundo está desolado, porque no hay nadie que reflexione en su corazón”, Jeremías, III. 12). El buen cine puede ser un auxiliar, si estamos preparados a ello, para la comprensión de determinadas ideas, temas, emociones o conflictos que se suceden en este mundo caótico en que vivimos. Pero, de todas formas y a pesar de este listado, recomendamos siempre no aficionarse demasiado al cine, por lo peligros que ello conlleva. Lo dicho: como en la literatura, debemos volver a los clásicos, allí donde el cine deja de ser sólo una evasión para tornarse en alimento intelectual que nos ayude a comprender lo que somos y a vivir este tiempo presente. De todos modos, no nos hacemos ilusiones; sabemos que el hombre de hoy (y eso incluye al que se llama católico), acostumbrado a manejarse en todo por sí mismo, de forma desarticulada, anárquica o improvisada y sentimentalmente, no suele escuchar consejos ni sugerencias, sino que se deja llevar por los impulsos del momento. La educación no le ha dado los marcos de referencia adecuados por donde saber encontrar determinados valores que ni siquiera se ha detenido a considerar.

En fin, nos resignamos a realizar lo que consideramos es nuestro deber, y dejamos el resto en manos de Dios. Solamente diremos que “el Liberalismo es pecado”, y por lo tanto el católico debe abstenerse de apoyar o ver las películas de aquellos directores que son liberales (y, cuando deba tolerarse una excepción, hacerse las aclaraciones del caso para que no haya confusión). Es grave a esta altura desinteresarse por tal información, de la que debería agenciarse antes de acometer la visión de una película. Si a alguno esto puede parecerle integrista o demasiado “ultra”, solamente queremos advertirle lo siguiente: el liberal (o su hijo el marxista) es enemigo de Dios, y por lo tanto, es nuestro enemigo, si en verdad amamos a Dios. No encontramos otra forma más sencilla de decirlo.

Por todo lo dicho, y debido a que la vida del hombre en este mundo es un combate, incluimos en otro apartado, como complemento de valor, una selección de “50 PELÍCULAS CATÓLICAS (o de inspiración cristiana)”, que más allá de su irregular nivel artístico, será material útil para lo antedicho, incluso tal vez más inspirador en orden a la conducta moral a asumir en la vida. Del mismo modo, dejamos de incluir reconocidos films liberales que suelen aparecer en los listados que se hacen al respecto, y acercamos otros no tan conocidos.

Finalmente, y como corresponde, incluimos nuestro Index no ya de películas prohibidas –sería inabarcable- sino mínimamente de ciertos directores que, aunque alguno de ellos pueda tener una película meritoria, el conjunto de su obra es perjudicial, pérfida o mediocre en extremo, cuando no todo junto, y cuya visión se hace absolutamente innecesaria. Nos referimos, en este caso, a directores difundidos y premiados ampliamente por el mundo, por el periodismo y la crítica, fundamentalmente en función de sus malos valores o sus directos ataques a la fe católica (algunos forman parte de la actual agenda anticristiana que se lleva a cabo desde Hollywood). Se hace necesario tal detalle debido a que hay muchos católicos (o que se llaman católicos) que persisten en acceder a tales obras nocivas o inútiles. “No leas libros malos, ni siquiera inútiles; éstos hacen perder el tiempo, aquellos inspiran impiedad o impureza. Quieres aprender de ellos a hablar bien, y aprendes a vivir mal. Muchos libros hay en los que aprenderás la ciencia y el talento unidos a la virtud. ¿No los lees? Un mal libro es un tentador continuo, un demonio doméstico; échalo de tu casa; de lo contrario él echará de ella la virtud”.(Padre Grosez, S. J., Santoral II, San Beda). Tache el lector “libros” y ponga la palabra “películas”. El resto corre por su cuenta.


INDEX:
Federico Fellini, Ingmar Bergman, Charles Chaplin, Clint Eastwood, Woody Allen, Quentin Tarantino, James Cameron, Steven Spielberg, Stanley Kubrick, Martin Scorsese, Pedro Almodóvar, Pier Paolo Pasolini, Marco Belocchio, Constantin Costa-Gavras, Alejandro Amenábar, Guillermo del Toro, Ron Howard, Paul Verhoeven, Alfonso Cuarón, TODO el cine argentino desde 1975 hasta la fecha (hasta ahora no hemos encontrado la excepción anhelada).



LISTADO REDUCO




1. El nacimiento de una nación. D. W. Griffith, 1915.

2. Way Down East. D. W. Griffith, 1920.

3. Sally of the Sawdust. D. W. Griffith, 1924.

4. The lodger. Alfred Hitchcock, 1926.

5. The strong man. Frank Capra, 1926.

6. The Ring. Alfred Hitchcock, 1927.

7. You’re darn Tootin’/The Music Box. Laurel y Hardy, 1927/1932.

8. El cameraman. Edward Sedwick, 1928.

9. La Pasión de Juana de Arco. Carl T. Dreyer, 1928.

10. Blackmail. Alfred Hitchcock, 1929.

11. City Girl. F. W. Murnau, 1930.

12. El Ángel Azul. Josef von Sternberg, 1930.

13. El delator. John Ford, 1935.

14. Los 39 escalones. Alfred Hitchcock, 1935.

15. Young and innocent. Alfred Hitchcock, 1937.

16. La diligencia. John Ford, 1939.

17. Young Mr. Lincoln. John Ford, 1939.

18. Sin novedad en el Alcázar. Augusto Genina, 1939.

19. Los Rothschild. Erich Waschneck, 1940.

20. Citizen Kane. Orson Welles, 1941.

21. La Loba. William Wyler, 1941.

22. La canción de Bernadette. Henry King, 1943.

23. La sombra de una duda. Alfred Hitchcock, 1943.

24. The Ox-Bow incident. William Wellman, 1943.

25. La máscara de Demetrio. Jean Negulesco, 1944.

26. Conflicto. Curtis Bernhardt, 1945.

27. La escalera de caracol. Robert Siodmak, 1945.

28. My darling Clementine. John Ford, 1946.

29. Possessed. Curtis Bernhardt, 1947.

30. El gran pecador. Robert Siodmak, 1947.

31. El fugitivo. John Ford, 1947.

32. La soga. Alfred Hitchcock, 1948.

33. Monsieur Vincent. Maurice Cloche, 1948.

34. Tierra del Fuego (Sinfonía bárbara). Mario Soffici, 1948.

35. Cielo amarillo. William Wellman, 1948.

36. Cielo sobre el pantano. Augusto Genina, 1949.

37. Madame Bovary. Vincente Minnelli, 1949.

38. La heredera. William Wyler, 1949.

39. El tercer hombre. Carol Reed, 1949.

40. La balandra Isabel llegó esta tarde. C. H. Christensen, 1949.

41. La Malvada. Joseph L. Mankiewicz, 1950.

42. On Dangerous Ground. Nicholas Ray, 1950.

43. En un lugar solitario. Nicholas Ray, 1950.

44. La Señora de Fátima. Rafael Gil, 1951.

45. Las vacaciones de M. Hulot. Jacques Tati, 1951.

46. Extraños en un tren. Alfred Hitchcock, 1951.

47. Detective Story. William Wyler, 1951.

48. Ace in the hole. Billy Wilder, 1951.

49. El pequeño mundo de don Camilo. Julien Duvivier, 1952.

50. Las aguas bajan turbias. Hugo del Carril, 1952.

51. The Bad and the Beautiful. Vincente Minnelli, 1952.

52. I confess. Alfred Hitchcock, 1952.

53. Otelo. Orson Welles, 1952.

54. La guerra de Dios. Rafael Gil, 1953.

55. La Quintrala. Hugo del Carril, 1953.

56. Tokio Monogatari. Yasujiro Ozu, 1953.

57. Hondo. John Farrow, 1953.

58. Julio César. Joseph L. Mankiewicz, 1953.

59. La ventana indiscreta. Alfred Hitchcock, 1954.

60. Barrio gris. Mario Soffici, 1954.

61. El hombre de Laramie. Anthony Mann, 1955.

62. El hombre que debía una muerte. Mario Soffici, 1955.

63. Sed de vivir. Vincente Minnelli, 1955.

64. Más allá del olvido. Hugo del Carril, 1955.

65. Ordet. Carl T. Dreyer, 1955.

66. La noche del cazador. Charles Laughton, 1955.

67. The Searchers. John Ford, 1956.

68. Ataque!. Robert Aldrich, 1956.

69. El hombre equivocado. Alfred Hitchcock, 1956.

70. El hombre que sabía demasiado. Alfred Hitchcock, 1956.

71. Mi tío Jacinto. Ladislao Vajda, 1956.

72. Embajadores en el infierno. José María Forqué, 1956.

73. El tren de las 3.10 a Yuma. Delmer Daves, 1957.

74. Rosaura a las diez. Mario Soffici, 1957.

75. Mi tío. Jacques Tati, 1957.

76. The tin star. Anthony Mann, 1957.

77. Hombre del Oeste. Anthony Mann, 1958.

78. The Big Country. William Wyler, 1958.

79. Vértigo. Alfred Hitchcock, 1958.

80. El cebo. Ladislao Vajda, 1958.

81. Río Bravo. Howard Hawks, 1959.

82. North by Northwest. Alfred Hitchcock, 1959.

83. Culpable. Hugo del Carril, 1959.

84. Psicosis. Alfred Hitchcock, 1960.

85. El diablo a las 4. Mervyn LeRoy, 1961.

86. Dos cabalgan juntos. John Ford, 1961.

87. El hombre que mató a Liberty Valance. John Ford, 1962.

88. Billy Budd. Peter Ustinov, 1962.

89.Los pájaros. Alfred Hitchcock, 1963.

90. Marnie. Alfred Hitchcock, 1964.

91. El Padrino. Francis Ford Cóppola, 1972.

92. El Exorcista. William Friedkin, 1973.

93. El Padrino II. Francis Ford Cóppola, 1974.

94. Sorcerer. William Friedkin, 1977.

95. Apocalipse Now. Francis Ford Cóppola, 1979.

96. Danton. Andrzej Wajda, 1982.

97. The lightship. Jerzy Skolimowsky, 1985.

98. La Pasión de Cristo. Mel Gibson, 2004.

99. Apocalypto. Mel Gibson, 2006

100. Katyn. Andrzej Wajda, 2007.


OTRAS 25 PELÍCULAS:

 
Frankenstein. James Whale, 1930.

Pampa bárbara. Hugo Fregonese-Lucas Demare, 1944.

El beso de la muerte. Henry Hathaway, 1947.

Cielo amarillo. William Wellman, 1948.

Ruthless. Edgar G. Ulmer, 1948.

Más allá del bosque. King Vidor, 1949.

The Enforcer, Raoul Walsh / Bretaigne Windust, 1951.

Surcos. José Antonio Nieves Conde, 1951.

La roja insignia del valor. John Huston, 1951.

The crimson pirate. Robert Siodmak, 1952.

Way of a gaucho. Jacques Tourneur, 1952.

Pick up in South Street. Samuel Fuller, 1953.

Island in the sky. William Wellman, 1953.

Dial M for murder. Alfred Hitchcock, 1954.

Man from Del Rio. Harry Horner, 1956.

Testigo de cargo. Billy Wilder, 1958.

Terror in a Texas Town. Joseph H. Lewis, 1958.

Never let go. John Guillermin, 1960.

Bajo diez banderas. Duilio Coletti, 1960.

¿Qué pasó con Baby Jane? Robert Aldrich, 1962.

The last man on earth. Ubaldo Ragona, Sidney Salkow, 1964.

Un millón en la basura. José María Forqué. 1967.

Tucker. Francis Ford Cóppola, 1987.

Doce hombres en pugna. William Friedkin, 1997.

El Patriota. Roland Emmerich, 2000.

El Señor de los Anillos. Las dos torres. Peter Jackson, 2002.


11 de septiembre de 1683. Renzo Martinelli, 2012.


Distribución por país de origen del total de las películas:

USA: 87
ARGENTINA: 10
INGLATERRA: 9
ESPAÑA: 7
FRANCIA: 5
ITALIA: 2
ALEMANIA: 3
DINAMARCA: 1
POLONIA: 1
JAPÓN: 1

Por década:

Década 1910: 1
Década 1920: 9
Década 1930: 9
Década 1940: 27
Década 1950: 54
Década 1960: 12
Década 1970: 5
Década 1980: 4
Década 1990: 1
Década 2000: 5
Década 2010: 1