miércoles, 24 de agosto de 2011
CONTRA LA TV
miércoles, 10 de agosto de 2011
domingo, 7 de agosto de 2011
lunes, 4 de julio de 2011
lunes, 30 de mayo de 2011
sábado, 16 de abril de 2011
¡MANTENGANSE DESPIERTOS!
COMENTARIOS ELEISON 196 (16-IV-2011) :
¡MANTÉNGANSE DESPIERTOS!
Por Monseñor Richard Williamson
En una situación mundial tan seria que inclusive se escuchan rumores de que el reciente desastre de Japón, con sus aproximadamente 27,000 muertos en tiempo de paz, no fue un acto de Dios sino un acto del hombre (ver HAARP tsunami en el Internet), ¿qué puede un Católico hacer para salvar su alma? A decir verdad no hay mucho que él pueda hacer para el mundo, pero lo menos que debe hacer para si mismo es velar, es decir, mantenerse despierto.
Es Nuestro Señor en el Jardín de Getsemaní, quien pone el velar, el mantener nuestros ojos abiertos y no adormecernos, aún antes de la oración (Mateo XXVI, 41). La razón es obvia. Si, a ejemplo de Pedro, Santiago y Juan, no me mantengo alerta (Mateo XXVI, 43), cesaré de rezar, tal vez como en el caso de ellos, cuando Nuestro Señor más lo necesita. ¿Cuántos Católicos en los 1950´s y 1960´s, especialmente el clero, no estaban observando los signos de los tiempos en la Iglesia y en el mundo, y por lo mismo fueron sorprendidos completamente por la apostasía de Vaticano II? He aquí la razón por la cual los "Comentarios Eleison", como solían hacer las "Cartas del Rector", constantemente vuelven a la economía y a la política, para hacer que los Católicos despierten y se den cuenta de lo que es su religión con sus exigencias, superadas por mucho por sus promesas (I Corintios II, 9).
Por lo tanto un experto del Wall Street (ver jsmineset.com, 30 de Marzo, 2011) puede decir, "El sistema financiero está tan dañado que ya no puede repararse. Además, no existe deseo alguno de repararlo porque los hombres inteligentes saben que es imposible. Estamos en el mundo que ha sido creado por haber desechado al Banco Lehman. No es "Un Mundo Feliz"..." Jim Sinclair dice que no importa cuánto "dinero de broma", como uno puedo llamarlo, los bancos centrales se empeñan en emitir... "El daño está hecho y no existe solución... favor de hacerse materialmente auto-suficientes" (dice él, subrayado por mi).
Todavía, aún los Católicos Tradicionalistas están siendo tentados para cabecear, hasta quedarse dormidos. Aquí dos recientes testimonios. El primero es de un maestro en una escuela Tradicional: "Me siento tremendamente solo en la batalla, no la batalla con los enemigos externos del mundo, sino aquella dentro de la Fraternidad de San Pio X. Esta batalla interna está siendo librada tan sutilmente que nadie parece estar consciente de ella. Es lo mismo que sucedió en la Iglesia oficial en los años 1960´s, el mismo cambio gradual y lento en el comportamiento."
El segundo viene de un observador dentro de la escena Católica Tradicional en los EUA de hoy: "Me parece que la militancia Católica está en decadencia. Veo muchos Católicos Tradicionalistas, especialmente padres de familia, aceptando las corrientes del mundo. La lucha ya no es importante para ellos. Están felices de poder tener su hermosa Misa los domingos, pero los lunes mandan a sus hijos a escuelas públicas. Cada Noviembre salen para votar por el menor de los dos demonios, ven Fox News (¿conservador?) y esperan del Partido Republicano (¿conservador?) la solución a todos los problemas del mundo actual. En mi humilde opinión esta falta de militancia está penetrando más y más en el mundo Católico Tradicional. ¿Estamos nosotros (los laicos) recreando el mismo conjunto de circunstancias que nos llevó al Vaticano II? ¿Es el Católico tibio hoy en día la predominante mayoría en el movimiento Tradicional? Temo que la respuesta a ambas preguntas pueda ser, sí."
¿Pues no es mucho más fácil renunciar a nadar en contra de la corriente actual, mucho más acogedor el abandonarse en los brazos del Sueño? Lo menos que puede uno hacer por sí mismo es deshacerse del televisor.
Kyrie eleison.
miércoles, 23 de junio de 2010
CRITICA

COLUMBO
Serie con Peter Falk Episodio “The Lady in Waiting” 1971.
(O de cómo la esposa de Columbo resolvió el caso más simple, el de una mujer enojada, distraída y vanidosa)
Acometemos entonces este comentario apartados de lo que
Columbo el detallista pregunta y pregunta; visita a la homicida en el salón de belleza; hace “experimentos” en su casa; aparece tras una reunión de directorio; consulta “oportuna e inoportunamente”, hincha con sus preguntas la paciencia de los sospechosos, pero siempre respetuoso y humilde. Sí, el suyo es el método de la humildad, o, si ustedes quieren, de la sencillez, por eso es capaz de ver, y por eso se granjea la simpatía de los buenos (las víctimas o posibles víctimas) y el odio de los criminales (éstos casi siempre hombres o mujeres en buena posición económica, no se olvide). Columbo acosa a los culpables como si fuera la voz de la conciencia que se materializara en ese personaje. A lo mejor si Columbo fuera menos personaje la idea que mencionamos podría ubicarse en un plano significativo de manera tal que, alguna vez, el lado católico de Columbo –que, no olvidemos, es ítalo-americano- saliera a la luz. Pero esto sería pedirle demasiado.
Al fin: el mal siempre paga, porque el bien no odia a las personas que lo cometen: Columbo ama la verdad.
miércoles, 30 de diciembre de 2009
EXTRA CINEMATOGRAFICAS
Televisión
Tomado de “Televisión y Cuaresma”, Revista Tradición Católica, marzo de 2002.

La televisión no favorece nuestra unión con Dios. Entorpece mucho el recogimiento, excita nuestra curiosidad de saberlo todo, nos hace vivir continuamente fuera de nosotros mismos. No hay vida interior posible con televisión. No nos enseña a amar a Dios por encima de todas las cosas, no nos anima a practicar la virtud y evitar el pecado, todo lo contrario, predica continuamente los siete pecados capitales. ¿Qué hace sino explotar y estimular las debilidades que hemos heredado del pecado original? Y no pensemos tan sólo en el sexto mandamiento; es todo ese espíritu que lucha contra Cristo y su Iglesia el que se pavonea continuamente y el que arrasa con la fe, la moral, las costumbres, las instituciones y todo aquello que debería encaminarnos hacia Dios. Se nos enseña a vulnerar los diez mandamientos, desde el primero hasta el último. La televisión enfría también la caridad con el prójimo, favoreciendo el egoísmo y deshaciendo toda vida familiar, y la caridad con nosotros mismos pues nos impide cumplir con nuestro deber de estado, haciéndonos perder el tiempo que podríamos aprovechar mejor. ¿Y qué decir cuando además hay niños en la casa? ¡Atención a la responsabilidad de los padres ante Dios, que por su falta de vigilancia y cuidado serán causa de tantas faltas de sus hijos!
Incluso desde un punto de vista meramente natural incita a la revuelta de nuestra sensibilidad contra nuestra alma. ¿Quién no ha experimentado su poder “hipnótico”? El bombardeo de imágenes paraliza nuestra inteligencia y debilita nuestra voluntad.
Se dice que Pío XII calificó la televisión de “instrumento ofrecido a la humanidad”. Es cierto, pero también precisaba que es un «instrumento precioso y peligroso al mismo tiempo, a causa de las repercusiones tan profundas que llega a ejercer sobre la vida pública y privada de las naciones», o también: «¿Cómo no estremecerse al pensar que, por la televisión, pueda penetrar en la misma casa esta atmósfera envenenada de materialismo, de estupidez y de hedonismo (búsqueda del placer en sí) que se respira demasiado a menudo en las salas de cine? Realmente no podría imaginarse nada más fatal para las fuerzas espirituales de la nación si ante tantas almas inocentes, en el seno de la misma familia, debieran repetirse esas impresionantes revelaciones del placer, de la pasión y del mal, que pueden sacudir y arruinar para siempre todo un edificio de pureza, de bondad y de sana educación individual y social» (Pío XII, exhortación al obispado de Italia sobre la televisión, 1 enero 1954).
Pero ¡cuántas razones se alegan!:
- No veo nunca malas películas: «Incluso películas moralmente irreprochables pueden sin embargo ser espiritualmente nocivas si descubren al espectador un mundo en el que no se hace ninguna alusión a Dios y a los hombres que creen en El y lo veneran, un mundo donde las personas viven y mueren como si Dios no existiese» (Pío XII, 28 oct. 1955). «Una película, incluso irreprochable nos da, por su misma naturaleza una visión unilateral y corre el riesgo por consiguiente de tornar superficial el espíritu del joven si éste no se alimenta al mismo tiempo de útiles y sanas lecturas» (Pío XII, 30 enero 1949). «La película, no hablando más que a los sentidos y de una manera demasiado unilateral arrastra consigo el riesgo de producir en las almas un estado de ligereza y de pasividad» (Pío XII, 6 oct. 1948).
- La miro tan sólo para entretenerme. «La radio, el cine, la televisión ponen a los cristianos de hoy en contacto con todas las formas de la vida y de la actividad humana. Atrapados en ese torbellino que no les da oportunidad para la reflexión y el recogimiento, cómo no van a llegar insensiblemente a perder el sentido de las otras realidades, más verdaderas y más altas, pero también más austeras, las de la vida espiritual, de las que conservan, a pesar de todo, como una nostalgia, pero que corren el riesgo de estancarse sin ver ya valor alguno o significación» (Pío XII, 3 abril 1956).
- Tan sólo veo las noticias: Sí, esas “noticias” siempre filtradas y dirigidas que no hacen en el fondo sino “desinformar”. Se hincha, recarga, exagera, fantasea la realidad, de la que se nos aleja y que ya no conocemos sino a través del criterio que se nos impone. ¿No es acaso la televisión la que en gran parte determina la norma y la medida de lo que hay que pensar sobre los diferentes acontecimientos? ¿Qué dice y qué “opina” la gente, sino lo que ha oído y visto en la televisión? ¡Y cuántas informaciones hay que más valdría no saber!
En resumen, Dios no puede bendecir un hogar donde la televisión reemplaza el lugar que se le debe a El sólo, donde el mundo entra y sale como quiere, donde el demonio no es rechazado como conviene, donde la carne prevalece sobre el espíritu. La televisión es un serio obstáculo para una verdadera vida cristiana.
Seamos generosos, sepamos dar a Dios lo que nos pide y tomemos la solución que se impone.
extra cinematograficas

TANGO
Periscopio.
12 V 68. “El lenguaje del Tango” por Radio nacional, explicado por un “especialista” con voz de borracho.
El tango muestra la grosería innoble de un populacho sin Dios.
Por mor de “promover el tango” se negó el profesor Blas González a la obra de verdadera cultura que le propusieron de editar las Odas de Horacio en la mejor traducción en verso que existe en castellano, hecha por el gran humanista P. Alfredo Meyer, entrerriano. Actualmente está de Embajador Cultural (González) en EEUU, suponemos que para promover el tango.
Es imposible animarse a trabajar por un pueblo sin Dios si no se esquiva cuidadosamente esas transmisiones que ensucian la mente.
Al final uno no sabe si “la patria es impecable y diamantina” o bien “meada por los perros y las brujas”. Puede que ambas cosas.
Para no ser demasiado ladrón, confesaré que algunos desos versos los copié de un poeta mexicano.
Hasta el próximo número.
TV
Periscopio.
6 IX 69. Tener televisor es degradante, le dije a Mambrúa; no porque yo lo sepa, pues televisor ni he tenido nunca ni conozco, sino porque él me quería vender uno viejo para comprarse uno japonés chiquito de dos jemes por uno.- ¿Y cómo sabe que es degradante?- Porque mi amigo Monseñor Abdón Ferreyro compró uno y al poco tiempo estaba enteramente degradado. Lo cual también fue improvisado, pero no es mentira del todo.

















