“Que el cine sea ordenado a la gloria de Dios y a la salvación de las almas, y sirva eficazmente para la extensión del Reino de Cristo sobre la Tierra”.

S. S. Pío XII

miércoles, 24 de agosto de 2011

CONTRA LA TV

Reflexiones Castellanas:
El mundo inferior y terrible


Tomado del blog El Rincón de Don Rodrigo

No hace demasiado tiempo, estaba yo con el señor Embajador y su señora, en la presentación del libro de un amigo, plena Castellana, con sus ruidosas sombras y sus apagadas luces, el peso de la metrópoli caía sobre nosotros y yo me sentía asfixiado. Durante el transcurso de una conversación, el señor embajador me dijo <<en mi casa no hay televisión>>, siendo este hecho asentido por su señora, y yo, como hijo de mi tiempo, quede sin palabras, perplejo. Desde entonces me dio por pensar (ya lo sé, demasiado peligroso), llegando a la primera conclusión, <<pero que par de huevos, ¿podría yo? ¿Quizás si…?>>, empezando una pequeña cruzada en casa donde el enemigo tenía un potente aliado.

En otra ocasión y con motivo de una comida amistosa entre correligionarios, otra vez envueltos entre los muros de la vida moderna e industrial del polígono de Alcobendas, entre un ir y venir de camiones, currantes y estudiantes, enfrascados en una conversación, el amigo Seneka va y me suelta la bomba <<en mi casa paso de televisión, no tenemos>>. Reflexiono, pienso, medito, razono, flipo…y llego a una conclusión, quiero quitar la televisión de mi casa ¿por moda? Cualquiera que tenga un mínimo de sentido común sabe que sería absurdo. ¿Por snobismo? Más absurdo si cabe ¿Acaso porque dos de las personas con más coco y más reflexivas que he tenido el gusto de tratar lo hagan? Quizás haya tenido algo que ver,  no obstante, la respuesta es bien obvia, por salud.

El final de la historia (de momento) es simple, se perdió Jerusalén y con ella Tierra Santa, total, que mi casa sigue con televisión y yo, que no pienso cejar hasta conseguirlo, me preparo, todavía herido y abatido, para la siguiente batalla.

Estas paranoicas reflexiones a las que les tengo acostumbrados, vienen a cuento porque esta noche, tras leer un par de capítulos de (Modo pedante ON) “La Epopeya castellana a través de la literatura española” de Menéndez Pidal (ya saben, uno de mis preferidos), he decidido pasar un rato con mi mujer frente a la televisión. Tras media hora de insufrible tortura viendo el programa “Comer, Beber, Amar” de la cadena Antena 3 ,donde la sociedad que retrata dicho programa es la más miserable, donde chavales y no tan chavales aparentan estar más borrachos de lo que realmente están, donde chiquillas y no tanto aparentan ser más golfas de lo que realmente son, donde homosexuales ofuscados en ello aparentan serlo más de lo que realmente lo son…y donde un sin fin de despropósitos intentan amarrar al españolito medio a la televisión mientras es bombardeado con hedonismo, drogas, alcohol, sexo…. Sin control y como muestra de desarrollo.

Decía, donde como mostrara Juan Manuel de Prada, se encuentra la desembocadura empantanada de quien vive según la corriente y no pierde un solo minuto en recapacitar ni plantearse nada, a mí me han entrado una ganas enormes de nadar contra corriente hasta llegar a donde las aguas brotan puras y me ha venido a la cabeza unas frases de Don Agustín de Foxá que vienen a decir:

<<(…)Pasaban masas ya revueltas, mujerzuelas feas, jorobadas, con lazos rojos en las greñas, niños anémicos y sucios, gitanos, cojos, negros de los cabarets, rizosos estudiantes mal alimentados, obreros de mirada estúpida, poceros, maestritos amargados y biliosos. Toda la hez de los fracasados, los torpes, los enfermos, los feos; el mundo inferior y terrible, removido por aquellas banderas siniestras. (…)>>

Solo que esta vez el mundo inferior y terrible no busca la corriente e inicia una huelga, no lucha por lo que cree justo, el mundo inferior y terrible ya no está compuesto por gente aparentemente fea y sus banderas siniestras no son las del color rojo. El mundo inferior y terrible nos abarca y nos apresa, nos idiotiza y nos envilece, nos elimina nuestra condición de seres humanos para convertirnos en payasos, drogatas, putas, maricas de playa…y todo a través del invento más defenestrado, con más grandes aspiraciones y con más nefastos resultados, ya lo saben ¿verdad? No he innovado mucho, la televisión.

Pienso seguir peleándolo y hasta que rinda plaza mi señora esposa, cargaré, cargaré y cargaré, voto a tal que lo haré…

Seguiremos informando.