“Que el cine sea ordenado a la gloria de Dios y a la salvación de las almas, y sirva eficazmente para la extensión del Reino de Cristo sobre la Tierra”.

S. S. Pío XII

lunes, 20 de junio de 2011

AVATAR: ADDENDA

AVATAR: LA SUMA ANTICRISTIANA DE JAMES CAMERON

ADDENDA



Parece oportuno, ahora que un canal de cable ofrece y publicita en la vía pública entre otros productos la película Avatar, agregar una addenda a lo ya escrito por nosotros en ocasión de su estreno (Avatar. La suma anticristiana de James Cameron). Lejos de haber agotado el tema, la renovación de tal nefasta exhibición para el público nos permite volver a la ofensiva contra la herejía, las malas doctrinas y la confusión crítica. Tanto aquellos que la han apoyado como los que la han combatido lo han hecho –según creemos- por razones equivocadas o con escasa claridad expositiva. Unos intuyendo bien el mal que hay inserto en la película –un disparate que, debemos confesarlo, nos resulta imposible aguantar otra vez por completo-; otros, negándose a ver –y, lamentablemente, a callar.

No son pocos los sitios que mencionan el carácter de masón de James Cameron, y comprobable o no, no resulta improbable que lo sea, visto y considerando toda su obra, su repercusión, e incluso su ataque directo a Jesucristo negando su resurrección a través del falso documental de Discovery Channel. Entre los enlaces que pueden verse al respecto están éste , éste y éste otro.

Podrá decirse que los que apoyan el film no ahondan demasiado y que sólo se quedan en la cuestión ecológica, pero el mismo Cameron les da pie para ello pues ha adoptado ese disfraz; en el sitio oficial de la película puede verse un documental de Cameron en Brasil, en un foro internacional de ecología sustentable o algo así, con Cameron disfrazado y pintada la cara por los indígenas como el muñequito azul en Avatar, en actitud “humanitaria” que sólo los ingenuos serán capaces de tragar.

En relación al apoyo de algunos masones a Avatar –por cierto que de parte de crédulos e ignorantes que osan decir demasiado- pueden verse estos enlaces: acá y acá.

Por otro lado se ha podido encontrar en un número de la banal e hinchada revista de cine El Amante una entrevista a Ángel Faretta (número 213, febrero de 2010, disponible en Internet). Allí fue entrevistado por un crítico, periodista y docente llamado Leonardo D’Espósito, muy obsecuente él; un periodista que no tiene buenos antecedentes, por cierto: escribió en revistas como Noticias del pornógrafo Fontevecchia, en la siempre anticatólica Ñ de Clarín, en la nueva y muy anticatólica El Guardián, una verdadera basura editada por Moneta, en los diarios Perfil –desde donde dijo cosas muy estúpidas sobre la película “Apocalypto”-, en Crítica de Lanata –diario anticatólico que no existe más-; tampoco se privó de hablar de sus prácticas sexuales en el vómito anticatólico Página/12, boletín oficial del gobierno kirchnerista. ¿Qué tal?

Bien, a lo que vamos es no en busca de la polémica, sino de la verdad. Lo que nos convoca es esta película, no otra cosa, y a ella ceñimos nuestros comentarios (excepto en el caso de D’Espósito, para que se tenga en cuenta la calidad inquisitiva del reporter). Dice D’Espósito en “El Amante: “Porque Avatar requiere hablar con pasión y a los gritos de cine”. Nosotros vamos a evitar los gritos, propios de quienes se exaltan cuando no tienen razón, y sosegados trataremos de exponer lo que creemos es la verdad acerca de esta película, en un refuerzo de nuestro extenso escrito, sin ánimo vindicativo, sino de esclarecimiento. El lector tiene derecho a disentir sin temor a ser descalificado. Pero debe aceptar las consecuencias de su pereza interpretativa o razonante.

Veamos algunas citas textuales de Faretta:
¿Qué es lo que está diciendo la película? Que lo que tenés a mano en ese satélite donde -fundamental- no hay diferencia entre el mito y la historia es un mundo donde aún quedan recursos, y recursos míticos. Por eso no es una película panteísta, porque el panteísmo moderno se basa en la ética de Spinoza, que dice que Dios no ama ni detesta a nadie. Justamente acá, el invasor logra que la Diosa -que es Dios; la película da también una respuesta a ciertas reivindicaciones estúpidas del feminismo: no es que nosotros nombramos a Dios masculino, sino que originalmente la casta sacerdotal judía era masculina; si en el planeta Tal los sacerdotes fueran mujeres, hablarían de la Diosa, como pasa a- intervenga, o sea que si uno le reza a Dios, puede intervenir. ¿Pero cómo interviene? Sacrificándose: así, el personaje que primero es un invasor es crucificado y padece dentro de su propia creación antes de salvar al resto.”

Acá se mezclan varias cosas que son inexactas. Vamos a ir por partes. Respecto al panteísmo o no de la película, copio aquí lo escrito en mi trabajo de entonces, aunque es mejor para tener todo el contexto leer el escrito entero:

1.
PANTEÍSMO SUTIL
El dogma constitutivo del panteísmo consiste en admitir una sola substancia, de la cual los seres visibles son modificaciones o evoluciones. Es decir “suprimir la distinción de naturaleza o esencia entre el mundo y su causa. Abolida esta distinción, se esfuma toda verdadera trascendencia y desaparece la dependencia absoluta. Si yo soy una parte del “Divino Todo”, o una de las infinitas realizaciones del “Yo universal”, o un punto foco de la conciencia del universo, en cada hipótesis yo aporto mi contribución intrínseca y constitutiva al gran mar del ser, y si yo dependo del Todo, el Todo depende de mí, porque de mí recibe algo. Yo seré el átomo invisible, uno de aquellos infinitesimales que se pueden descuidar en los cálculos matemáticos, y sin embargo, insuprimibles en la realidad y en el pensamiento metafísico; y como tal me afirmo y me jacto de mis derechos y mido mi fuerza. Seré una manifestación efímera y crepuscular de una conciencia eterna y luminosa, pero en ese relámpago, en ese momento en que mi fuego arde, la Gran Conciencia vive y palpita en mí, y si yo brillo con su luz, ella resplandece con la mía, o mejor dicho, las dos luces no constituyen sino una. De aquí que, aun colocándome abstractamente como parte frente al todo o como particular manifestación o realización frente al Yo universal, yo pueda todavía pensar en cierta dependencia e inferioridad mía, eso no es ya posible cuando, hecho abandono de la posición abstracta, yo paso a considerarme en concreto como parte activa que coopera a la vida del todo, como manifestación o conciencia en la cual se actualiza y realiza lo universal. En esta visión plena y concreta yo descubro mi valor y a pesar de que vea caer mi individualidad, no por ello me humillo, antes bien, me exalto, y en vez de profesar mi absoluta dependencia celebro mi absoluta independencia, identificándome con aquello que parecía sujetarme” (José Graneris, “La religión en la historia de las religiones”, Pág. 82, Ed. Excelsa, 1946).
En “Avatar”:
Acaso a primera vista el panteísmo sea algo difuso o, en realidad, no parezca tal, si como se observa en la película hay una separación explícita entre la divinidad (la diosa Eywa) y las criaturas (Na’Vi). Acaso estos seres azules no se confundan con el “Gran Ser”. Pero si se tiene presente lo que señalamos en el apartado anterior, se comprenderá que una tendencia teística y una tendencia panteística parecen ir de la mano, siendo la segunda más difícil de reconocer. Porque en ese cambio de operar –insólito- por parte de la divinidad, a partir de la intervención de una criatura (Jake), se comprende una relación que no es la del Dios Trinitario que a través de la gracia atiende la súplica de sus criaturas, ya que Dios no necesita en absoluto de sus criaturas y en su carácter inmutable es siempre el mismo. En cambio, según la enseñanza cabalística, “el proceso con el cual Dios concibe, se engendra y se desarrolla a sí mismo no se completa solamente en El; en parte, el proceso de restitución se cumple en el hombre. (...) Es el hombre quien da el toque final al semblante divino y a él toca instalar a Dios, como Rey y místico Autor de todas las cosas en el reino celeste. Es el hombre quien da la última forma a su mismo creador. El ser divino y el ser humano en cierto punto del proceso cósmico son interdependientes”. Y esta interdependencia señalada estaría aboliendo una distinción ontológica absoluta entre criatura y creador, indicando una forma de panteísmo que, en realidad, parecería instalarse en detrimento de la idea de la divinidad y en sustento del hombre como dios.
De allí entonces que si hay una evolución en el sentido señalado, cuando los Na’Vi descubren esta capacidad mayor de “conectarse” con su diosa y “completarla”, entonces “todo es Dios que se despliega”. Por eso los Na’Vi dominan a sus animales y plantas casi como dioses, “enchufándose” a ellos para dominarlos con el pensamiento. Esa especie de energía que también los une con la diosa y con todas las criaturas puede ser asimilada a otra práctica difundida por la New Age, que es la de “despertar a la serpiente Kundalini” activando los centros nerviosos espinales. Esa “serpiente” (que puede estar representada por esas largas trenzas que estas criaturas tienen detrás) viene a significar, según los esoteristas, la energía femenina que estaba enrollada y adormecida y que al despertar abre la conciencia del hombre a una mayor comprensión de las cosas. En la película se hace hincapié en el “ver” pero ver “dentro” de las cosas. Eso lo hacen a través de esa conexión física con todas las criaturas, la misma conexión física que deben tener con la diosa del árbol. En síntesis: la serpiente los hace “ser como dioses”, pues sólo Dios puede ver dentro nuestro.
Esta suerte de panteísmo que “Avatar” presenta al espectador, esa confusión entre el Creador y las criaturas, ese “retorno a la Madre Naturaleza” conduce a la nada de los ateos, siendo desconsolador para el hombre cuando se encuentra de frente al mal y las consecuencias del pecado original que son inevitables. “Avatar” propone una espiritualidad que prescinde de la razón y acerca al hombre subjetivista de hoy a los “espíritus” de la naturaleza mediante la “visión” y la “sensación” o “experiencia”  (algo propio, también, del carismatismo). Con esto lo que hace Cameron, además, es quitar de en medio no sólo a la razón sino también al misterio, propio de la religión sobrenatural, el Cristianismo.

2. Si uno le reza a la diosa interviene: pero sólo si el reza el Ungido. Hasta entonces la “madre naturaleza” o “gaia” mantenía todo en orden y equilibrio, pero no intervenía en disputas entre sus criaturas. Cuando llega el Mesías sí lo hace. Por lo tanto hay un cambio en esa divinidad, una modificación sustancial debido a ese Mesías: ya no hay diferencia de sustancia entre uno y otra.

3. La “Diosa” no es Dios, no puede hacerse esa analogía sin caer en la inversión blasfema. Dios es Dios, pero no porque los hombres sean machistas ni porque la casta sacerdotal judía fuera masculina y entonces le llame así. No se lo llama Dios “por haber surgido en una sociedad patriarcal”. Sabemos que Dios es Padre y no Madre –como se la llama en la película- y esto no es una cuestión menor, o semántica o antropológica. Dios creó primero al hombre y luego a la mujer, por eso el padre es primero, tiene preeminencia, y eso viene desde el primer padre de todos los hombres, Adán. Por otra parte, la primera persona de la Santísima Trinidad –nos lo ha revelado Nuestro Señor- es el Padre. No es válido postular otra posibilidad, o dar como válido el decir “Madre nuestra que estás en los cielos…” para simbolizar la religión de los cristianos porque sencillamente se están cambiando las cosas tal como Dios las quiso, y ese cambio no es menor. No puede hacerse cualquier disparate con tal de que parezca “religioso”.
Sucede en la película que no se nombra a Dios como no lo hacen tampoco los masones en sus actos oficiales, porque ellos lo consideran una falsa divinidad. Cameron le pone el nombre de “Eywa”, que suena parecido a “Aiwass”, la supuesta divinidad (en realidad un demonio) que le servía de oráculo al satanista Alastair Crowley.

4. Sigue la cita: El D’Espósito le da pie a su entrevistado para que diga esto: ¿Pero cómo interviene? (Dios) Sacrificándose: así, el personaje que primero es un invasor es crucificado y padece dentro de su propia creación antes de salvar al resto.”
Acá se está diciendo que ese personaje que antes era humano y ahora es Na’Vi, Jake Sully, ese personaje es Dios, y que se sacrifica para salvar al resto. Vayamos a lo segundo: no es verdad que el personaje sea crucificado, porque lo que justamente ya aclaramos en nuestro escrito sobre Avatar es que ese sacrificio le es evitado, no sólo no muere ni siquiera recibe un rasguño, no da una gota de sangre. Ni siquiera simbólicamente puede interpretarse que se sacrifica (en todo caso podría interpretarse que es parte de un ritual masón, ya que el candidato a ingresar lleva una cuerda al cuello al ingresar a la logia por primera vez, la que luego le es quitada).  Los teólogos definen así el sacrificio: “Es la ofrenda que se hace a solo Dios, por medio de un ministro legítimo, de una cosa sensible destruyéndola o transformándola en otra, para reconocer y dar testimonio del supremo dominio de Dios sobre todas las cosas, y expresar nuestro acatamiento” (R. P. Andrés Azcárate, O.S.B., Curso fácil de liturgia, Editorial San Benito, Buenos Aires). Pues bien: acá ni se ofrece a Jake Sully a la “diosa”, ni se lo destruye o transforma. A Cristo lo bajaron de la cruz muerto e irreconocible, a este otro lo liberan enseguida porque confían en que sea el mesías carnal y poderoso que va a salvar al pueblo de los invasores (sería una trasposición del Mesías que esperaban los judíos: un rey poderoso que expulsara a los romanos y gobernara esplendorosamente). Es decir que acá el mesías los salva porque no hay sacrificio: es una negación explícita, ¿qué más debe hacerse para que lo vean? Y además, la sacerdotisa es la que lo libera, invirtiendo el sentido del sacerdote cristiano, que es ofrecer el sacrificio.
Segunda parte: se trata de una reedición de la herejía nestoriana, que con ocasión del film “La última tentación de Cristo” lamentablemente ya se manifestara. El padre Calderón en su enjundioso estudió lo llamó “neo-nestorianismo”. Acá la cosa se repite, con alguna variación. Nestorio separó la naturaleza divina de la humana en Jesús, negando la unión hipostática en la concepción en María. Por lo tanto además de negar a María como theótokos o Madre de Dios, enseñaba que el Verbo entró en Jesús hombre no en la concepción sino cuando descendió sobre él el Espíritu Santo en el bautismo por Juan en el Jordán. De modo que Jesucristo no fue siempre Dios sino que se hizo Dios. La unión de la humanidad y de la divinidad en Cristo no era sustancial sino circunstancial. Esto es lo que se ve en la blasfema película de Scorsese defendida por Faretta y en esta su nueva interpretación en “Avatar”, reconociendo que el protagonista Jake Sully es un nuevo Cristo: “Porque falta algo en este mundo aparentemente perfecto, este satélite Pandora. No es que esté fuera del pecado, sino que es un mundo digamos de la primera Alianza. Ésta es la segunda Alianza, porque el Cristo, el Mesías, sufre en su propia creación”. Además, esta dualidad o falta de unidad esencial se da también en la película, ya que el Na’Vi en que se transforma Jake Sully está compuesto tanto de adn humano como de adn Na’Vi. Es humano y es dios (en una combinación creada por un laboratorio humano), pero para ser dios debe hacerse dios a través de determinadas pruebas (la iniciación masónica). Es, por lo tanto, un dios que necesita del hombre para ser. Mejor dicho: es el hombre que se hace un dios.
Nestorio fue condenado por el Papa San Celestino y el Concilio Ecuménico de Éfeso en 431, también el Papa Juan II en 534 y el Concilio de Constantinopla en 553, como también por el Concilio de Florencia en 1441. Desde luego que lo que hace Cameron va más allá de la profundización de este error, porque para él el protagonista de su película no es una imagen de Cristo sino del Anticristo, como se evidencia en innumerables señales que ya hemos analizado en el film. Símbolos como el Ave Fénix que representan al falso mesías, (en la película se corresponde con el gran ave-dragón llamada Toruk Maktó) son usados por los masones illuminati e inclusive ha podido verse en emblemas usados en sus vestimentas por los actuales agentes que conspiran para lograr el Nuevo Orden Mundial. “Todos los símbolos tienen su origen en algo tangible, y el Fénix es un símbolo de los órdenes secretos del mundo antiguo, y de aquellos quienes se iniciaban en esos órdenes, ya que era común referirse a alguien que era aceptado dentro de los templos como uno que nació dos veces, o que nació de nuevo. La sabiduría confiere una nueva vida, y aquellos que se convierten en sabios son nacidos de nuevo” (Manly P. Hall, Masón grado 33, en The Secret Destiny of America, 1958, p. 176-77). Otro esoterista dice: “El Fénix… es tenido como un ave divina que regresa a Egipto… Este Fénix se destruye a sí misma en las llamas, y luego emerge de las cenizas. La mayoría de los ocultistas creen que el Fénix es un símbolo de Lucifer, el cual fue echado en las llamas, y quien se levantará triunfante un día, según ellos creen. Por supuesto, esto también se refiere al resurgimiento de Hiram Abiff, el ‘cristo’ masónico” (Dr. C. Burns, Masonic and Occult Symbols Illustrated, p. 123).

El uso del color azul, constante en toda la filmografía de Cameron, alcanza en Avatar su culminación. Correspondiente a los tres primeros grados de la masonería, la película entera es una iniciación simbólica para el personaje y los incautos que absorben todo sin discernimiento. Cuando el candidato a masón pasa la puerta la primera vez, es introducido en la logia cubierta de azul. También se presenta el muy conocido símbolo del “ojo que todo lo ve”, que aparece en los afiches de la película: la primera vez que vemos al protagonista abre un solo ojo con su cara azulada por efecto de la luz dentro de la cápsula (o “sarcófago”) donde está encerrado, en una instancia previa a su ingreso para ser iniciado gradualmente en la “sabiduría masónica”. Sería muy obvio que Cameron mostrara esto al final de la película, cuando el Na’Vi azul abre sus dos ojos renacido, pero en el comienzo de la película puede hacerlo porque se justifica ese plano debido al encierro en que se encuentra el personaje. En esto Cameron es muy hábil.

Digamos también, en relación a la simbología de las piedras azules –que Cameron incluye tanto en Titanic con la joya llamada “El Corazón del mar” como acá con el unobtainium-, que también se corresponde con la iniciación másonica: “Se usa también el símbolo de la piedra bruta, la piedra pulida y la piedra hendida. El orden exterior o masonería azul, debe preparar los materiales, la piedra bruta, es decir los profanos, para presentarlos bien labrados, como lo hacían los obreros del templo de Salomón, al orden inferior, para la construcción del nuevo templo. Los aprendices deben pulir de sus prejuicios al mundo profano. La piedra hendida es el Orden de los Templarios, que debe ser reparado por la Masonería” (Card. J. Caro Rodríguez, “El misterio de la Masonería). El mundo profano que debe ser preparado y labrado somos nosotros, para la aceptación del Nuevo Orden Mundial, el cual nos liberará de nuestras limitaciones y de nuestra “invalidez” (como al protagonista de Avatar o el de Dark Angel, que no pueden caminar y terminan lográndolo o la protagonista de Titanic que termina “volando” sobre la cubierta del mismo). Todo gracias al conocimiento esotérico que Cameron ofrece en sus películas. Y si en esa preparación masónica el Card. Caro habla de la “construcción del templo”, en la película es destruido el Templo (el gran árbol) de los Na’Vi, como en su tiempo fue destruido el gran Templo de Salomón. Estimamos que en la continuación de Avatar se procederá a la construcción del nuevo templo, una vez iniciados los espectadores en la creencia de esta nueva religión. Es la “Internacional Azul” que se extiende ante los incautos que se han puesto una venda en los ojos.

Ilustramos debajo nuestro artículo con algunas imágenes significativas.



El ojo que todo lo ve, símbolo illuminati presente en los afiches de Avatar.


Acá puede verse la diferencia entre el antes y el después de ser iniciado del personaje: primero se ven sus dos ojos, luego uno.


Aparente similitud con la criatura dibujada por el satanista Alastair Crowley de un demonio que lo "inspiraba".


Similitud de las criaturas imaginadas por el psiquiatra Carl Jung con las criaturas de Cameron en Avatar.


El ojo que todo lo ve, presente en las figuras de la música pop y en los videos promocionados por los mass media: una señal de su captación por parte de la Masonería Illuminati. En este caso Lady Gaga, una de las figuras más anticatólicas del MTV System.


El cantante y "filántropo" Bono, otro que sirve a los intereses Iluminatti. 


La cantante pop Belinda.


Daphne Groenev, modelo.


Nuevamente Lady Gaga.


La actriz Katy Perry, en la Revista del Star System de los súper-ricos.


Cantante pop Natalia Kills.


Cantante pop Nicki Minaj.


Las mascotas Iluminatti de los Juegos Olímpicos de Londres 2012: Un solo ojo.