“Que el cine sea ordenado a la gloria de Dios y a la salvación de las almas, y sirva eficazmente para la extensión del Reino de Cristo sobre la Tierra”.

S. S. Pío XII

miércoles, 2 de septiembre de 2009

EXTRA CINEMATOGRAFICAS

EL CODIGO DA VINCI: LA IMPOSTURA ANTICRISTIANA


Por Alban Cabanis, tomado de “Le Chardonnet” nº 209, junio 2005.
En Revista Iesus Christus nº 99, Mayo-Junio de 2005.


El Código da Vinci. ¿Les dice algo este título? El libro es un best-seller mundial. Algunos dirán que es un verdadero fenómeno que ha generado sitios de Internet, organización de viajes, películas en preparación, etc. La reciente aparición de un libro de bolsillo nos da ocasión de volver a hablar de otro publicado en 2004 y cuya influencia ha sido considerable.

Este libro es una novela, una intriga policial que pone de relieve temas religiosos y esotéricos. ¿Una novela? Sí, una novela, aunque pretende apoyarse en “hechos”. Entre ellos figuran los mencionados en la tapa del libro:

-la existencia del Priorato de Sion, sociedad secreta fundada en 1099, de la cual se han descubierto pergaminos en la Biblioteca Nacional de Francia en 1975;
-el Opus Dei, sociedad religiosa católica “muy controvertida”;
-monumentos, obras de arte, documentos y rituales secretos que el libro describe y pretende acreditar.

Su autor nos lo relata: “En mi libro descubro un secreto del que se habla desde hace siglos. No lo he inventado. Es la primera vez que este secreto sale a la luz en una novela de suspenso. Espero sinceramente que “El Código da Vinci” ayudará a los lectores a abrir nuevos caminos de reflexión” (Dan Brown).

La esencia de este libro es una verdadera ensalada interminable de verdades y mentiras, de poner codo a codo una historia de suspenso con descripciones históricas, análisis e ideas.

Lo que se ofrece con una historia con descripciones históricas, plagada de análisis e ideas que se retoman una y otra vez. El lector medio, largamente descristianizado, como no tiene más que una vaga cultura religiosa, tiene razón para preocuparse: si no cree necesariamente en todo lo que se dice en el libro, queda sorprendido de todo lo que lee sobre la Iglesia y el cristianismo en general. Señalemos además que la intriga del libro viene tejida diabólicamente y que en general se deja leer fácilmente (capítulos cortos, suspenso in crescendo, etc.).

La historia se desarrolla principalmente en París. El héroe, profesor de simbología religiosa en Harvard, es llamado de urgencia para esclarecer la misteriosa muerte del conservador en jefe del Louvre, un tal Jacques Saunière. Descifrando pictogramas y códigos secretos descubre la verdad paso a paso: Jacques Saunière era miembro del priorato de Sion, como entonces lo había sido Leonardo da Vinci.

¿Cuál es el objetivo de esta sociedad secreta? Conservar y revelar en el momento conveniente un terrible secreto guardado por la Iglesia desde los orígenes del cristianismo: Jesucristo se había casado con María Magdalena y tuvo descendencia, la cual existe hasta nuestros días.

Los argumentos que apoyan esta tesis son los siguientes:
»todo hombre judío de la edad de Jesús estaba casado en su época;
»en los evangelios apócrifos (en particular en el de Felipe) existen trazas de esta relación. Ahora bien, la Iglesia ha ocultado cuidadosamente estos textos, como así también los manuscritos del Mar Muerto;
»la divinidad de Jesucristo se decidió mucho más tarde, en el Concilio de Nicea, bajo la influencia de Constantino, convertido por razones políticas. De allí en más, para expandirse en el mundo romano, la Iglesia primitiva ha integrado muchos símbolos paganos a su liturgia y a su fe;
»la actitud discriminatoria de la Iglesia en relación a la mujer es un signo de rechazo de este papel de María Magdalena;
»en la Última Cena de Leonardo da Vinci la persona que se recuesta sobre su pecho es una mujer.

Por más delirante que sea, esta tesis es presentada de un modo falsamente erudito y tiene un mensaje realmente anticristiano. Así, pues, es preciso restablecer la verdad:

SI EL CELIBATO no era cosa frecuente en la época de Jesucristo, tampoco era algo imposible, como lo muestran la vida de San Juan Bautista o, incluso antes, la del profeta Elías. Sabemos que una secta judía, la de los esenios, preconizaba el celibato y la castidad.
LA AUTENTICIDAD de los evangelios apócrifos es dudosa. Pueden contener elementos verdaderos, pero también se encuentran muchas leyendas fantásticas y contradicciones internas.
SIGUIENDO LA PRUDENCIA, la Iglesia declaró que sólo son auténticos los cuatro evangelios escritos por un apóstol y un discípulo directo de Jesucristo (San Mateo y San Juan) y por dos discípulos de los apóstoles (San Marcos y San Lucas). Estos escritos, en efecto, han sido reconocidos unánimemente como de origen apostólico por las iglesias primitivas. Aunque redactados por personas distintas para destinatarios no menos distintos (por ejemplo, San Lucas, médico griego, escribió para sus compatriotas, mientras que San Mateo lo hizo a los judíos), los evangelios asombrosamente coinciden. Es por eso que se emplea el término de evangelios “cuadriformes”, que no son más que cuatro versiones de un mismo evangelio predicado por Nuestro Señor. Respecto a Qumrán, el autor afirma que este descubrimiento ha inquietado a la Iglesia, ¡cuando los escritos del Mar Muerto militan en el sentido de la autenticidad de la Biblia! En efecto, se descubrieron fragmentos de los evangelios de San Juan y de San Marcos, cuya redacción se había datado antes del año 65, probablemente alrededor del año 50.
¡LA DIVINIDAD DE CRISTO NO ES UN INVENTO DEL SIGLO IV! Es el corazón de la fe apostólica, por lo cual murieron. Se la encuentra en los evangelios, en la boca misma de Nuestro Señor (“Antes de que Abraham fuera, Yo soy”, “Mi Padre y yo somos uno”, etc.) Se la encuentra en la Tradición, antes del Concilio de Nicea (por ejemplo, en las enseñanzas de San Ireneo sobre la Santísima Trinidad). Respecto a la presencia de elementos paganos en las creencias y en los ritos cristianos, no es más que una vieja tesis, la del comparatismo, que a través del estudio comparado de distintas religiones y mitologías, se dedica a mostrar los puntos comunes para probar en qué son tributarios unos de otros. Por ejemplo, la idea de la Trinidad no sería más que una idea tomada prestada de la tríada babilónica, la cual a su vez está emparentada con la Trimurti –Brahma, Vishnú y Shiva- del hinduismo, o la resurrección de Cristo, que tiene su paralelo en la mitología egipcia con Osiris. En realidad, esto no es más que una analogía muy genérica y en ninguna otra parte más que en el cristianismo se encuentra un Dios que se hace hombre a fin de expiar los pecados de la humanidad.
A DIFERENCIA de la antigüedad pagana, la Iglesia ha contribuido a revalorizar a la mujer civilizando las costumbres. Ella enseña que el hombre y la mujer tienen igual dignidad ante Dios. Como el hombre, la mujer también es llamada a la misma vocación sobrenatural, que es la visión de Dios en el cielo. La Iglesia también enseña cuál es el rol específico de la mujer en la sociedad.
EN RELACION al famoso cuadro de Leonardo da Vinci, ¡hay que ser miope para ver en San Juan una mujer!

Un artículo no bastaría para responder a todos los temas y a todas las mentiras que trae este libro. Contentémonos con denunciar una última impostura: el Priorato de Sión. Jamás ha existido sino en la cabeza de un francés, Pierre Plantad, que el 7 de mayo de 1956 registró en la municipalidad los estatutos de una asociación llamada Priorato de Sión.

Este joven iluminado se hacía llamar “su Majestad druídica” y quería restablecer una monarquía popular encabezada por un merovingio en nombre de “verdaderos valores pre-cristianos”. Llegó incluso a entregar en la Biblioteca Nacional de Francia dos pergaminos indicando la creación del Priorato en 1099 por Godofredo de Bouillon. De allí nacería la leyenda rescatada por los medios esotéricos anglosajones, leyenda en la cual claramente se ha inspirado Dan Brown.

Lejos de ser una novela de suspenso sin interés, “El Código da Vinci” es un verdadero panfleto anticristiano. Tiene una fuerte connotación gnóstica por lo mismo que un grupito, heredero del cristianismo primitivo, conoce la verdad mientras que la Iglesia nos engaña desde siempre. El objetivo es siempre el mismo: negar la divinidad de Jesucristo.

En general, conviene estar atentos ante toda esta literatura de cuño esotérico, que bajo un ropaje seductor e inofensivo esconde las peores herejías.