“Es, por tanto, una de las necesidades de nuestro tiempo vigilar y trabajar con todo esfuerzo para que el cinematógrafo no siga siendo escuela de corrupción, sino que se transforme en un precioso instrumento de educación y de elevación de la humanidad”

S.S. Pío XI



“Que el cine sea ordenado a la gloria de Dios y a la salvación de las almas, y sirva eficazmente para la extensión del Reino de Cristo sobre la Tierra”.

S. S. Pío XII

sábado, 17 de julio de 2010

UNA LECCION DE SHAKESPEARE


“La gran lección de Macbeth para nosotros, los modernos, es la idea de unidad de la vida humana. Lo único que un ser humano no puede hacer es exactamente lo que todos los famosos están intentando hacer: cortar su vida en secciones separadas. El primer ejemplo que me viene a la cabeza es la exigencia de libertad en el amor: no puedes tener un romance con Alicia y una aventura con Silvia, porque no existe eso que llamas “romance” y eso que llamas “aventura”. Todo coqueteo viene a ser un matrimonio en el sentido tremendo de ser algo irrevocable. Es un ejemplo entre mil, que pone de manifiesto que la esencia de toda tragedia es la necesaria unidad y coherencia de la vida humana. Sólo un gusano puede ser cortado en dos trozos que siguen viviendo. Pero la unidad del ser humano hace que no pueda ser cortado, que pueda ver el fin de muchos de sus actos, que no pueda ser arrancado de su pasado con un hacha, y que coseche lo que siembre.

En Macbeth aprendemos la gran equivocación que comete un hombre cuando supone que un acto malo le abrirá camino y le conducirá al éxito. Las personas estamos diseñadas para llevar a cabo una conducta coherente entre lo que pensamos y lo que hacemos, y esa deseable coherencia nos obliga a pagar un elevado precio por las incoherencias de nuestros actos. Un precio en forma de sufrimiento moral o psicológico. Cuando Macbeth se da cuenta de que no hay ningún obstáculo entre él y la corona de Escocia, salvo el cuerpo durmiente de Duncan, piensa que si realiza un solo acto inmoral podrá ser feliz para toda la vida. Pero el efecto del crimen fue desconcertante e insoportable: un solo acto contra la moral introdujo a Macbeth en un ambiente mucho más sofocante que el de la ley moral. Su tragedia nos enseña que nadie debe cometer una inmoralidad con la esperanza de salir beneficiado. Al prescindir de la moral y la conciencia, Macbeth no es más libre: al contrario, se siente atrapado en un cerco que cada vez se estrecha más. Con su asesinato ha destrozado una barrera, pero al saltarla ha caído en una trampa, y cuanto más extiende su inmoralidad, más se hunde en la trampa. Al final de su vida, Macbeth no es simplemente una bestia salvaje, es una bestia acorralada”.

Gilbert K. Chesterton – “Los Macbeth”, cit. en “La mujer y la familia”, Ed. Styria, 2006.

sábado, 10 de julio de 2010

CONVOCATORIA


COMUNICADO DEL REV. PADRE BOUCHACOURT,
SUPERIOR DEL DISTRITO DE AMÉRICA DEL SUR
CONTRA EL PROYECTO DE LA LEGALIZACIÓN
DE LAS UNIONES HOMOSEXUALES

«PARCE, DOMINE, PARCE POPULO TUO»

Hace algún tiempo la Cámara de Diputados de la República Argentina aprobó un proyecto de ley referido al matrimonio homosexual, que seguidamente fue girado a la Cámara de Senadores para su próxima consideración y tratamiento.
A través del presente comunicado, la Fraternidad San Pio X desea dar a conocer públicamente su posición -que no es sino la de la Iglesia Católica-, y expresar que la eventual aprobación de este proyecto constituirá un grave desafío a Dios, autor de la ley natural.
En efecto, nuestro Creador ha querido que el matrimonio se constituyese por la unión de varón y mujer: “los creo varón y mujer” (Génesis 1,27; Mateo 19,4) “por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer” (Marcos 10, 7).
Sobre esta unión se funda y erige la familia, de cuyo amor son fruto los hijos: “Y los bendijo Dios y les dijo: “Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra” (Génesis 1, 28). Querer elevar la unión homosexual al rango de matrimonio implica distorsionar gravemente la realidad de las cosas, negar la evidencia más notoria y hacer peligrar el equilibrio moral y social de la comunidad.
Las consecuencias se harán sentir en los fundamentos mismos de la familia, que es la célula de la sociedad.
De su intangibilidad depende el equilibrio presente y futuro del cuerpo social.
Para un católico, aprobar la unión homosexual con categoría de matrimonio es, además, una manifiesta afrenta a Dios. En el Antiguo Testamento se contienen pasajes que hablan claramente al respecto (Génesis, 19, 1-29; Levítico 20, 13), y esta enseñanza ha sido reproducida y recordada abiertamente en el Nuevo Testamento (Carta a los Romanos, 1,25-27; 1ª, Carta a los Corintios. 6,9).
No hay márgenes para la duda: Dios no sólo no quiere el matrimonio homosexual sino que reprueba francamente estas uniones.
Legalizarlas, por tanto, es contradecirlo expresamente, y desoír conscientemente lo que la Iglesia Católica siempre ha enseñado acerca de la institución matrimonial.
Por amor a Dios, por amor a la patria, a las familias y a nuestros hijos, rogamos a los Senadores de la Nación sopesar delante de Dios la encrucijada de la hora actual impedir con su voto que la Argentina tenga que soportar las consecuencias de la aprobación de aquel proyecto.
Nosotros, como católicos, suplicamos a Nuestra Señora de Luján que cubra y proteja con su manto maternal a la Nación Argentina, ilumine a nuestras autoridades para que rechacen este proyecto de ley, los valores cristianos que hicieron la grandeza de nuestra querida tierra Argentina.

13 DE JULIO / 18.30 HORAS
MARCHA A PLAZA CONGRESO
POR LA FAMILIA ARGENTINA

“Tengan todos presente que, ante el peligro de la religión o el bien público, a nadie es lícito permanecer ocioso. Ahora bien, los que se esfuerzan por destruir la religión o la sociedad, ponen la mira principalmente en apoderarse, si les fuere dado, de la administración pública y en ser nombrados para los cuerpos legislativos. Por tanto, es menester que los católicos eviten con todo cuidado tal peligro, y así, dejados a un lado los intereses del partido, trabajen con denuedo por la incolumidad de la religión y la patria”.

San Pío X, Carta al Arzobispo de Madrid,
20 de Febrero de 1906

INVITACION


CRITICA


COLAPSO (Breakdown)
Alfred Hitchcock Presenta (T.V.)

Director: Alfred Hitchcock – 1955

DE REGRESO A LA VIDA

“Perder el tiempo es la frase más odiosa para un americano que se respete, y esa obsesión de actividad cubre todas las facetas de la vida, y aun de la muerte (el cadáver está el mínimo de tiempo necesario para que alguien le rinda respetos, y es rápidamente entregado a la tierra o al crematorio). Nadie pierde el tiempo en este país (...) Perder el tiempo es todo lo que no sea llenarlo de forma práctica y material. No hace falta que ese relleno sea útil a la sociedad o moral o justo. Basta que evite el vacío a que el americano teme más que nada, un momento vacío en que meditar, gozar, o sencillamente “relax.” (Fernando Díaz-Plaja, “Los siete pecados capitales en Estados Unidos”).

El protagonista de este pequeña obra maestra de Alfred Hitchcock (pequeña por su extensión, que no por su enjundia), es un empresario (Joseph Cotten) que llena el perfil del americano típico descripto más arriba: tiene “una tremenda obsesión por el trabajo, reforzado por el sentido religioso de los primeros inmigrantes puritanos, cuáqueros” (ob. cit.). Así el afán de eficiencia y rentabilidad de este impecable sujeto lo vuelve implacable, inmisericorde, despiadado. Y por eso no se permite desligarse de los asuntos de su empresa ni siquiera estando de vacaciones en la costa, donde, acompañado (mejor dicho: asistido) de una secretaria, mantiene comunicación permanente vía telefónica con su oficina.

De esta forma indirecta y fría, a través de una seca ordenanza por teléfono, le comunica a un antiguo empleado de la empresa que prescinde de sus servicios por una cuestión de números. Y cuando el pobre y viejo empleado, un buen empleado, sin encontrar explicaciones satisfactorias de parte de su jefe, sintiéndose avergonzado porque tal vez su hijo, que trabaja también en la empresa, pueda pensar que lo despidieron porque hizo algo malo, llega en su desesperación hasta las lágrimas, allí surgirá la cara más oscura e impiadosa del empresario, cara visible del sistema económico vigente ya no sólo en USA sino en todo el mundo. Pero esa situación dará pie para encontrarnos ante una gran lección moral –e incluso religiosa- que nos dará Alfred Hitchcock. Y lo hará a través de la ironía, en esa intervención de lo inesperado que habrá que reconocer, una vez más, como la Providencia.

“La vida posee cierto elemento de coincidencia fantástica, que la gente acostumbrada a contar sólo con lo prosaico nunca percibe. Como lo expresa muy bien la paradoja de Poe, la prudencia debiera contar siempre con lo imprevisto” (Chesterton, La cruz azul, en “El candor del Padre Brown”)
Pues lo imprevisto se le va a aparecer a este hombre acostumbrado a tener el control absoluto de la situación, cuando un accidente (absurdo, si se quiere, como lo son todos, con su carga de tragedia encima) lo vulnere, obligándolo a pasar un infierno de angustia e indefensión, hasta que una súplica y una lágrima –una lágrima que adquiere todo su sentido vivificador, humano y trascendente- cierren el círculo perfecto de esta magistral obra. Entonces el cine se encarga de mostrarnos esa “coincidencia fantástica” mediante el recurso de la simetría que nos obliga a reflexionar sobre lo visto y lo vivido.

El sentido del humor de Hitchcock –no tan negro como en otros telefilms de este ciclo- y su concentrada dirección, que dota a la película de un consumado realismo hecho de artificios (vean si no el tamaño descomunal de ese volante de auto incluso antes de aplastar el pecho del protagonista; o el chirrido de una camilla que adquiere proporciones catastróficas), hacen de esta obrita, junto a la genial “El jugador” (1961) y probablemente a “El ataúd de cristal” (1959), lo mejor del ciclo “Alfred Hitchcock Presenta”, por no decir de todo lo que se haya hecho jamás para la televisión.



HABLAN LOS MAESTROS


HABLAN LOS MAESTROS


“La Autoridad Católica de los sacerdotes debería estar amalgamada a la Verdad Católica de Nuestro Señor, porque aquella Autoridad humana existe únicamente para proteger y enseñar esa divina Verdad. Pero en ese terrible Concilio (1962-1965), siglos de herejía Protestante y de disolución Liberal de la verdad habían por fin logrado colarse en los corazones y mentes de una gran mayoría de los Padres del Concilio que abandonaron entonces la pureza de la Verdad Católica y hasta al día de hoy están utilizando toda su Autoridad Católica para imponer sobre los Católicos la nueva y falsa religión del Concilio.
De aquí que los Católicos han sido divididos, entre unos y otros y en sí mismos, era inevitable. Porque o tenían que aferrarse a la Verdad Católica y abandonar en cierta medida la Autoridad Católica, que es la solución de los "sedevacantistas". Y cuando uno busca ante todo la Verdad Católica, ciertamente se puede simpatizar con ellos, tan terrible ha sido la traición de la Verdad por las esferas más altas de los eclesiásticos desde que comenzó el Concilio. O los Católicos han decidido aferrarse a la Autoridad católica, y abandonar en cierta medida la Verdad Católica, que ejemplifica la solución del Cardenal Kasper. Y cuando uno busca en primer lugar la Autoridad Católica, uno puede muy fácilmente simpatizar con su lealtad a Benedicto XVI y entender la sonrisa del Cardenal cuando se encuentra a sí mismo reprochado por no ser Católico por la Sociedad de San Pio X, aparentemente carente de toda autoridad y aún prácticamente excomulgada.
Sin embargo el Arzobispo Lefebvre escogió un tercer camino, uno entre los dos extremos de la Verdad sin Autoridad o de la Autoridad sin Verdad. Su camino, en donde ha sido seguido por la FSSPX, fue el de aferrarse a la Verdad Católica, pero sin caer en la falta de respeto hacia la Autoridad Católica ni en una incredulidad generalizada en la validez de sus dirigentes. Es un equilibrio ciertamente no siempre fácil de mantener, pero ha dado frutos católicos alrededor del mundo y ha sostenido un remanente fiel de Católicos con la doctrina verdadera y los verdaderos sacramentos durante los 40 años que hasta el momento hemos pasado en el desierto Conciliar (1970 - 2010).
Y nosotros las ovejas Católicas tendremos tal vez que estar dispersas por algún tiempo más en ese desierto, durante todo el tiempo en que el Pastor en Roma sea golpeado. (Zacarías XIII,7, citado por Nuestro Señor en el Jardín de Getsemaní - Mt. XXVI,31). En este Getsemaní de la Iglesia, ciertamente necesitamos tener compasión hacia las ovejas hermanas. Esa es la razón por la que puedo simpatizar con los "sedevacantistas" e inclusive con los liberales (¡hasta cierto punto!). Pero de ninguna manera significa que el tercer camino planteado por el Arzobispo haya dejado de ser el camino correcto”.

Mons. Richard Williamson, Comentarios Eleison, 26 de junio del 2010, “Equilibrio católico”.


“Abandonar la Verdad de hecho es, en sí mismo, bastante más grave que abandonar la Autoridad, porque la Autoridad únicamente existe para servir a la Verdad. Así es que la Verdad es primordial mientras la Autoridad es secundaria. Por lo tanto los "sedevacantistas" tienen Fe (¿por qué más los desorientados Vicarios de Cristo los molestan?) y sus mentes aún funcionan (sus argumentos son aparentemente muy lógicos), mientras que desde el momento en que un Católico acepta, debido a la Autoridad, el Vaticano II con su religión del hombre, él comienza a perder su Fe en la única verdadera religión de Dios, y comienza a destruir su mente, forzándola a digerir la contradicción, porque las dos religiones absolutamente se contradicen, en principio y en práctica -- ¡miren a su alrededor!
Lo que la sonrisa del Cardenal mostró fue simplemente hasta qué punto los eclesiásticos de las esferas más altas de la Iglesia han perdido la Fe (por lo menos ante los hombres), y han destruido sus mentes por la búsqueda Conciliar del "diálogo ecuménico". La plenitud de la cabeza visible de Dios en la tierra es Jesucristo quien fundó no más que una sola Iglesia, la cual se encuentra necesariamente contradicha, más o menos, por cualquier otra "iglesia" o religión o rechazo de religión. ¿Cómo entonces pueden los oficiales Católicos dialogar oficialmente con cualquier no-católico a excepción de tener como fin principal el convertirlos? El "dialogar" buscando otro objetivo denota implícitamente la negación de que Jesucristo es Dios. No es de extrañarnos entonces que el Cardenal percibe que la FSSPX lo considera un hereje. Y su única reacción es la de sonreír.
Porque él aún piensa, debido a la Autoridad, que él cree todo lo que un Católico cree. Esto significa que el Cardenal ha perdido toda noción de contradicción, que su Fe y su mente ya no funcionan más. Ahora bien, cuando la facultad más importante de un hombre se pierde, su mente, ¿qué más puede quedar para rescatarlo? Solamente un milagro. Y el Cardenal es un ejemplo típico de los eclesiásticos de la actualidad. Fuera de un milagro divino, la Iglesia oficial de hoy en día está acabada”.

Mons. Richard Williamson, Comentarios Eleison, 3 de julio del 2010, “Humanamente, acabada”.



“”En materia religiosa (Alberdi) profesaba ideas de católico liberal –ese animal estúpido que se reproduce con tanta facilidad en nuestros tiempos. “En vano –escribe- llenaréis la inteligencia de la juventud de nociones abstractas sobre religión; si la dejáis ociosa y pobre, a menos que no la entreguéis a la mendicidad monacal, será arrastrada a la corrupción por el gusto de las comodidades que no puede obtener por falta de medios. Será corrompida sin dejar de ser fanática. La Inglaterra y los Estados Unidos han llegado a la moralidad religiosa por la industria”. Y agrega con un criterio de picapedrero: “Prácticas y no ideas religiosas es lo que necesitamos”.
El señor Alberdi se equivocaba de parte a parte. El mal de América es precisamente la falta de conocimiento religioso. Generaciones enteras se han aburrido en misa sin saber lo que era la misa; han cumplido con todas las prácticas religiosas sin conocer la religión; han rezado a los santos y no los han venerado; han creído en la ayuda de Dios sin advertir siquiera en el tremendo misterio de la gracia de Dios. Tenían la costumbre religiosa: una especie de buena voluntad pasiva, apenas suficiente para salvar el alma. Por los sacramentos nos distinguíamos de los buenos mahometanos, de los buenos protestantes, de los buenos idólatras; éramos religiosos por comodidad humanitaria, tal vez por pereza humanitaria. Bastó que unos pocos pedantes nos hablaran para que depositáramos nuestra religión doméstica en manos de las mujeres. Nos bastó el miedo de los hombres para que le perdiéramos el miedo a Dios. Ellos nos traían razones y nosotros no teníamos ideas: teníamos prácticas. El catolicismo de Alberdi no era catolicismo, porque no conocía a la Iglesia, “tan capaz –según él- de asociarse a todos los progresos humanos”. La Iglesia no es tolerante, es la Iglesia bárbara de Jesucristo, nada civilizada en el sentido liberal. Es intolerante porque posee la verdad; es bárbara porque posee la alegría de la esperanza en Dios; es nada civilizada porque no necesita de las cosas del mundo. Los hombres de la generación de Alberdi no podían comprender esto. Habían nacido en el liberalismo cegatón que engendró la Reforma, y si fueron católicos lo fueron sólo de intención. La intención basta para salvarse uno mismo, pero basta también para perder a los otros con la mejor intención. Catolicismo y masonería eran dos términos que se tocaban en un punto: la realidad. Políticos católicos respetaban –como ellos decían- las ideas masónicas, porque había que ponerse a tono con el tiempo; políticos católicos pactaban todos los días con los enemigos de la religión de su patria, porque los enemigos eran elegantes y la patria necesitaba civilizarse. Todo esto se lo debemos a los fundadores civiles de nuestra nacionalidad”.

Ignacio Anzoátegui, “Vidas de muertos” .

HABLAN LOS INFAMES


HABLAN LOS INFAMES

“En la primera victoria que logre, dejará que los soldados hagan estragos en los vencidos para infundir el terror en los enemigos”.

Mariano Moreno, abogado jacobino, “numen” de la Revolución de Mayo. “Instrucciones Reservadas” a Castelli.



“No trate de economizar sangre de gauchos; es lo único que tienen de humano. Este es un abono que es preciso hacer útil al país”.

Domingo Faustino Sarmiento, escritor y presidente argentino, masón. Carta a Mitre, 20 de setiembre de 1861.



“El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así; un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal. Hay que llevar la guerra hasta donde el enemigo la lleve: a su casa, a sus lugares de diversión, hacerla total. Hay que impedirle tener un minuto de sosiego fuera de sus cuarteles, y aún dentro de los mismos: atacarlo donde quiera que se encuentre; hacerlo sentir una fiera acosada por cada lugar que transite. Entonces su moral irá decayendo”.

Ernesto “Che” Guevara, terrorista comunista nacido en Argentina, utopista y “modelo publicitario”. Mensaje a la Tricontinental.



“El día 31 de julio a las 23 hs. el pelotón de Combate Especial “EVA PERON” procedió a colocar una carga explosiva (de fabricación Montonera) en Barrio Norte, zona oligárquica donde vive el Asesino y Torturador Vicealmirante Armando Lambruschini, Jefe del Estado Mayor y futuro Comandante en Jefe de la Armada, por consecuencia Jefe del mayor centro represivo en la Argentina, la Escuela de Mecánica de la Armada.
(...) El explosivo que detonó a la 1.40 en el mencionado barrio produjo la destrucción de la casa del asesino Lambruschini, la muerte de uno de sus custodios y graves heridas a otro. Lamentablemente también murieron la hija y una anciana, víctimas inocentes de esta guerra declarada por la dictadura y heroicamente enfrentada por nuestro pueblo.
Una vez más el Ejército Montonero demuestra que no hay barco, avión, lancha, cama o pared donde los enemigos del pueblo puedan esconderse. Las Armas Montoneras siempre los alcanzan”.

Ejército Montonero, organización terrorista marxista que le declaró la guerra al país antes del 24 de marzo de 1976. Parte de guerra del 1º de agosto de 1978.



“Cometimos algunos errores...en lugar de matar a Rucci tendríamos que haber matado a López Rega”.

Miguel Bonasso (a) Cogote, ex -miembro de la banda terrorista Montoneros, diputado y “escritor” muy bien subvencionado.



“Los cimientos de una nueva república nunca se han cimentado sino con el rigor y el castigo, mezclado con la sangre derramada de todos aquellos miembros que pudieran impedir sus progresos...(...) La menor semiplena prueba de hechos, palabras, etcétera, contra la causa, debe castigarse con pena capital...”

Mariano Moreno, “Instrucciones Reservadas” a Castelli.




“(El Che Guevara) repudiaba el terrorismo criminal, jamás secuestró ni torturó, ni asesinó a nadie, ni mucho menos mató a un solo inocente en nombre de sus ideales”.

Ernesto Sábato, escritor plagiario e “intelectual” comprometido muy publicitado, miembro de la Conadep.
N. R.: Este es el mismo sabio que cuando salió de una entrevista con el por entonces Presidente Videla –con el cual se comportó muy zalamero-, manifestó que Videla “es un hombre muy culto”. Hoy lo festejan desde la “presidenta” Cristina hasta el infame Rey de España.


“Aquí, en la selva cubana, vivo y sediento de sangre”.

Ernesto “Che” Guevara, Carta a su mujer, 28 de enero de 1957



“La pasión por la destrucción es también una pasión creadora”.

Mijail Bakunin. Ideólogo del anarquismo ruso, contemporáneo de Marx, afiliado a la masonería. Cit. por E. Díaz Araujo, “La rebelión de la nada”.



“No nos indignemos demasiado porque los ingleses exterminen algunas tribus de negros en África Central. ¿Puede reprocharse a los europeos su penetración en África porque se acompañe de crueldades?”

Juan B. Justo, fundador del Partido Socialista Argentino y “Avenida”, en “Teoría y práctica de la Historia”.



“¿Lograremos exterminar los indios? Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa calaña no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso. Su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado”.

D. F. Sarmiento, “El Progreso”, 27 de septiembre de 1844.



“¡Váyanse de nuestra plaza bolitas hijos de puta! ¡Váyanse bolivianos de mierda!”

Hebe de Bonafini, Jefa de las Madres de Plaza de Mayo S. A., defensora de los Derechos Humanos de los terroristas subvencionada por la tiranía kirchnerista y por fundaciones internacionales, sobre el velatorio público en Plaza de Mayo de un boliviano víctima del gatillo fácil.




“A los habitantes (N. R.: los campesinos) hay que cazarlos para poder hablar con ellos pues son como animalitos”.

Ernesto “Che” Guevara, Diario de Bolivia, 19 de junio de 1967.



"La democracia socialista soviética no es en modo alguno incompatible con el poder personal y la dictadura...La voluntad de una clase es a veces realizada por un dictador, que, a veces, por sí solo hace mucho más trabajo y es a menudo necesario..."
Lenin, IX Congreso del PCUS, 1920.
“La patria no es el suelo. Suelo tenemos desde hace tres siglos; pero no tenemos patria sino desde 1810. La patria es la libertad, el orden, la riqueza, la civilización en el suelo nativo, organizados bajo la enseña y en nombre del mismo suelo. Nada cura al hombre de las estrechas preocupaciones de localidad, que el vulgo llama patriotismo, como la vista y el estudio práctico de otros hombres y de otros pueblos”.

Florencio Varela, periodista y político unitario nacido en Argentina y “Localidad suburbana”, 5 de noviembre de 1845.



“Los sacerdotes son de baja extracción. Hay exceso, por lo que habrá que matarlos y expatriarlos”.

D. F. Sarmiento, tomo 9 de sus Obras Completas.



“Queremos plantar y aclimatar a América la libertad inglesa, la cultura francesa, la laboriosidad del hombre de Europa y Estados Unidos...El pueblo de la caldera se ha improvisado alrededor de un ferrocarril, como en otra época se formaba alrededor de una iglesia...”

Juan Bautista Alberdi, político y prócer liberal, inspirador de la Constitución. “Bases”.



“Se acusa también a los comunistas de querer abolir la patria, la nacionalidad.
Los obreros no tienen patria. No se les puede arrebatar lo que no poseen”.

Karl Marx (n. Haim Mordecai) y Frederick Engels, “filósofos” alemanes, agitadores y terroristas de la palabra, “Manifiesto comunista”.



“He nacido en este país y no tengo otro título para llamarme argentino. Pero no me aflige el pensar que hubiera podido nacer en otra parte. ¿Qué valor tiene para mí, socialista, es decir, ciudadano de la Internacional, la bandera azul y blanca de este país? ¡Ninguno! La bandera argentina no es otra cosa que el símbolo político del gobierno que soporta esta comarca de la Tierra. Mañana esta comarca puede pertenecer a la clase gobernante de los Estados Unidos y entonces tener otro gobierno, desde que no podemos dejar de tenerlo. ¿Es razón de cordura, entonces, que carguemos con todos los atributos y farolerías de la clase que gobierna? ¿Aceptaremos eso nosotros, los socialistas, que mañana revolcaremos las instituciones de esa burguesía con su bandera argentina, para suplantarlas con las instituciones sociales, con la bandera roja de la Internacional? Dejemos la bandera donde está, mientras el símbolo no estorbe. El proletariado no tiene ni para qué colocarla al lado de su estandarte rojo de combate”.

Mario Bravo, socialista y masón, “La Vanguardia”, 9 de junio de 1909.



“No detengamos a los Estados Unidos en su marcha; es lo que en definitiva proponen algunos. Alcancemos a los Estados Unidos. Seamos la América como el mar es el Océano. Seamos los Estados Unidos”.

D. F. Sarmiento, “Conflicto y armonía de las razas en América”.



“La victoria nos dará laureles, pero el laurel es plana estéril para América. Vale más la espiga de la paz, que es de oro, no en la lengua del poeta, sino en la lengua del economista. Ha pasado la época de los héroes; entramos hoy en la edad del buen sentido. (...) La gloria es la plaga de nuestra América del Sud. La guerra de la Independencia nos ha dejado la manía ridícula y aciaga del heroísmo”.

Juan Bautista Alberdi, “Bases”.



“La patria, el patriotismo y la bandera, son cuestiones respetables pero secundarias; por encima del amor a un solo pedazo de tierra debe primar el amor hacia la humanidad. No nos importa que un pueblo subsista o no”.

Enrique Dickmann, socialista y masón, “La Vanguardia”, 1 de agosto de 1913.



“Tengo odio a la barbarie popular... La chusma y el pueblo gaucho nos es hostil... Mientras haya un chiripá no habrá ciudadanos, ¿son acaso las masas la única fuente de poder y legitimidad? El poncho, el chiripá y el rancho son de origen salvaje y forman una división entre la ciudad culta y el pueblo, haciendo que los cristianos se degraden... Usted tendrá la gloria de establecer en toda la República el poder de la clase culta aniquilando el levantamiento de las masas”.

D. F. Sarmiento, Carta a Bartolomé Mitre, del 24 de septiembre de 1861.



“Creo que la asimilación de los países latinoamericanos será larga y difícil mientras estos países sigan siendo católicos”.

Theodore Roosevelt, Presidente masón de EE.UU, 1912.



“La Iglesia Católica no es ni estéril, ni impotente; al contrario, hay que reconocer su poder y tomar toda una serie de medidas para obstaculizarla...Cuando la lucha política y las fuerzas de producción hayan alcanzado un alto nivel de producción, se podrá entonces destruirla. Tal es el objetivo por alcanzar y por el cual nosotros luchamos...(...) Progresivamente reemplazaremos el elemento religioso por el elemento marxista, gradualmente transformaremos la conciencia falsa en una conciencia verdadera, de manera que los católicos lleguen eventualmente a destruir por iniciativa propia, y por cuenta propia las imágenes divinas que ellos mismos habían creado. (...) Una vez llegado el momento en que los puestos de responsabilidad eclesiástica estén en nuestras manos y sometidos al gobierno popular, se procederá a la eliminación progresiva de los elementos de la liturgia incompatibles con el gobierno popular. Los primeros cambios afectarán los sacramentos y las oraciones. Luego se protegerá a las masas contra coacción y presión a asistir a la Iglesia, a practicar la religión o a organizar grupos colectivos representando cualquier secta religiosa. Cuando la práctica de la religión se vuelve solamente una responsabilidad individual, es bien sabido, se olvida lentamente. Las nuevas generaciones sucederán a las antiguas y la religión ya no será mas que un episodio del pasado, digno de ser tratado en las historias sobre el movimiento comunista mundial...”

Partido Comunista Chino. Documento Li Wei Han, programa de destrucción de la Iglesia Católica editado por las “Prensas de lenguas extranjeras de Pekín para uso de la sección latinoamericana del departamento de enlace del Partido Comunista Chino”. Revista Cabildo Nº 15, Julio 1974.



“En la Iglesia católica encontramos nuestro más peligroso enemigo. El peligro negro en Alemania es más grande que el peligro rojo”.

Ludendorff, gran mariscal de los Ejércitos alemanes y de Hitler, propagandista fanático del movimiento de apostasía “Los von Rom”, “La croix” 9 de octubre de 1923.



“Debemos luchar contra la religión. Esto es el abecé de todo el materialismo y, por tanto, del marxismo.”

Lenin, revolucionario, terrorista comunista ruso y momia. “Acerca de la religión”, Editorial Progreso, Moscú, 1974, pág.21.



“Pienso que un gran líder de una gran revolución debe ser un ejemplo, como lo son Robespierre el Incorruptible, Lenin, el propio Fidel. No puede haber a la larga una gran revolución encabezada por un hombre mezquino y sin escrúpulos, mentiroso y traidor, ambiguo y corrompido”.

Ernesto Sábato, “Política”, 14 de marzo de 1961.


“Hay que estar preparados para mentir, engañar, hacer operaciones ilegales, omitir o suprimir la verdad...”

Lenin, Obras escogidas, Moscú, 3º edición, 1935, XXV, pág. 199, cit. en Cabildo Nº 83.



“Para aplicar el Plan Económico de Martínez de Hoz, se hizo desaparecer a más de 30.000 jóvenes; más de 15.000 fueron fusilados; otros miles fueron a parar a las cárceles y un millón de personas debió emprender un exilio forzoso. ¡Qué curioso Dr. Alfonsín! La deuda externa que hoy Ud. y su equipo le hace pagar al pueblo la hicieron esos mismos que ahora perdona y a los que concede la libertad. Ellos, Dr. Alfonsín, que fueron los que fusilaron, torturaron, violaron y robaron los niños de nuestros hijos que no están.
Pero Ud. está pagando con dólares que son gotas de sangre de todo un pueblo que no se resigna a vivir en libertad condicional”.

Asociación Madres de Plaza de Mayo. Carta abierta de las Madres de Plaza de Mayo al Dr. Raúl Alfonsín, 4 de febrero de 1988, revista Fin de siglo, Marzo 1988.

N. R .: Esos mismos terroristas que las “Madres” colocaban como pobres víctimas, hoy en el ejercicio del poder, pagan religiosamente la deuda externa originada en aquel gobierno militar, y la aumentan exponencialmente, mediante las mismas políticas económicas expoliadoras de entonces. Pero ahora nada dicen estas “Madres” de la deuda externa, ahora no exigen que no se pague. Parece que el dinero que reciben de parte del gobierno les hizo olvidar “la sangre de todo un pueblo”.


“Fusilamientos, sí, hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario. Nuestra lucha es una lucha a muerte.”

Ernesto “Che” Guevara, Asamblea General de la ONU, 11 de diciembre de 1964.

N. R. : Nada tienen que decir sobre estos fusilamientos las “Madres”: los marxistas tienen el copyright de los fusilamientos.


“La presidenta Cristina Fernández de Kirchner tiene mucha democracia y mucha tolerancia, porque otro gobierno los hubiera desalojado a palos y a gases como merecían”

Hebe de Bonafini, sobre la convocatoria de las cuatro entidades agrarias en la Plaza de Mayo.



“Permítanme emitir y controlar la moneda de una nación, y no me preocuparé por quién haga las leyes”.

Meyer Amschel Rothschild, Banquero internacional judío.
N. R.: Desde luego, este señor y sus palabras jamás son mencionados en la verborrea y fraseología de los marxistas y defensores de los “Derechos Humanos”. ¡Qué raro!


“Fue tal el terror que sembramos en toda esa gente —la oposición— con éstos y otros medios (establecimos en varios puntos depósitos de armas y municiones, encarcelamos como unos veinte extranjeros complicados en una supuesta conspiración; algunas bandas de soldados armados recorrían de noche las calles de la ciudad acuchillando y persiguiendo a los mazorqueros) que el 29 triunfamos sin oposición [N. de la R.: en las elecciones del 29 de marzo de 1857]. Los gauchos que se resistieron a votar por los candidatos del gobierno fueron encarcelados, puestos en el cepo, enviados al ejército para que sirviesen en la frontera con los indios y muchos de ellos perdieron el rancho, sus escasos bienes y la mujer”.

D. F. Sarmiento, Carta a Domingo Oro, 17 de junio de 1857.

“El inglés es el más perfecto de los hombres”.

Juan Bautista Alberdi, “Bases”.



“Yo soy mi propio dios, no creo en el dios de los cristianos, pero si existiera, no me amaría. Yo represento todo lo que él enseñaría que no se debe ser. Mi bien y mal son diferentes del bien y mal suyos”

Marilyn Manson (n. Brian Warner), rockero satánico judío norteamericano, cit. en “De Patagones a Cromagnon”, por Guillermo Rojas.



“...seguir avanzando, anular esas contradicciones, ir creando las nuevas condiciones sociales para convertir a todo el mundo en un hombre que se gana su pan con su trabajo, ya vamos a dejar eso de su sudor, con su trabajo, tratar de que el trabajo sea lo más suave posible, lo más humano, lo más interesante posible, con la superación técnica para que la máquina esté al servicio del hombre, con la cultura, con el deporte convertido en educador de las masas, y hacer del mundo el paraíso terrenal con que todos soñamos. Naturalmente que para que todo el mundo sea ese paraíso, es necesario liquidar en todas partes del mundo la capa de los explotadores, que son los agresores”.

Ernesto “Che” Guevara, “Discurso en al acto conmemorativo de la muerte de Antonio Guiteras”, 8 de mayo de 1961.



“No me avergüenzo de confesar que, si tuviese no sólo la voluntad, sino también la posibilidad, elegiría un grupo de gente joven y sana, inteligentes y modestos, fieles a nuestro ideal y fervientemente deseosos de contribuir al retorno de los judíos, y los enviaría a aquellos países donde los judíos están hundidos en la autosatisfacción pecadora. La tarea de esa gente joven consistiría en disfrazarse de no judíos y utilizando los métodos del antisemitismo descarado, perseguir a los judíos con consignas antisemitas. Puedo asegurar que los resultados, en cuanto a lograr una considerable corriente inmigratoria a Israel desde esos países, será diez mil veces mayor que los resultados obtenidos por miles de emisarios que pronuncian discursos inútiles”.

Ben Gurion, dirigente sionista Primer Ministro de Israel, cit. por Jacques Zoilo Zcyzoryk en “El imperio judeo-sionista y la desintegración argentina”, 1972.



“Cada vez que hacemos algo, se nos dice que los EE.UU. van a responder así o asá...quiero aclarar, que no deben inquietarse por las presiones americanas sobre Israel. Nosotros, el pueblo judío, controlamos a América y los americanos lo saben”.

Ariel Sharon, Primer Ministro de Israel, 3 de octubre de 2001, cit. en Emmanuel Ratier “Una camarilla sionista detrás de la política Norteamericana en Medio Oriente”, en Página 12, 1 de diciembre de 2002 y por Jacques Delacroix, Patria Arg. Nº 240, Diciembre 2007.



“Deseamos también rendir tributo a la república popular de Cuba y al camarada Fidel Castro. Cuba es, por su tamaño, un país pequeño. No es tan rico como lo son los viejos países industriales del mundo, pero hay algo por lo cual ese país se coloca muy por encima de la mayoría de países del mundo: es su amor por los derechos humanos y por la libertad”.

Nelson Mandela, presidente de Sudáfrica y magnate derechohumanista mediático. “Intensifiquemos la lucha”, Ed. Letra Buena, 1991.



“El marxista debe ser materialista, o sea, enemigo de la religión; pero debe ser un materialista dialéctico, es decir, debe plantear la lucha contra la religión no en el terreno abstracto, puramente teórico, de prédica siempre igual, sino de modo concreto, sobre la base de la lucha de clases que se libra de hecho y que educa a las masas más que nada y mejor que nada”.

Lenin, Ob. cit., pág. 23.



“Señores, en lo concerniente a la Perestroika, el Glanost y la Democracia, no os inquietéis respecto a lo que va a acontecer en los años venideros. Estas cosas son principalmente para el consumo externo. No habrá cambio significativo en la URSS salvo los que se hagan en la fachada”.

Mijail Gorbachov, último presidente de la URSS, conferencista internacional patrocinado por Henry Kissinger y agente del Nuevo Orden Mundial, discurso pronunciado en el Politburó en Noviembre de 1987, cit. en “La economía y el Cristianismo” de Adriano Pietra.



“Cuando pasó lo del atentado (N. R.: del 11 de Septiembre de 2001 en las Torres Gemelas de Nueva York) y yo estaba en Cuba visitando a mi hija, sentí alegría.
No voy a ser hipócrita: no me dolió para nada... porque siempre digo en mis discursos que nuestros hijos serán vengados el día que el pueblo, algún pueblo, sea feliz”.

Hebe de Bonafini.



“Todo lo que existe merece perecer”.

F. Engels.


“La putrefacción es el laboratorio de la vida”.

Lenin.

“¡Para llevar a cabo esta Revolución tendremos que despertar al Diablo en la gente, agitando en ella las más bajas pasiones!”

M. Bakunin.



“Dentro de cada cultura hay individuos y grupos que distinguen lo justo de lo injusto y que, por lo tanto, efectúan evaluaciones. Así, en distintos contextos culturales, todos los valores pueden ser evaluados, devaluados y revaluados. Esto significa que los valores evolucionan, que pueden elaborarse en común y que pueden ser objeto de debates y contratos entre protagonistas muy diferentes a veces. En esto estriba precisamente la diversidad creadora de las culturas humanas y el sentido de su pertenencia común a una humanidad única. Hoy en día se plantea el reto de que la nueva orientación ética tiene que basarse en el diálogo entre las culturas. Ese diálogo se basa en la idea de que todas las culturas deben respetarse, mientras que los valores pueden ser objeto de una evaluación conjunta”.

Koichiro Matsuura, japonés títere del nuevo orden mundial y Director General de la Unesco, La Vanguardia y Clarín, 2 de julio de 2004.



“El alma de Europa es la democracia, es el núcleo de valores esenciales, todos en torno a lo que llamo, en mi jerga personal-filosófica, la razón democrática. En esa alma entran elementos de la razón crítica griega, elementos judeo-cristianos, árabes...pero el alma es el núcleo de todos esos valores tan diferentes y cuya diversidad hay que mantener. Por ejemplo, es erróneo, e incluso contraproducente, mantener Europa sólo como un precipitado de valores cristianos. No. Es evidente que cristiandad y Europa se han superpuesto como conceptos en toda una época de la historia, pero ha pasado mucho tiempo desde entonces. El foco es la democracia. Hay una definición de la Comisión Europea que dice: “La única frontera de Europa es la democracia”. Ajustadísima”.

Jorge Semprún, escritor, guionista de cine y político español comunista de origen judío, ministro del gobierno socialista de Felipe González, muy publicitado. Revista adn 6 de marzo de 2010.



“Cuando yo veo que el mundo está enfrentando una crisis financiera y sigue afectado por conflictos e injusticias, también veo la posibilidad de construir un nuevo multilateralismo que será al mismo tiempo duro y progresista.(...) Y si nosotros aprendemos de nuestra experiencia de volver unidad de propósito en unidad de acción, juntos podemos tomar este momento de profundo cambio para crear, por primera vez, una era de una verdadera sociedad global, una era donde el multilateralismo progresista, no cerrado unilateralismo, sea la norma (...) Nosotros debemos ser internacionalistas, no proteccionistas”.

Gordon Brown, Primer ministro británico, títere y agente del Nuevo orden mundial, “Brown llamó a todos los líderes a crear un nuevo orden mundial”, discurso a banqueros de la City de Londres, Clarín, 11 de noviembre de 2008.




“Se lo quiera o no, tendremos gobierno mundial. La única cuestión que se plantea es la de saber si este gobierno mundial será establecido por persuasión o por la fuerza”.

James Paul Warburg, banquero judío norteamericano sobrino de Jacob Schiff, el financista de la Revolución Rusa, ante el senado norteamericano, 17 de febrero de 1950. Cit. en “Mentiras del mundo moderno”, Thomas Mc Ian, 1976.



“Estados Unidos debe continuar promoviendo la importancia de la libertad religiosa en nuestro país y en el extranjero”.

George W. Bush, títere del sionismo, terrorista y Presidente masón de EE.UU, proclamación del 16 de enero como “Día de la Libertad Religiosa”.



“América latina (...) va a defender la democracia, el derecho de las minorías, el derecho a pensar, vivir y orar al Dios que uno quiera”

Cristina Fernández de Kirchner, Presidente de la Argentina, chitrula multimillonaria esposa de un usurero ex-presidente y “modelo publicitaria” derechohumanista, Discurso ante el American Jewish Comitee en Washington. Clarín, 4 de mayo de 2007.



“La gracia de Dios, que es la gracia de Jesucristo de acuerdo a nuestra fe, está disponible para todos. Por lo tanto, la Iglesia cree que el judaísmo, es decir la fiel respuesta del pueblo judío a la alianza irrevocable de Dios, es Salvífica para ellos, porque Dios es fiel a sus promesas”.

Cardenal Kasper, heresiarca autodemoledor de la Iglesia de origen alemán, funcionario del Vaticano a cargo de las relaciones con los judíos, Reunión del Comité Internacional de la Catholic-Jewish Liason, New York, Mayo de 2001.



“El Pueblo de Dios coopera con los ateos: los más habilidosos juntadores de dinero se alían con los comunistas; la Raza escogida y separada toca las manos de las sórdidas y sobajadas castas de Europa; y todo esto porque desean destrozar este desagradecido Cristianismo que les debe a ellos hasta su nombre; cuya tiranía ya no pueden más soportar...”

Benjamín Disraeli, Primer Ministro de la Reina Victoria, constructor del Imperio y descendiente de un judío italiano, en su libro “La Vida de Lord George Bentinck”, cit. en “The Pawns in the game”, de William Carr.



“Marchamos hacia la emergencia de una transformación global. Todo lo que necesitamos es la CRISIS MAYOR y el pueblo aceptará el nuevo orden mundial”.

David Rockefeller, supermultimillonario banquero judío estadounidense, uno de los dueños de los resortes del poder y Jefe de Fidel Castro, cit. en “Del caos al culto luciferino” por Jacques Delacroix, en Supl. de Patria Argentina, 7 de noviembre de 2007.



“El arte de crear con la palabra es un instrumento al servicio de la Revolución”.

Karl Marx (n. Haim Mordecai) y F. Engels, cit. en Cabildo Cuaderno Nº 2, Octubre 1986.



“Puede darse el caso de que la revolución tenga que ser violenta...esta violencia está perfectamente justificada...Estamos debajo de un sistema en el que no podemos ser buenos...Sólo con la abolición de este sistema se pueden realizar los buenos instintos del hombre”.

Ernesto Cardenal, cura apóstata marxista, ministro del gobierno sandinista nicaragüense. “Primer Encuentro de Cristianos por el Socialismo”, Santiago de Chile, abril de 1972.



“Podemos intentar injertar el olmo para que dé peras...Las nuevas generaciones vendrán libres del pecado original.”

Ernesto Che Guevara, “El socialismo y el hombre en Cuba”, marzo de 1965.



“La verdadera condena a los militares sería que estuvieran entre todos los presos, si les pegan les pegan, si los violan los violan”.
Hebe de Bonafini.


“(El gobierno militar manifiesta) no buscar otra cosa que una salida democrática”.

Gral. Videla, presidente de facto de la Argentina, liberal, cobarde e imbécil. “La Nación”, 9 de julio de 1977.



“Sí, sí: ¡dictadura! Pero esa dictadura consiste en el sistema de aplicación de la democracia, no en su abolición”.

Rosa Luxemburg, agitadora comunista alemana.



“No confundamos los estertores de la Argentina vieja que se muere, con los estremecimientos de la Argentina nueva que está surgiendo. Sepamos avanzar juntos para afianzar ese alumbramiento en la Argentina. No se trata de hechos cotidianos que puedan darse a cualquier generación, se trata del tiempo oportuno, del tiempo preciso, para realizar estos cambios básicos que de una vez por todas nos han de poner en la plataforma de despegue”.

Dr. Raúl Alfonsín, Presidente argentino “Padre de la democracia”, politiquero socialdemócrata imbécil y ¿masón?



“También los corruptos tiene sus razones y su moral...deben ser escuchados y comprendidos”.

Alejandro Rozichner, “filósofo” judío, programa TV de Mariano Grondona, 13 de marzo de 2005.



“Sí, es mi enemiga, es de otra clase social”.

Hebe de Bonafini, sobre la actriz y conductora televisiva Susana Giménez.

Nota: En tal sentido, distinguió al matrimonio de Néstor Kirchner y Cristina Kirchner de esa “clase social”. “"No son de esa clase (social), ellos siempre fueron laburantes”, diferenció. ¿Será por eso que tienen una fortuna declarada de 55,5 millones de pesos (La Nación, 7 de julio de 2010)? ¿Un “laburante” vive de usura? ¿Un “laburante” posee 12 departamentos, 6 casas, 6 terrenos, 4 locales, autos caros, joyas, sociedades varias y 12 millones de pesos en su cuenta bancaria? Respuesta: un laburante sí puede darse esos lujos porque es zurdo. Y el ser zurdo lo ubica automáticamente en la clase obrera o de los “laburantes”.
“Kirchner es un hijo de puta, pero es un hijo de puta nuestro”.

Luis D'Elía, delincuente, dirigente piquetero izquierdista kirchnerista, funcionario bocón y camorrero, declaraciones en Radio LT 14 de Entre Ríos, 6 de julio de 2010, parafraseando a F. D. Roosevelt que dijo lo mismo en relación al tirano nicaragüense Somoza.



“Apoyamos la libertad de prensa, pero naturalmente la que nosotros apoyamos será una libertad de prensa que respalde la revolución”.

Comandante Bayardo Arce, miembro del marxista gobierno de Nicaragua durante el sandinismo. Cit. por E. Díaz Araujo en “El sandinismo nicaragüense”.

“Si los pobres de los hospitales, de los asilos de mendigos y de las casas de huérfanos se han de morir, que se mueran: porque el Estado no tiene caridad, no tiene alma. El mendigo es un insecto, como la hormiga. Recoge los desperdicios. De manera que es útil sin necesidad de que se le dé dinero. ¿Qué importa que el Estado deje morir al que no puede vivir por sus defectos? Los huérfanos son los últimos seres de la sociedad, hijos de padres viciosos, no se les debe dar más que de comer”

Domingo F. Sarmiento, Discurso en el Senado de la Provincia de Buenos Aires, 13-9-1859)


“La democracia socialista soviética no es en modo alguno incompatible con el poder personal y la dictadura...La voluntad de una clase es a veces realizada por un dictador, que, a veces, por sí solo hace mucho más trabajo y es a menudo necesario...”

Lenin – IX Congreso del PCUS, 1920.



“¿Alguien recuerda la lucha que hubo que llevar en 1988, bajo el gobierno de Alfonsín, para promulgar la ley de divorcio? Yo, de sobra. Recién ahí me pude casar con una mujer que era mi compañera desde hacía ocho años. ¡Teníamos que vivir en pecado por los sacerdotes argentinos!”

José Pablo Feinmann, escritor y “filósofo” progre judío muy promocionado.



“En el ’59 me impactó la Revolución Cubana y sentí un enorme influjo de Ernesto Che Guevara por sobre Fidel Castro...El atajo era la violencia. No la ejercí pero con esto no me conformo. No hace falta haber tirado bombas, o haber matado gente, existe una violencia verbal que, en aquel tiempo, se traducía en el deseo de matar al prójimo...”

José Eliaschev, periodista judío agente de la revolución cultural anticristiana. “Tiempo Argentino”, 8 de abril de 1986.



“Mi meta es estar establecido económicamente y, desde ahí, tocar gratis, como hace Pete Seeger. Pero eso no significa que sea un sacerdote ni casto: me gusta todo, las minas, el reviente. Cuando voy para Palermo paso por Godoy Cruz para ver a los travestis. De pronto viene una señora del barrio para hacerme firmar una solicitada para sacarlos y le digo “no puedo firmar eso porque siempre paso para verlos”. Y me dice: “¡Pero usted es el creador de “Sólo le pido a Dios”, no puede decirme eso!” Sí, soy el creador de “Sólo le pido a Dios” pero respeto a los travestis. La energía está mal puesta: la gente es discriminatoria, egoísta, infantil”.

León Gieco, rockero “progre” millonario muy promocionado. “Soy un mensajero de la vida”, diario Clarín, 29 de setiembre de 2003.



“...tuve condecoraciones de las embajadas y me sigue la clase media, pero no pude llegar a la gente del pueblo, por quienes luché toda mi vida (...) Es terrible y doloroso que no me acepten, porque yo sé lo que son las carencias. Es cierto que recuerdo mi felicidad –de chiquita y camino a la escuela –en las hamacas del Parque 9 de Julio, en Tucumán; pero ahí llegaba después de sufrir las ondulaciones del vapor, por el calor...¡era tremendo!...pero no había plata para el ómnibus. ¿Por qué me rechazan, entonces? Si yo pasé lo mismo que ellos...y no soy rubia, ni de ojos celestes: soy gorda, retacona y pelo lacio...¡como ellos, también en eso!”

Mercedes Sosa, cantante folklórica, comunista, millonaria, muy promocionada, Revista “Viva”, 11 de diciembre de 1994.
N. R.: Respuesta: el pueblo –verdadero pueblo- no quiere a los comunistas. Por eso la rechazaban.



“Lo que sí hacemos es una crítica muy dura a la vida de hogar. Es un tema muy movilizador para cualquier tipo de nuestra edad, incluso para los otros chicos de la banda. Yo creo que si hay una institución que sostiene el fracaso de la sociedad es la familia...(...) El veneno que le doy a la gente también lo prueban mis chicos”.

Gustavo Cordera, cantante “transgresor” de la banda de rock que graba con las multinacionales, Bersuit Vergarabat, cit. en “De Patagones a Cromagnon”, Guillermo Rojas.



“No soy Cristo ni un filántropo, soy todo lo contrario de un Cristo”.

Ernesto “Che” Guevara, Carta a su madre, 15 de julio de 1956.

NOTA - FAMILIA



FAMILIA

Por Aníbal D'Angelo Rodríguez

Tomado del blog de Cabildo
Jueves 29 de noviembre de 2007

Muchas veces hemos dicho que el gran obstáculo para todas las utopías es la familia. Desde Platón hasta Tomás Moro, cada cual que se pone a imaginar un mundo geométricamente perfecto, tropieza con la familia. Es que ella introduce, en ese mundo ideal, los avatares del amor, la predilección de los padres por sus hijos, la herencia, el hogar como sede. Todo ello es intragable para quienes imaginan un mundo regido tan sólo por la razón, un mundo de iguales en el que no hay preferencias que no sean racionales, una riqueza dividida por igual, unos edificios comunes donde no se imponga el cariño sino el mérito. Cuando se arman, en la cabeza, esos mundos perfectos, de pronto se tropieza con la familia, que rompe los esquemas racionalistas, que es una pequeña sociedad de amor y de religión, y no de trabajo y eficiencia.

Bien lo vio Aldous Huxley, que en la penúltima utopía —“Mundo Feliz” (Brave New World)— imaginó la abolición de la familia y la palabra “Madre” convertida en una mala palabra. ¿Cómo? Mediante nacimientos producidos en “fábricas de hombres”, bebés “in vitro” pero sin necesidad del vientre materno, reemplazado por unos tubos en los que el embrión va creciendo seguido con cuidado extremo por personas que lo dotan de tales o cuales características (inteligencia unos, laboriosidad otros) según el papel que han de cumplir en la sociedad.

Un mail me informa de los asombrosos “progresos” de la biología inglesa. Así como fue la primera en introducir el aborto legal, la medicina de dicho país fue la primera en traer al mundo una niña fecundada “in vitro”. Ahora está trabajando a toda máquina en la manipulación embrional, de modo que en algún momento se podrán tener “bebés a la carta”, con sexo, salud y carácter diseñados por los biólogos.

A mí no me gusta la condenación de esas manipulaciones con el argumento de “quién sabe qué saldrá de esos juegos”, como si nos halláramos ante una empresa sin objetivos o normas. Creo, por el contrario, que los biólogos se mueven lenta pero seguramente hacia el ideal del “Mundo Feliz” de Huxley. Hemos liberado a la mujer de la maldición del embarazo. Puede “hacer el amor” sin consecuencias, y si se olvidó de preverlo, está la píldora del día después. Y si no funcionó, está el aborto gratuito, y seguro, con todas las garantías de la ciencia. Ahora, ¿por qué no librar definitivamente a la mujer de su carga y traspasarla a las fábricas de hombres? Eso sería la culminación del sexo sólo como un pasatiempo, sin ninguna posibilidad de consecuencias, porque a la instalación de las fábricas seguiría, desde luego, una operación irreversible que anulara la función procreadora de la mujer.

Bien, ¡avance, brava tropa del progreso! Por fin han entendido cómo es la cosa y dónde hay un enemigo feroz. En ese simple hombre que quiere unirse a una mujer, con voluntad de permanencia y para tener hijos. Se han dado cuenta de que llamar familia a la “monoparental” es darle un nombre prestigioso a una tragedia: la pobre madre (o padre) que tiene que afrontar solo la crianza de los hijos. Y que llamar familia a la triste unión de dos “alegres” (gays) no es otra cosa que un juego de palabras.

La familia es y será siempre la misma, la construida por Occcidente sobre la base de la naturaleza humana. Por todo eso ahora van por más. Quieren culminar la utopía moderna con la abolición lisa y llana de la familia, pues mientras subsistan esos retrógrados matrimonios que dan culto a Dios y crían hijos en la fe, la modernidad no habrá triunfado del todo.

Aníbal D’Angelo Rodríguez

jueves, 1 de julio de 2010

TEORIA DEL CINE

CRITERIOS DE VALORACION DEL CINE


Marnie, de Alfred Hitchcock

Hay mil salas de cine en el país, y cada vez se abren más. Los medios de acceder a la visión de una película se multiplican cada día: además del sistema de DVD y aun el viejo VHS, la bajada de films por Internet, los ciclos de cine en salas –ahora en 3D-, las salas de “cine arte”, la exhibición en TV y el cable, los equipos de reproducción portátiles y hasta el celular, el auto y los medios de transporte y la venta de películas en los kioscos y hasta en el colectivo y el tren. Esta locura multimediática no satura sólo el ambiente, sino que además tiende a formar toda una serie de espectadores seriales que vienen a reflejar esa “Incultura Civilizada” que decía una vieja nota de Cabildo que ahora recuerdo. Precisamente en la misma, Fray Petit de Murat decía: “¿No han visto qué cosa tan angustiosa es visitar un museo? Porque un cuadro está anulando a otro cuadro. La abundancia nunca es riqueza. Bueno; ese error también existe en el orden de la cultura, que se sustenta por la erudición. Cuál es el hombre culto: “El que conoce muchos autores”. Ese es un catálogo de autores; qué va a ser culto”. Sin embargo, a raíz de esta facilidad difusiva, los papanatas están a la orden del día, trátese de coleccionistas progres, trátese de críticos, estudiosos o teóricos, o simplemente de “cinéfilos” de todo pelaje.

“Y precisamente –dice Miguel Cruz en esa nota- por esta época, el occidental pasó así de un hábito de lectura intensiva, con que frecuentaba muchas veces un solo libro, al vicio de la lectura extensiva, rozando apenas una sola vez muchos libros. Mientras los antiguos comparaban el estudio y la lectura a un pausado proceso de nutrición, ahora debía asemejarse a una impaciente actividad de acumulación”.Y si esto pasaba con los libros, mucho más ocurre hoy con las películas. Evidentemente, quien se priva hoy del cine, y en especial del cine actual, toma una saludable medida, porque es mayor el mal que el bien que éste proporciona. Ahora bien, si alguien desea la frecuentación de algunos clásicos, se hace necesario acceder a ellos comprendiendo hasta cierto punto cuál es el lenguaje del cine, que no es el de la literatura, la pintura , la música, el teatro o la televisión, teniendo en cuenta algo que ya decía Alfred Hitchcock: “Como ocurre con otras artes, las películas procurarían un placer mucho más sustancioso si el público fuera consciente de lo que está bien hecho y lo que no.” Por lo menos se debe tener un criterio formado para saber qué es cine y qué no lo es, para que de tal forma esa labor de nutrición, en el caso de que sea posible, se haga efectiva.

De todos modos y más allá de estas consideraciones, no recomendamos aficionarse demasiado, sino poco y bien, al llamado “séptimo arte” (desde luego, hay quienes van al cine como simple salida distractiva o porque no se aguanta estar solo y busca compañía, en estos casos no puede esperarse una exigencia o demanda hacia el cine que es la que nosotros propiciamos). Hay que precaverse, en cualquier caso, contra los simplificadores por un lado, y contra los mistificadores por el otro, en la búsqueda de un equilibrio sustentado por la conjugación de ideas firmes basadas en la verdad y en la sabia interpretación de los signos leídos diestramente. El no dejar de lado el sentido teológico de la vida, debe servir precisamente para no encontrar la teología donde no existe. Esto demuestra una franca ignorancia de las proposiciones o dogmas que se deben creer para pasar a afirmarse en ambigüedades u opiniones humanas. “Es posible ser un maestro de falsa filosofía. Más fácil, por cierto, que serlo de la verdad, porque una falsa filosofía puede ser construida con tanta sencillez y coherencia como uno desee”, es decir, “reemplazar perpetuamente lo que las cosas puedan ser en sí mismas por lo que somos capaces de imaginar” (George Santayana, “Carácter y opinión en los Estados Unidos”). También es claro que, teniendo en cuenta la capacidad de representación simbólica del cine, debe exigírsele ese otro nivel de lectura que justifique nuestra colaboración o participación activa en la construcción total de la obra.

Otros criterios, de índole moral, histórica, filosófica y religiosa son indispensables, claro está, para acceder a la obra completa, en la consecuente maduración del sentido que viene dado con la experiencia estética; pero todo aquello viene a continuación de– y a partir de- haber comprendido lo que la obra nos dice, y ésta lo hace sólo a través de la forma. La recuperación de una conciencia simbólica puede ser una de las claves para entender la inmensa posibilidad del cine y su consecuente fracaso en relación a las consecuencias que sobre la sociedad de su –nuestro- tiempo ha suscitado. Y en esto tiene su parte, claro está, el liberalismo y la descristianización progresiva de la sociedad.


Los siguientes apuntes han sido tomados de la siguiente bibliografía: “El lenguaje del cine”, V. F. Perkins; “Estética y psicología del cine”, Jean Mitry; “El cine según Hitchcock”, Alfred Hitchcock-Francois Truffaut;“Howard Hawks”, Robin Wood.


Coherencia y equilibrio.
La coherencia es el requisito previo del sentido. Es el medio gracias al cual el cineasta produce significación.


No podemos atribuir valor a algo sin indicar qué función cumple.


Nuestra comprensión y valoración de un film dependerá en gran medida del esfuerzo por comprender la naturaleza de las relaciones creadas y evaluar su calidad.


Las disciplinas formales del equilibrio y la coherencia comprenden el esfuerzo por mantener a los distintos elementos en una tensión productiva y no empujarlos hacia una alienación simétrica (repetición), ni abandonarlos a una contradicción desprovista de interés.


El film tiene que hallar un compromiso de equilibrio entre dos fuerzas igualmente insistentes, una hacia la credibilidad, la otra hacia la forma y la significación. Y en ambas direcciones está amenazado por una ruptura. Puede destruir la ilusión al intentar forzar la expresión. Puede sumergirse en una reproducción carente de sentido, presentándonos un mundo creíble pero desprovisto de significación.


La sutileza, complejidad o inteligencia de un film pueden verse en su organización, no deben reclamarse en las unidades aisladas.


La poderosa combinación de imagen y movimiento tiende a hacernos pasar por alto que nuestra imaginación se halla involucrada en aquello que vemos.


Inventiva: capacidad para crear las relaciones más productivas dentro del material dado.


La dirección puede determinar qué objetos y acciones se verán en primer término y cuáles en segundo. Gracias al control del equilibrio entre elementos, a la creación de un tono coherente, puede controlar las prioridades semánticas y con ello dar forma al tema del film. Cuanto más cuidadosamente regulado sea el equilibrio, mayor es la probabilidad de ser íntimamente personal. La densidad de interrelaciones entre las partes es al mismo tiempo el origen del significado contenido y la piedra de toque del estilo. Estilo y sentido son productos gemelos de la síntesis.


Nuestra evaluación se centra en el grado de interacción significativa entre los elementos del film.


Por tanto, si la significación es función de la forma, ninguna forma podría, de modo genérico y decisivo, reemplazar a otras.


En el cine, el estilo refleja un modo de ver; encarna la relación del director con los objetos y las acciones.


Una obra es entretenida si disfrutamos con ella de forma espontánea, y es arte en la medida en que nos sea intelectual y emocionalmente exigente.


Desde el punto de vista del espectador, parte de la función de la disciplina narrativa consiste en evitar que el narrador actúe para su conveniencia a expensas de la de su obra. Pero aunque un principio coherente de organización es esencial, no basta en sí mismo. Puede jugarse a un juego rigurosamente de acuerdo con un consistente cuerpo de reglas y, no obstante, seguir siendo un juego aburrido. Las reglas proporcionan una base, no un sustituto, para el juego habilidoso y estimulante.


El sentido real, es decir efectivo, de un film se halla en la experiencia total que nos procura, no en sus intenciones.


Hacer que lo deseable parezca inevitable, tomar lo disponible y convertirlo en significativo, todo ello es parte importante del secreto de un gran director.


El control del director sobre lo que sucede va más allá de los detalles interpretativos, llegando hasta la “conducta” de los objetos.


Cuanto más profunda y provocativa es la visión del director, tanto más importante es para él, financieramente hablando, encarnarla en un modelo de acción fácilmente comprensible.


Al ver las conexiones entre los films de un director podemos volvernos más sensibles a la estructura de cada uno de ellos. El “cine de director” nos ofrece la mayoría de claves para la comprensión que debe preceder a la valoración.


Gracias al control que ejerce sobre el detalle, el director puede hacerse responsable del efecto que causará la película terminada y de su calidad.


El director empieza a ser el autor del film desde el momento en que encuentra su manera de hacer que los detalles sean a la vez significativos y verosímiles.


Que los personajes se muevan o permanezcan quietos, se miren mutuamente o no, estén muy juntos o muy distanciados, hablen en tono de confidencia o de modo vacilante: éstas y otras muchas decisiones de detalle son necesarias a cada momento. Estos tipos de detalle, el guión los controla en muy pequeña medida. Forman parte del trabajo de dirección y, en suma, son responsables en gran parte de la postura del espectador hacia los personajes y sus acciones, así como del pulso narrativo y el tono de la escena.


La manipulación de la acción es, de todas las funciones del director, aquella que los teóricos cinematográficos (y muchos críticos) han descuidado de manera más regular, pues tienden a considerar la dirección exclusivamente desde el punto de vista de la cámara y del montaje. Lo cual es comprensible, puesto que el director no puede exponerse a que su contribución a la acción sea de una obviedad absoluta. Lo que sucede en la pantalla no debe surgir como “toque directoral”, despegado de la situación dramática; de lo contrario, la credulidad del espectador decrecería o desaparecería. La mano conductora del director sólo es evidente cuando es excesivamente pesada.
Marnie, de Hitchcock, nos ofrece un excelente ejemplo de cómo puede moldearse la acción de modo que sea a la vez “invisible” y de precisos efectos. En dos ocasiones, correspondientes a momentos de crisis, la heroína vuelve su rostro hacia una pared, pegándose a ella como si tratara de fundirse en la obra. A primera vista, ese gesto parece ser tan sólo una manera muy hábil de comunicar al espectador toda la dimensión del pánico de Marnie –y no hay duda de que es así. Pero si lo examinamos más detenidamente, ese gesto nos lleva al corazón del personaje y nos orienta hacia el tema central del film. Como podemos ver, la acción es muy infantil, de una gran analogía con el gesto de esconder la cabeza en las faldas maternas, y está relacionado con una creencia infantil según la cual haciéndose el ciego uno se vuelve invisible, pues no puede ser dañado por algo que se niega a ver. El mayor error de Marnie –vinculado significativamente tanto con su infancia como con su deseo de protección maternal- reside en creer que se puede escapar a la realidad. La naturaleza destructora de semejante autoengaño es para Hitchcock el tema principal de esta película.
La creación de un gesto significativo incide aquí en lo que he designado como efecto “invisible”. El espectador puede entender la acción de la secuencia sin necesidad de darse cuenta de que el recurso expresivo equivale a un comentario relevante. Ello no le exige interpretación alguna. Pero si examina ese recurso y lo relaciona con el conocimiento que tiene de la heroína, la significación del momento cobra una nueva dimensión.


El tema de una obra es su “contenido latente”, aquello que es significado a lo largo de la película, sin ser jamás explicitado ni explícito, y que, poco a poco, se va filtrando en la conciencia del espectador.
El “contenido”, en el sentido amplio de la palabra, es la intriga y el tema a un tiempo. Es el conjunto de hechos significantes, y no la historia reducida a un esquema dramático cualquiera, o a intenciones no formalizadas.
La forma es la estructura dada al encadenamiento de estos hechos, con vistas a expresar lo que esos hechos no podrían expresar sin su mediación; es lo que daría a esos mismos hechos otro sentido distinto si fueran formalizados de otro modo. El estilo no es más que la manera de constituir esa forma con vistas a lo que tiene que significar de acuerdo con su misión.


Menos aún en cine que en cualquier otro arte se podría establecer una distinción entre fondo y forma: el uno no existe más que por la otra.


Para el autor, la idea llama a la forma, porque mientras ésta no ha sido formulada no es más que una intención vaga, un proyecto.
Para el espectador es la forma la que llama a la idea, dado que la forma es la única manifestación sensible de ésta.


En la mentalidad burguesa, la forma es la técnica, la realización de materiales aptos para traducir un contenido determinado que existe por sí mismo con anterioridad a un determinado medio de expresión, cualquiera sea éste. El fondo y la forma no se hallan ligados más que como un contenido y un continente (el término de “contenido” expresa claramente en este caso lo que se quiere decir), debido a las necesidades de la comunicación, dado que el medio empleado no es más que una forma como otra cualquiera de vehicular un mensaje.


Un film cuya significación quede restringida al nivel del mensaje compite en un área en que las imágenes son notablemente menos eficientes que las palabras. Menos eficientes puesto que menos claras. Si deseamos transmitir un mensaje verbal, no tiene mucho sentido interponer fases innecesarias de codificación y decodificación entre el emisor y el receptor. No hacemos más que crear oportunidades adicionales para la “interferencia” y la distorsión. Los leones del Potemkin ya nos han suministrado un ejemplo de la imprecisión en que paran los intentos de convertir slogans o metáforas verbales en imágenes.


Aunque la obra de arte debe expresar cosas válidas, el problema consiste en crear una forma a la vez necesaria y suficiente, que dé a la idea elegida su sentido acabado, permitiéndole realizarse en una significación original, haciendo de una simple virtualidad algo realmente existente.


El divorcio del fondo y de la forma resulta de una falta de cultura artística o, lo que es lo mismo, de la voluntad deliberada de poner el arte al servicio de valores que le son totalmente extraños. Tal ocurre con esa idea, fuertemente arraigada en los espíritus, de que la forma debe tender hacia la reproducción perfecta y minuciosa de lo real.


La forma no crea el objeto representado ni la historia que cuenta; no crea el contenido. Pero sí crea las significaciones, y gracias a ello determina el sentido de ese contenido. El valor del sujeto, es decir, lo que es expresado o significado por un objeto o por una historia a través de una forma, depende de ella totalmente. A condición de que este objeto, esta historia, permitan esas significaciones, las susciten o sean capaces naturalmente de hacerlo. Por el contrario, si la forma se contenta con comunicar significaciones o emociones ya comprendidas en las cosas representadas, anula por sí misma el hecho estético, por no expresar nada que no esté dado en el punto de partida.


La historia, aunque no sea otra cosa que el soporte de las significaciones y en modo alguno el objetivo del film, no debe servir de pretexto a lo que no sería sino un ejercicio de estilo. No debe ser descuidada, sino que debe tener por sí misma un interés real; debe ser (según los términos consagrados) necesaria y suficiente.


Cuando se cuenta una historia en el cine, sólo se debería recurrir al diálogo cuando es imposible hacerlo de otra forma.


No basta tener un montón de ideas para hacer una buena película si no se presentan con el suficiente cuidado y con una conciencia total de la forma.


La técnica que llama la atención del público sobre sí misma es una mala técnica. El signo distintivo de la buena técnica es que pasa desapercibida.


El director ha de tener continuamente presentes sus intenciones. ¿Cuál es su propósito y cómo puede llevarlo a cabo de la manera más concisa posible? No sólo ha de proporcionar imágenes que constituyan un lenguaje; debe saber también qué es lo que hace de ellas un lenguaje.


Problema fundamental del decorado: elegir la dimensión de las imágenes en función de los fines dramáticos y de la emoción, y no sólo del deseo de mostrar el decorado.


Si la puesta en escena existe en el cine es, o bien para contraer el tiempo, o bien para dilatarlo, según nuestras necesidades, a voluntad.


La película pura, el cine puro, consiste en fragmentos de película ensamblados. Ninguno de los fragmentos individuales es nada. Pero su combinación crea una idea.


La verdadera libertad del espectador estriba en que puede descubrir la significación de las cosas o ver éstas únicamente como cosas. El autor confía en su perspicacia: el espectador es libre de pensar sobre o a partir de lo que ve, pero no de escoger en lo que se le da a ver.


"Lo que sucede en la pantalla no es ciertamente realidad, no debe serlo. Si lo fuese no sería arte". Carl T. Dreyer

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El espectador puede ahondar más en la “gramática” del cine a fin de reconocer mediante qué recursos va construyendo el director –a través de su intuición inventiva- la estructura significativa del film, hecha de relaciones y lazos los más aptos para ese y sólo ese film. Para ello deben tenerse en cuenta, en la medida de lo posible, los siguientes elementos: composición del plano (encuadre); fuera de campo; altura o angulación de cámara; cámara fija o cámara móvil; plano secuencia o montaje; uso del color o blanco y negro; tamaño del plano; fondo de la imagen; uso de luz y de sombras; profundidad de campo; punto de vista (relación de saber); suspenso y/o sorpresa; simetrías (repetición y diferencia); uso de símbolos (surgidos de la propia historia); verticalidad / horizontalidad; cámara objetiva o subjetiva; lo narrativo y lo representativo; estructura general: introducción o exposición-perturbación-conflicto-renovado equilibrio o desenlace; personajes: motivo-intención-objetivo; tratamiento del espacio; tiempo y tempo; diálogos informativos-distractivos-como enlaces; uso o no de música; montaje y ritmo; efecto sobre el espectador: anticipación-suspenso-movimiento hacia adelante.

INVITACION


NOTA - REBELDIA CONTRA DIOS

Su rebeldía es contra Ti





"Pero se han extraviado todos juntosy todos se han depravado".


Salmo 52, 4


“Castígalos, Dios,
desbarata sus planes;
arrójalos por la multitud de sus crímenes,
pues su rebeldía es contra Ti”.

Salmo 5, 11.

EXTRA CINEMATOGRAFICAS

LA CLAVE DE LA RECONQUISTA

Por Roald Viganó.
Revista Cabildo 2ª Época nº 114, Agosto 1987.


“Créese a menudo que los grandes acontecimientos de la historia son aquellos que más ruido meten, pero no es así. Los acontecimientos verdaderamente grandes de la historia son hechos que ocurren en la soledad y en el silencio.

El acontecimiento verdaderamente revolucionario el siglo XVI europeo no son las guerras de religión ni las polémicas teológicas que ensangrentaron los campos y conmovieron los templos, sino lo que ocurrió en la oscura celda monástica que fue solitario y mudo testigo el alma atormentada de Martín Lutero. El hecho capital del siglo XVIII no es la revolución francesa, que estremeció a Europa, sino el pensamiento de un hombre tranquilo llamado Juan Jacobo Rousseau. Y el suceso esencial de la revolución comunista, que ha sacudido al mundo, no fueron los acontecimientos manejados por Lenin y Trotski, sino lo sucedido en el cuartucho de Londres donde un ignorado filósofo alemán escribió un pesado libro titulado El Capital. En rigor, el acontecimiento central de la historia de la humanidad fue el momento en el que en un desconocido villorrio del norte de Palestina una jovencita más desconocida aun pronunció la palabra que trajo a Dios a la historia.

La historia del país de los argentinos no es excepción a esta regla. El eco que determina el comienzo moral de la patria independiente, o, en otras palabras, el acontecimiento que marca la hora de la concepción de la nueva nación independiente que nacería en mayo de 1810 es, en la apreciación clásica, la invasión de los ingleses en 1806.

Pero en el conjunto de sucesos que componen este capítulo precursor de nuestra historia soberana, un hecho hay que es la clave de todos los otros, y este hecho tiene lugar en una fría mañana de julio, en una iglesia casi desierta, en una modesta celda del convento adjunto, y, esencialmente, en el corazón de un hombre que tomó una decisión sagrada ante los acontecimientos de la invasión. Este acontecimiento íntimo que abrió las puertas de un nuevo tiempo histórico está condensado en la fuerza de una sola palabra.

El documento es el texto de la página 8 del libro de actas de la Cofradía del Santo Rosario del Convento de Santo Domingo de Buenos Aires, redactado en la mañana del domingo 1º de julio de 1806, y que dice:

“Con motivo de haber sido rendida esta plaza el día veinte y siete de junio de mil ochocientos seis a las armas de su Majestad Británica...se experimentó decadencia y cierta frialdad en el Culto, por la prohibición de que se expusiese el Santísimo Sacramento. El domingo primero de julio no hubo más que una misa cantada, sin manifiesto –es decir, sin exposición del Santísimo- y habiendo concurrido a ella el Capitán de Navío de la Real Armada y caballero del Hábito de San Juan don Santiago de Liniers y Bremont, que ha manifestado su devoción al Santo Rosario, se acongojó al ver que la función de aquel día no se hiciera con la solemnidad que se acostumbraba. Entonces, conmovido en su celo, pasó de la iglesia a la celda prioral y encontrándose en ella con el padre prior Fray Gregorio Torres y con el mayordomo primero, les aseguró que había hecho voto solemne a Nuestra Señora del Rosario (ofreciéndole las banderas que tomase al enemigo) de ir a Montevideo a tratar con el señor Gobernador sobre reconquistar esta ciudad, firmemente persuadido de que lo lograría bajo tan alta protección”.

Toda la fuerza de este documento y del gesto decisivo que consigna está condensada en una sola palabra.

Esta palabra es entonces.

Dice en efecto el acta del 1º de julio de 1806 que Liniers se acongojó al ver que la sagrada liturgia de aquel día no se hizo con la solemnidad habitual, a raíz de la frialdad del culto, por la prohibición –inglesa- de exponer a la veneración de los fieles el Santísimo Sacramento, “entonces –dice el texto- conmovido en su celo, hizo voto solemne a Nuestra Señora...de reconquistar la ciudad”.

Sin duda a Liniers debió dolerle el saqueo de los bienes públicos y la usurpación del poder virreinal no menos que la derrota de sus armas frente a las del inglés, pero ni el dolor de ver los bienes públicos saqueados, ni la aflicción de contemplar la bandera extranjera en el Fuerte, ni la vergüenza de haber sido vencidos fueron suficientes para mover su ánimo a la acción y traducir la congoja en epopeya. Tal vez la aquiescencia de muchos criollos y españoles a los nuevos amos hizo vacilar su posición ante los hechos. Pero una cosa puso en claro sus ideas y decidió su voluntad: el ataque a la Fe. “Entonces –dice el acta- hizo voto solemne...de reconquistar la ciudad”.

He aquí, pues, cómo una sola palabra puede encerrar tanta historia y cómo un hecho totalmente íntimo ocurrido en el corazón de un hombre y revelado tan sólo a dos frailes en la soledad de una celda monacal, pudo encender la chispa que conmovería desde los cimientos al imperio en donde no se ponía el sol, y constituir las primeras contracciones del alumbramiento de una nueva nación”.

CRITICA


UN CORAZON EN INVIERNO
Director: Claude Sautet – 1992

CON LAS MUJERES NO SE JUEGA
(O deseo y decepción en un trío que no es un triángulo)


Si, como bien sabemos, la forma o la estética de una obra está dada por el tema, debe decirse que Sautet ha concebido la forma perfecta para lo que quería contar. El film es un drama intenso, por momentos sofocante, discreto y sin golpes bajos. El buen gusto y los aciertos de puesta en escena e interpretación son inobjetables. El comentario anímico a través de la música que interpreta la protagonista, también. Veamos entonces qué es lo que Sautet quería comunicar a través de las imágenes, cuál es su visión del mundo (porque el artista si lo es, quiere comunicar algo, o debe tener interés en hacerlo, de otro modo lo que hace es inútil y absurdo).

Por lo pronto, lo que uno saca de esta pesca es el hecho de entender cómo los hombres (especialmente en su relación con las mujeres, y viceversa) nada saben unos de los otros, aunque creen conocerse. Se dejan llevar por los sentidos, por las apariencias, por lo que ven, por sus propios sentimientos, y finalmente se equivocan, se sorprenden y se decepcionan. He allí el caso terrible para la bella violinista Camille (Emanuele Béart), pareja de un famoso luthier que se enamora del socio de éste, el callado y misterioso Stephane (Daniel Autueil). Es cierto que este último un poco le sigue el juego, pero ella se apresura porque interpreta algo por sí misma, saca enseguida sus conclusiones (confunde el deseo o la atracción con el amor y cree que éste es correspondido), aunque es evidente que el caso de Stephane es especial, pues cualquier otro hombre hubiese actuado con ella diferente: o ir a fondo o sincerar las cosas desde un principio. En definitiva, conocemos las caras, pero no los corazones.

El problema en todo esto que Sautet cuenta tan bien está en que todo el tiempo nos mantenemos ajenos a lo que ocurre, en cuanto que espectadores y no como involucrados, pues no podemos identificarnos en ningún momento con el protagonista, un personaje bressoniano, es decir, más muerto que vivo, alguien que le teme a las emociones. En la medida en que conocemos el diagnóstico y no el posible tratamiento, y en la medida en que no somos involucrados por el director en lo que pasa (que sólo puede hacerlo mediante la identificación), el film se queda en eso, con eso, y por eso el final es frustrante, o más bien no deja sabor a nada.

Está muy bien retratada la frialdad y tilinguería de los franceses “cultos”, ese ambiente de buen pasar para quien el arte –en este caso la música- no ejerce una influencia vital en sus vidas. Son personajes que se creen racionales pero están guiados por una oculta pasión. Excepto Stephane, que se deja llevar inerte por la nada y hacia la nada. Por supuesto, no existe la religión o lo religioso o trascendente, ni de parte de los personajes ni de parte del director. De allí que en los films de este talentoso director (como en los de Chabrol) haya un tono de fatalismo, de encierro, angustia y sabor a nada, en algún sentido simenonianos (pero sin la brillante penetración psicológica de los personajes del belga). Estos franceses jamás sabrán de algo llamado Esperanza.

Hay un desapego también con respecto al protagonista, que sólo pareciera abandonar Sautet cuando nos acerca a su intimidad en una breve toma de Stephane subiendo y acomodándose en un colectivo. Eso es todo. Luego, el mutismo, las miradas que no dicen nada (o pueden decirlo todo), el temor. Es evidente que el personaje se esconde, y lo muestra bien Sautet cuando él y su maestro ayudan a esconder a un chico de una chica en un juego de escondidas en la casa de campo. ¿Qué quiere Stephane? Eso le pregunta o se pregunta la mujer. Porque todos quieren algo, y eso es propio del ser humano. Pero él, no. Por eso termina resultando irritante, porque se esconde de todos, hasta de Dios, en quien no cree. Finalmente se verá que al único que amaba era a su viejo maestro, que era como un padre. ¡Y por eso lo mata aplicándole la eutanasia! Y aquí viene lo peor, porque el personaje aparece al final como reivindicado por el director, tras ese acto “heroico” de amor hacia su maestro, luego de aplicarle la inyección letal. Aparece después junto a su ex socio (con quien se había peleado a causa de la mujer) en el café, y aparece Camille y lo saluda con un beso sentido y vuelve a mirarlo con interés. Algo así como el final de “Taxi-driver” (al fin te animaste a algo, parece que le quisiera decir la mujer al tipo). Un epílogo bastante ridículo, bastante francés y bastante nihilista, es decir, engreído y estúpido.

Tenemos entonces que eutanasia y adulterio, no son pecados sino cuestiones de cada cual en el camino a la felicidad: eso es lo que podría pensar cualquiera a través de esta película. El director, lo sabemos, debe tener su punto de vista. Debe ser capaz de comprender y aún amar a sus personajes antes de condenar o salvar su conducta. Porque los condena no como un juez o con discursos, sino sometiéndolos a vivir determinadas circunstancias, favorables o adversas, que deben desprenderse de la fábula. Esto debe ser así porque siempre han de inferirse las consecuencias que trae la adopción de determinados principios. El problema es que acá Sautet no hace sino lavarse las manos, y es lógico cuando se excluye de la vida a Dios. Entonces, deseo y decepción, o simplemente nihilismo, es lo que muestra Sautet. Mas no hay allí amor que supere estas lacras. ¿No es un buen reflejo de cómo se descompone la Francia de hoy? Sí, y los artistas llevan su parte en tal acontecer.

CRITICA


DIA DE FIESTA
Director: Jacques Tati - 1947

¡POSTMAN, POSTMAN!
(O de cómo no hay que hacer el reparto “a la americana” cuando se es europeo)


Tatischeff lo mira todo con alegría, es decir, vitalidad, aún lo que parece destinado a la nostalgia. Al contrario de Bresson, que construye un artificio de sonidos que se notan agregados, Tati se complace en no privarnos de la intimidad que nos deparan el canto de los pájaros, los cacareos de las gallinas, los lejanos ladridos de los perros, el zumbido de una abeja molesta, la campanita de una bicicleta, el murmullo que sale de la boca de los personajes, que no se encierran en sí mismos. La mirada de Tati es un poco la del pintor que visita este pueblo, que parece estar en todas partes, sólo observando calmadamente, para alejarse finalmente con su pintura a otra parte. Pero su pintura no es naturalista.

Todo tiene vida en este film, todo es parte de lo que pasa; una vida sencilla, pueril, que con elegancia, simpatía y cierta ironía, nos la muestra el director y protagonista. Pienso en Robert Walser al registrar esta mirada de lo pequeño e insignificante. Es un respeto por las cosas, residuo de una tradición –de una mirada trascendente- que supo tener Europa debido al Cristianismo, claro está. Es esa deliberada atención a lo insignificante que el cine argentino quiso y quiere imitar inútilmente, porque lo hace sin amor y sin dolor, sin talento y sin tradición, cayendo siempre en el nihilismo de las ideologías. Tati retrata también el final de una época y de una mirada.

Hay una idea de soledad en el personaje, su personaje, un cartero, que sin embargo no es opuesto a los otros. Nunca dejamos de tener la visión de conjunto. La torpeza del personaje es discreta, no ampulosa. La escena nocturna, después de la fiesta, es tan buena como su opuesta, la vertiginosa del cartero trabajando “a la americana” (pensemos cómo se refracta esto en el estilo de Jerry Lewis, ese ir más allá que los europeos no pueden comprender o asimilar, con sus pros y sus contras, desde luego).

Contra el apuro, Tati se complace en la demora gozosa, los gags limpios e inocentes, visualmente exactos, bien ejecutados, bellamente encuadrados. Como Bresson o cualquier europeo, no puede soslayar el exterior. Sólo los norteamericanos, no abrumados por esa carga de la historia detrás, pueden hacer verdadera psicología, verdadero suspenso y darnos personajes que luchan y que vencen. Tati no conquista, aunque haya por allí mujeres. Su personaje está al margen, pero no como decisión, sino como imposibilidad.

El blanco y negro y la hermosa música contribuyen a hacer que el film parezca un sueño; está hecho con la realidad, pero nada se le parece en la realidad. Nada se le parece, es cine.