“Que el cine sea ordenado a la gloria de Dios y a la salvación de las almas, y sirva eficazmente para la extensión del Reino de Cristo sobre la Tierra”.

S. S. Pío XII

sábado, 10 de julio de 2010

CONVOCATORIA


COMUNICADO DEL REV. PADRE BOUCHACOURT,
SUPERIOR DEL DISTRITO DE AMÉRICA DEL SUR
CONTRA EL PROYECTO DE LA LEGALIZACIÓN
DE LAS UNIONES HOMOSEXUALES

«PARCE, DOMINE, PARCE POPULO TUO»

Hace algún tiempo la Cámara de Diputados de la República Argentina aprobó un proyecto de ley referido al matrimonio homosexual, que seguidamente fue girado a la Cámara de Senadores para su próxima consideración y tratamiento.
A través del presente comunicado, la Fraternidad San Pio X desea dar a conocer públicamente su posición -que no es sino la de la Iglesia Católica-, y expresar que la eventual aprobación de este proyecto constituirá un grave desafío a Dios, autor de la ley natural.
En efecto, nuestro Creador ha querido que el matrimonio se constituyese por la unión de varón y mujer: “los creo varón y mujer” (Génesis 1,27; Mateo 19,4) “por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer” (Marcos 10, 7).
Sobre esta unión se funda y erige la familia, de cuyo amor son fruto los hijos: “Y los bendijo Dios y les dijo: “Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra” (Génesis 1, 28). Querer elevar la unión homosexual al rango de matrimonio implica distorsionar gravemente la realidad de las cosas, negar la evidencia más notoria y hacer peligrar el equilibrio moral y social de la comunidad.
Las consecuencias se harán sentir en los fundamentos mismos de la familia, que es la célula de la sociedad.
De su intangibilidad depende el equilibrio presente y futuro del cuerpo social.
Para un católico, aprobar la unión homosexual con categoría de matrimonio es, además, una manifiesta afrenta a Dios. En el Antiguo Testamento se contienen pasajes que hablan claramente al respecto (Génesis, 19, 1-29; Levítico 20, 13), y esta enseñanza ha sido reproducida y recordada abiertamente en el Nuevo Testamento (Carta a los Romanos, 1,25-27; 1ª, Carta a los Corintios. 6,9).
No hay márgenes para la duda: Dios no sólo no quiere el matrimonio homosexual sino que reprueba francamente estas uniones.
Legalizarlas, por tanto, es contradecirlo expresamente, y desoír conscientemente lo que la Iglesia Católica siempre ha enseñado acerca de la institución matrimonial.
Por amor a Dios, por amor a la patria, a las familias y a nuestros hijos, rogamos a los Senadores de la Nación sopesar delante de Dios la encrucijada de la hora actual impedir con su voto que la Argentina tenga que soportar las consecuencias de la aprobación de aquel proyecto.
Nosotros, como católicos, suplicamos a Nuestra Señora de Luján que cubra y proteja con su manto maternal a la Nación Argentina, ilumine a nuestras autoridades para que rechacen este proyecto de ley, los valores cristianos que hicieron la grandeza de nuestra querida tierra Argentina.

13 DE JULIO / 18.30 HORAS
MARCHA A PLAZA CONGRESO
POR LA FAMILIA ARGENTINA

“Tengan todos presente que, ante el peligro de la religión o el bien público, a nadie es lícito permanecer ocioso. Ahora bien, los que se esfuerzan por destruir la religión o la sociedad, ponen la mira principalmente en apoderarse, si les fuere dado, de la administración pública y en ser nombrados para los cuerpos legislativos. Por tanto, es menester que los católicos eviten con todo cuidado tal peligro, y así, dejados a un lado los intereses del partido, trabajen con denuedo por la incolumidad de la religión y la patria”.

San Pío X, Carta al Arzobispo de Madrid,
20 de Febrero de 1906