“Que el cine sea ordenado a la gloria de Dios y a la salvación de las almas, y sirva eficazmente para la extensión del Reino de Cristo sobre la Tierra”.

S. S. Pío XII

domingo, 23 de septiembre de 2012

OBITUARIOS FALLIDOS

Obituarios fallidos

“CABILDO”
EL MUERTO VIVO
  
“ Y no estaba muerto no, no
y no estaba muerto no, no,
y no estaba muerto no, no,
estaba tomando cañas, lerelele...”

(Rumbita española)
  
En el nº 524 del periódico “COMUNIDADES.  Periódico Judío Independiente”, fechado simultáneamente el 12 de junio del corriente y el 23 de Sirvan de 5772, se publica muy seriamente una nota titulada “Cerró la revista Cabildo”; precedida de una previsible volanta que dice: “Fue un ícono del antisemitismo argentino”.
  
Advertidos de nuestra muerte, por un camarada a quien su confesor —de puro jansenista— le mandó como feroz penitencia leer estas barreduras, accedimos al ejemplar, y para nuestra sorpresa nos encontramos con que el suelto era una reproducción de una noteja vil de Raúl Arcomano, publicada en Mirada al Sur el 22 de agosto de 2010 (cfr. http://sur.infonews.com/notas/adios-cabildo-adios ), y reproducida (entre otros medios), el 2 de septiembre de 2010 en “Convergencia. Por un judaísmo humanista y pluralista” ( cfr. http://www.espacioconvergencia.com.ar/index.php?option=com_content&task= view&id=1778&Itemid=43).  “Comunidades” plagiaba un artículo, lo daba como reciente teniendo dos años de antigüedad, y mientras “Cabildo” estaba en la calle con su número 96 a cuestas, celebraba su extinción. ¡Esto sí que es profesionalismo!
  
Del exabrupto de Arcomano nada diremos, porque el Libro de los Proverbios bien nos prescribe que a los necios nada debe respondérseles para que no se crean sensatos. Pero ante la burrada de “Comunidades” no sabemos qué carcajada lanzar primero.  Consultado que se hubo un risoterapeuta, nos aclaró que la risa con ja beneficia el sistema digestivo y reproductor, mientras que la que se profiere con je y ji favorece la función hepática y circulatoria, reservando la risotada con jo y ju para los necesitados de riego cerebral y funciones respiratorias.
  
Invitamos a nuestros lectores a que rían con todas las vocales. Y a nuestros homicidas le recordamos la escena segunda del acto cuarto del “Le menteur” de Corneille. Allí, el mentiroso Dorante, blasonaba de haber muerto en duelo a su rival en sentimentales lides. Cuando el conjetural finado aparece vivito y coleando, retumba la famosa frase, ya mentada por Alarcón unos años atrás, y conocida popularmente con esta redonda factura: los muertos que vos matáis gozan de buena salud.
  
Antonio Caponnetto