“Que el cine sea ordenado a la gloria de Dios y a la salvación de las almas, y sirva eficazmente para la extensión del Reino de Cristo sobre la Tierra”.

S. S. Pío XII

lunes, 5 de octubre de 2009

HABLAN LOS MAESTROS



“Uno de los sentimientos más frecuentes en los artistas es el menosprecio del Arte. Uno de los sentimientos más frecuentes en los críticos es el menosprecio del Arte.
Lo que llamo despreciar el Arte es permitirle mentir.
El artista menosprecia el Arte cuando tiende a otra cosa que no sea realizar lo verdadero. El crítico menosprecia el Arte cuando perdona a éste que tenga un ideal no verdadero.
Todos los días oímos la absurda expresión siguiente, aplicada a tal o cual error, cuando ese error está expresado en lenguaje brillante:
Eso es poesía.
Cuando el hombre mediocre, hablando de una mentira, ha pronunciado las palabras: Eso es poesía, cree haber disculpado al mentiroso. Por el contrario, ha pronunciado una nueva acusación, pues, si el mentiroso miente poéticamente, hace mentir a la palabra en su más elevada forma.
Poesía quiere decir creación.
La mentira que ataca a la poesía, invade un santuario.
El hombre mediocre que desea acariciar el desorden de otro hombre, pronuncia estas palabras: “Es un artista”.
Si efectivamente se trata de un artista, ese desorden es en él monstruoso. La música tiene por esencia las matemáticas; en los rigores de su ley encuentra su armonía el verso.
El artista debe vivir en la austeridad del orden; la admiración no debe aproximarse a él sino con respeto, y la admiración que no es austera es el más cruel de los insultos”.

Ernest Hello



“La tolerancia se aplica a las personas pero nunca a los principios...Nada hay más exclusivo que la verdad. Debemos ser intolerantes con la verdad porque ésta es hechura de Dios y no nuestra...La intolerancia es esencial cuando las verdades están en peligro. Cuanto más Divina es la verdad más intolerantes debemos ser con el error”.

Mons. Fulton Sheen – “Cuerpo Místico de Cristo”


“Un arte que no contribuye a hacer más bueno al hombre, sino que lo llena de orgullo, de sensualidad o de desesperación, podrá ser inspirado, seductor, genial, pero es sin duda ilícito. El artista no tiene derecho de ejercerlo, ni siquiera en nombre de la Belleza, porque la Belleza no tiene derechos superiores al destino del hombre; como nadie sin cometer un crimen podría corromper un niño, invocando los supremos derechos del Placer”.

Hugo Wast – "Vocación de escritor"