“Que el cine sea ordenado a la gloria de Dios y a la salvación de las almas, y sirva eficazmente para la extensión del Reino de Cristo sobre la Tierra”.

S. S. Pío XII

domingo, 15 de noviembre de 2009

ANIVERSARIO


1899 – 16 DE NOVIEMBRE – 2009

110 años del nacimiento del Padre Castellani



“Las mutaciones grandes de la historia humana vienen por causa de las herejías; porque son las ideas las que gobiernan los sucesos, y las ideas más hondas, o la raíz de todas nuestras ideas, son las afirmaciones religiosas, las “creencias”. Las herejías cambian las creencias”
(Los papeles de Benjamín Benavides)


“La consecuencia del olvido de este dogma (la Segunda Venida de Cristo) es funesta no sólo porque implica la amnesia parcial de uno de los fundamentos de la fe, sino porque sin él el hombre no puede explicar la historia, la sociedad, el desenvolvimiento de los acontecimientos: “En consecuencia, el mundo moderno no entiende lo que le pasa”. Si no se lo entiende, no se entiende nada de la Escritura ni de la historia de la Iglesia. El término de un proceso da sentido a todo el proceso. Este término está no sólo claramente revelado, mas también minuciosamente profetizado. Jesucristo vuelve pronto”.



“Le temo al vicio capital de la mente argentina, que es la “improvisación”. Le temo a los sabelotodo, a los avivados, a los explosivos, a los facilones, a los practicones, a los suficientes, a los presuntuosos, a los precipitados, a los copistas, a los plagiarios, a los agitados, a los aplebeyados, a los eufóricos y a los fanáticos”.



“Hablando del apostolado católico San Juan de la Cruz dijo: “Hay algunos que se arrojan impetuosamente a la acción careciendo de contemplación. Creen que van a salvar al mundo con sus predicaciones y sus obras. ¿Qué hacen ellos en el fondo? Muy poco bien. Algunos nada. Otros positivamente dañan”



“-¿Y qué hay de ese hombre? –preguntó una voz de abajo.
-Está en contra nuestra, eso es lo seguro. Poco sabemos de cierto acerca de él, excepto los hechos resonantes que son públicos. Una amenaza tremenda contra la religión había en su último “speech”, aunque oscura; ustedes han visto el entusiasmo frenético que despertó en las turbas la última vez, hace una semana, que habló al mundo entero por televisión. Yo he visto escenas increíbles. Literalmente, muchísima gente lo “adora”; y no solamente entre el populacho...
-Hace mucho que el hombre había comenzado a adorar al Hombre-comentó el jefe.
-Indudablemente tiene un poder estupendo e inconmensurable.
-Ese poder no es suyo.
-¿De quién es?-preguntó el de la orquesta, un Inspector de unos sesenta años llamado Mandrioni.
-Ese poder se lo dan nuestros pecados –aseveró el Jefe- la corrupción y el cretinismo del mundo. Cuando más penitencia hagamos, menor poder tiene ese hombre sobre nosotros.
-¡Penitencia! –exclamó Mandrioni-. Bonita Cuaresma estamos pasando. No se puede aguantar más, usted lo sabe.
-Esa es la mejor penitencia: es de Dios y no de los hombres.
-¡De todas partes! –dijeron varios del auditorio-. ¡De arriba, de abajo, del frente, de atrás, por todo, de Dios, del estado, de las turbas, de los falsos hermanos y del demonio, persecución por todos lados...Dios parece haber abandonado a su Iglesia...
-“Ecclesia de medio fiet” –pronunció el Cura Loco-. Eso lo dijo el mártir Justino, el primer comentador del Apocalipsis, en el siglo tercero...La Iglesia será quitada del medio...”
(Su Majestad Dulcinea).



“Yo no soy nacionalista porque no he querido meterme en política nunca. Ni la he entendido tampoco. De manera que no se puede decir que sea nacionalista porque nacionalista o es un partido o es un movimiento político. Ahora me dicen camarada...Los que forman agrupaciones me llaman camarada. Pero yo no fui camarada nunca”.
(Conversaciones con el Padre Castellani).


“El sistema liberal o neo-liberal o democacarático no nos sirve a nosotros. Éste es un hecho bruto, basado en una experiencia de 100 años, y no una abstracción o una teoría. Para anular o esquivar este hecho hay que convertir a la democracia en un dogma, en una religión, en una cosa obligatoria para todas las naciones (...) La tal religión es filosóficamente un disparate y teológicamente una herejía”.
(Notas a caballo de un país en crisis).


“El gobierno de un varón solo, que tenga poder incluso para frenar a los mercaderes y hacer justicia suprema, mucho más suprema que la misma Corte Suprema por un lado; y por otro lado, esté impedido de hacer tiranías, por la existencia de grandes instituciones naturales que representen al pueblo en sus esencias reales; y donde tenga acceso el pueblo, cada uno en la medida de sus méritos; eso es la verdadera democracia”.


“Pero el mundo entero es demasiado vasto para mis catalejos. Este país, de que tengo sesenta años de experiencia, es más fácil de valorizar.
Reina en él una perfecta falsificación de valores en todos los órdenes: político, eclesiástico, económico, literatura, educación, prensa...no es necesario saque yo ejemplos amargos y odiosos.
La descripción del desorden argentino pediría un libro. El es conocido de nuestros lectores. Y tanto, que uno dellos me dice: “el pueblo argentino está sometido a un proceso de cretinización”. Don Leopoldo Lugones me decía: se puede notar, verificable a cada decenio, el decrecimiento general de la inteligencia media argentina; a pesar de las abundantes “secretarías de cultura”.
De la inteligencia pende todo.
Por eso estampé en mi último artículo: No hay remedio. Con cambiar el Gobierno no levantamos el nivel del pueblo. Los cambios no ayudan. Con razón los llaman “golpes”; sólo son barquinazos.
No hay remedio hay que decir a los nacionalistas grandilocuentes y efusivos. No hay recetas, no hay soluciones rápidas, no hay política que valga.
-No hay remedio, no se aflija: usted fórmese, cíñase tranquilamente a su trabajo y sus estudios; gánese la vida, empezando por la vida eterna.
-¿Y la política?
-Déjela, los jóvenes no son aptos para la política, por carecer de experiencia.
-Pero yo trabajo además de periodista, tengo una audiencia radial y estudio revisionismo.
-Puede tomar eso como violín de Ingres, al margen de sus estudios de medicina o de lo que sean.
-Pero tenemos que tener ideas, tenemos que luchar por el porvenir, por el bien común, por la patria.
-Lo único que puede usted hacer por la patria ahora, es hacerse un hombre –para dentro de diez años. Déjese de fundar diaritos, de homenajear la Vuelta de Obligado y de asistir a conferencias esplendorosas...Todo eso está resabido.
-¿Pero no puedo leer libros de política?
-Como distracción. Tome, aquí tiene estos dos: Satán en la ciudad, de Bigne de Villeneuve, y Política de Santo Tomás, de Bouillon.
El consejo de Santo Tomás en nuestra situación actual es tener paciencia y hacerse mejor cristiano.
-“A Dios rogando y con el mazo dando”.
-Justo. Pero primero alcanzar a Dios que te dé el mazo. Ahora no tienes ningún mazo.
La política de santo Tomás es la política de Aristóteles, se suele decir. Sí, pero el Angélico añade una cosita que es el cristianismo. Así, por ejemplo, Aristóteles enseña que la esclavitud es natural. Porque hay hombres que son naturalmente esclavos y hasta en la pinta se los conoce. Solamente para el trabajo servil aptos, es mejor trabajen para un amo que los enderece referente a la conducta, pues por sí mismos son incapaces de vida racional. Dejarlos libres es hacerlos míseros.
Esto es verdad, dice Santo Tomás. Pero, hay que educar a los brutos para desembrutecerlos y que se hagan paulatinamente iguales a nosotros en acto. Pues, ya lo son en potencia. Todos somos hermanos en Cristo: no he dicho iguales, sino, hermanos. Todos tenemos que suprimir la esclavitud con la educación.
Y así, en otras cosas, Santo Tomás cristianizó a Aristóteles, sin deformarlo un punto. La sobrenatura supone la natura y no la cambia.
Mas, en cuanto a la política, el mejor régimen es el monárquico: entendiendo no los reyes constitucionales del liberalismo, sino, señores monarcas con todo el poder, que reinen y que gobiernen, llámense H. o Z.
Pero así como la monarquía es el régimen más perfecto, así es el más peligroso, si el rey deviene tirano.
En ese caso, el pueblo puede dar muerte al tirano (defensa propia), o bien un ciudadano que represente al pueblo. Hasta aquí Aristóteles. Harmodio y Aristón matan a Hiparco y son muertos después: son héroes. “Pusieron en contingencia su vida por el bien de la multitud”.
Verdad. Pero Santo Tomás en su libro De Regno añade el precioso lenitivo: derrocar al tirano es empresa riesgosa: usted hace una revolución libertadora y después sale un tirano peor. Usted gana la batalla de Caseros para substituir al “primer tirano” por el volatinero del ejército brasileño. De modo que “si la tiranía no es atroz” (reflexiona el Angélico), casi siempre es mejor consejo aguantarse –en cuanto a matar. Ahora, si la tiranía es enteramente desastrosa...
Pero en cualquier caso, siempre son mejores tres cosas: morir mártir, como los primeros cristianos; o bien, hallar un camino legal para apartar al tirano sin sangre; o...entregarse al ayuno, la oración y la limosna, para que Dios intervenga.
Que nos lleven macizamente la plata de la Argentina, es probablemente un castigo de Dios a la necedad argentina. (Esto no quiere decir que no haya que luchar contra).
Hay que hacer lo que hacían los antiguos romanos.
-Y, ¿qué hacían los antiguos romanos?
-Hacían lo que podían.
Yo me siento tentado de pensar que el argentino es ligerón. Claro que no conozco mayormente más que los porteños. Pero los porteños gobiernan el país. ¡Aquí es donde se hacen las revoluciones!
¡En este año he recibido tantas cartas casquivanas! Invaluable experiencia, aunque también varias espléndidas; pero la proporción o desproporción de las casquivanas es demasiada. Recuerdan la definición que de los franceses (galos) dijo Tito Livio, a saber: “Gente nacida para barullos alpedo” (“Nata ad vanos tumultus gens”), que, quisiéramos nosotros barullos como esa gente: las Cruzadas, Revolución Francesa y barullo napoleónico:

Napoleón, genio guerrero,
Tu augusta figura evoco,
Hoy que a los muertos convoco;
Con el genio justiciero
Fuiste rey del mundo entero.
La historia ante ti vacila,
Eres luz que la encandila;
Genio preclaro y distinto,
Más grande que Carlos Quinto
Y más bárbaro que Atila.

Dijo mi condiscípulo Ramón Araya cuando teníamos 18 años.
No tienen consistencia, constancia, “suite dans ses idées”, o sea seguimiento mental. Lo cual es la peor enfermedad del carácter que existe, los porteños quiero decir. Y eso, hablando muy en general.
En fin, son lo que la sapiencia antigua dijo de los puertos. Hablando breve, dijeron que todas las ciudades portuarias son tilingas. De acuerdo con lo que Aristóteles y Tomás dijeron del carácter portuario, ninguna de las capitales cristianas ha sido puerto; Londres, exceptuando que tampoco es puerto de mar. Y no olvidemos que Londres fue responsable del triunfo de protestantismo.
La revolución será moral o no será –suele citarse este apotegma de Péguy. Pero hoy, Santo Tomás lo completaría también, puesto que es apotegma aristotélico. “La restauración argentina será religiosa o no será”.
(...) En suma, el elemento terrible del problema argentino es la presión externa del mundo loco añadida a nuestra propia locura.
El nacionalismo argentino no puede ahora lo bastante para volcar la situación, aunque pueda alguito para preparar el vuelco.
El nacionalismo será católico o no será. Y entonces los nacionalistas salvarán al menos su alma –como Don Quijote.
¿Ha nacido el apó-kalíptico Anticristo?
Se han oído clamores y portentos se han visto,
Y parece inminente el retorno de Cristo.
(Jauja, nº 12, diciembre de 1967).



“¿Qué es la verdad? Es sol dulce y tirano
motor inmóvil, diosa musical
ayer sendero; y hoy camino llano...
para ir al hospital.

Qué es la verdad?-dijo el procónsul vano
y Cristo en su silencio magistral
Soy Yo, decía, atado pecho y mano,
el que te da el poder de que usas mal.

Verdad, diosa sin cara, o malacara
que ante la ciega necedad ambiente
se oculta esquiva o se retrae avara
sonriendo triste o socarronamente

más hermosa que el sol al que te siente
hay aún corazones en tu ara...
Que hasta sangrientos y arrancados para
morir, te aman. ¡Ven! –No, no. ¡Detente!

(Oda a la verdad, El libro de las oraciones).


“La cultura no es un lujo ni un divertimento; ella es necesaria, es el tajamar contra la barbarie, siempre latente en el hombre. La Religión necesita de la cultura verdadera; la Religión Católica es una “Religión Cultural”, no primitiva; por eso ella conservó la cultura antigua durante el bajo Imperio y los Siglos de Hierro amenazada. Hombres religiosos se hacían monjes para copiar manuscritos, no sólo de Cicerón y Virgilio, pero ¡de Petronio!
San Benito, padre de los monjes de Occidente, inventó una Orden y una Regla admirables: vio que era necesario algunos hombres se dedicasen al estudio, y otros trabajasen manualmente para mantenerlos; y otros a la tarea intermedia de copiar y conservar el depósito de la antigua cultura, amenazado por los bárbaros del Norte; cubriendo así los tres puntos vitales de la civilización europea; y al mismo tiempo cantasen todos juntos el oficio divino, y enseñasen la agricultura a los belicosos bárbaros –y toda cultura, junto con los Cuatro Evangelios (...)
Los profetas son, en última instancia, los que mantienen (o mantenían) sana la cultura; pues toda gran arte y gran filosofía tiene una raíz religiosa. Suprimen a los profetas, se pudre la cultura. Hay que ver la estofa de los profetas que ahora nos imparten cultura a mares desde los diarios, las revistas, la radio, la televisión, las novelas, las poesías –y las cátedras. Hay que verlos, pero un rato no más, para conocerlos. Nadie puede abrevarse allí asiduamente, y sobrevivir. Toda la “cultura” argentina está falsificada e intoxicada. Los veramente cultos están relegados; y aun hostigados, si tienen dones proféticos”.
(El Apocalipsis de San Juan, Cuaderno III, Visión Quintodécima – Las Sioete Redomas).