“Es, por tanto, una de las necesidades de nuestro tiempo vigilar y trabajar con todo esfuerzo para que el cinematógrafo no siga siendo escuela de corrupción, sino que se transforme en un precioso instrumento de educación y de elevación de la humanidad”

S.S. Pío XI



“Que el cine sea ordenado a la gloria de Dios y a la salvación de las almas, y sirva eficazmente para la extensión del Reino de Cristo sobre la Tierra”.

S. S. Pío XII

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martes, 6 de septiembre de 2011

DEMOCRACIA

DEMOCRACIA




"Para mí la democracia es un abuso de la estadística. Y además no creo que tenga ningún valor. ¿Usted cree que para resolver un problema matemático o estético hay que consultar a la mayoría de la gente? Yo diría que no; entonces ¿por qué suponer que la mayoría de la gente entiende de política? La verdad es que no entienden, y se dejan embaucar por una secta de sinvergüenzas, que por lo general son los políticos nacionales. Estos señores que van desparramando su retrato, haciendo promesas, a veces amenazas, sobornando, en suma. Para mí ser político es uno de los oficios más tristes del ser humano. Esto no lo digo contra ningún político en particular. Digo en general, que una persona que trate de hacerse popular a todos parece singularmente no tener vergüenza. El político en sí no me inspira ningún respeto. Como político."

Jorge Luis Borges



“La soberanía del pueblo es uno de los tantos mitos modernos. Dura un día, sirve para las elecciones en que la mayoría vota sin saber a quién ni por qué, y después pasa a ser una frase.

Marco Denevi


“El sueño entero de la democracia reside en elevar al proletariado al nivel de estupidez del burgués. En parte, éste es un sueño que ya se ha realizado. El proletariado lee los mismos periódicos y tiene las mismas pasiones que el burgués”.

Gustave Flaubert



“El Sistema de Partidos no consiste, como creen algunos, en que haya dos partidos, sino uno solo. Si hubiera dos partidos reales, el sistema no funcionaría”.

G. K. Chesterton



"En la democracia, el elector goza del sagrado privilegio de votar por un candidato que eligieron otros."

Ambrose Bierce



“Democracia liberal es el régimen donde la democracia envilece a la libertad antes de estrangularla”.

Nicolás Gómez Dávila



“Aun suponiendo el ver triunfante la opinión de los insensatos mediante el número, no por eso podrán trastocar la naturaleza de las cosas”.

Cicerón,  “De Legibus”


********


"Para los que no tenemos creencias, la democracia es nuestra religión."

Paul Auster



“El funcionamiento efectivo de un sistema político democrático requiere por lo general de medidas de apatía y no compromiso por parte de algunos individuos o grupos”.

Samuel Huntington



“En realidad, el discurso político democrático tiene como meta tergiversar la realidad, mentirle a la gente y manipular datos para ganar las elecciones”.
George Soros



martes, 14 de junio de 2011

ANIVERSARIO - JORGE LUIS BORGES


 CASTELLANI
SOBRE
BORGES




"Borges es un buen escritor. NO es un gran escritor. Con esto ya está todo, pero...
Ha habido y hay una propaganda desaforada de Borges como "gran escritor". "Poeta universal y cantor de la Argentina", dice Cócaro Cúcaro. Esa propaganda nos deja a todos los argentinos como mascapamemas, y puede que lo seamos, pero tanto no. Es hora pues de ponerle coto.
La fuente de esa propaganda es incógnita. Dejando las hipótesis abracadabrantes de "los francmasones y los judíos", me gusta la de un amigo, buenísimo escritor él: "Borges representa la mentalidad común del argentino; le tenemos admiración y horror a la vez porque se parece a la mayoría de nosotros"; y después de una pausa añadió: "Es decir, de ellos". "Cantor de la Argentina", dice Cúcaro.
Más explicación no le pude sacar.
Voy a ensayar pues lo que llamaban nuestros abuelos españoles un vejamen. El que quiera abundar en la parte buena de Borges -"buen escritor"- puede hacerlo, aunque ya está hecho y rehecho hasta el exceso.
Voy a terminar pues las Discusiones con Borges del finado Ramón Doll en su libro POLICIA INTELECTUAL, del año 1934, donde a vuelta de un estudio sobre el lenguaje de Borges, deja cincelado un juicio de toda su estética; juicio válido hata hoy día. Doll mismo adivinó que Borges no cambiará.
Escrito antes de 1933 a propósito del libro DISCUSION, anticipa Doll con lucidez adivinatoria todo el Borges posterior, y lo deja definido como "escritor noargentino", con alguna exageración. Los versos no habían entrado al juego todavía; pero son inferiores a la prosa y, a veces, no llegan a ser versos.
Lo más interesante es que Doll dio en el clavo de lo más central de Borges, la sorpresa al lector como recurso literario permanente. (...)

EL INFORME DE BRODIE:

Borges es un buen escritor. NO es un gran escritor.
De lo formal de lo narrativo es dueño; es decir, de la técnica. También hay que reconocer es ingenioso, distinguido y capaz en literatura; principalmente en parodia, ironía y sarcasmo.
El contenido de estos -y todos- sus cuentos es torcido y atroz. En éstos dice se propone imitar a Kipling joven PLAIN TALES FROM THE HILLS y a Kipling no le llega a los talones; el cual tiene más talento y sobre todo es REAL; mientras en Borges todo es artificioso, calculado y literario. Hay sin embargo una nota en que coinciden: la des-huma-niza-ción. -No confundir con la insti-tucio-nali-zación-.
Aquí la mayoría son cuentos de malevos o cuchilleros que matan y se hacen matar a cuchilladas; eso sí siempre con la "sorpresa al lector" al final. Borges pone en boca de un personaje: "¿Y qué sabés de malevos?" Es exacto.
En uno dellos falla grande: hace una etopeya enteramente sosa y chata de dos mujeres artistas; y ni siquiera sale inteligible. Tonta.
El cuento El Evangelio de San Marco, que él declara el mejor del tomo, es un plagio de uno inglés de Harrison, An alien agony, publicado por Nova Publication, y recogido en la antología MORE PENGUIN SCIENCE FICTION, Penguin Books. Puede que no sea plagio, sino simplemente una adaptación o trasposición. No tengo a mano ahora el original inglés para cotejar.
El último cuento El informe de Brodie toca el máximo de la herejía borgiana, elaborada con finura. Un misionero en un informe al rey de Inglaterra presenta una tribu de salvajes tan bruta, torpe, repugnante y absurda, que pasa todo lo verosímil. Aquí vertió Borges todo lo negro y sucio de su mente, más que en otros trabajos, que también tienen lo suyo.
Algunos eructos anticatólicos o antirreligiosos no faltan, como es de rigor.

EL ORO DE LOS TIGRES:

Este es el último libro de Borges que no tiene ni oro ni tigres, anoser el título de un poema (?) en verso (?) libre, que es más prosaico que barrer la cocina. Hay en él una referencia bastante absurda a una mitología desconocida -"Véase el cap. 49 de la EDAD MAYOR", dice- y aparece el último truco sorpresivo del "poeta" tres o cuatro veces, que es fingirse enamoradísimo de una mujer tan desconocida o más que las diversas mitologías exóticas ("sacadas del Espasa Calpe" dice Doll con error pues, ahora almenos, es la ENCICLOPEDIA BRITANNICA), mitologías sorpresivas que exornan sus poemas y para nosotros son "el mentir de las estrellas". No es el único "poema" lamentablemente prosaico de los 20 o 30 que trae este libro.
Borges no tiene ni tuvo el sentimiento del amor en ninguna de sus formas -"se congeló a designio para ser original", dice Doll- ni a la mujer, ni a la madre, ni a la patria, ni a la religión -siquiera mosaica- ni a la humanidad ni a la filosofía; hablando de la obra, por supuesto. Esto es grave, pues significaría que ella no tiene contenido anoser se lo den el orgullo, el odio y el desprecio, que ésos sí abundan.
Borges es original en los esfuerzos que hace por parecer original y a lo mejor lo es genuino -o "auténtico", como dicen ahora mal- pero a causa del conato no lo vemos. No lo es ni puede serlo. Ahora si Macedonio Fernández fue un "metafísico", como él dice, entonces Borges puede ser todo. Nos recuerda a esa solterona especializada en "Yoga" -como el P. Quiles- que habla por Radio Municipalmente.
Las 30 composiciones o calculaciones poéticas de este libro son en su mayoría prosaicas, algunas contienen dislates, y ninguna me gusta del todo, pues los pulidos y brillantes cuartetos de El Gaucho, a mi juicio la mejor, me dan en rostro, porque es mentira y obedece a la constante inclinación de Borges a denigrar todo lo argentino; así como tiene la contraria de extasiarse ante lo extranjero, sobre todo cuando lejanísimo - en el tiempo o la geografía- y raro.
Cuanto a los fragmentitos de prosa que son unos diez, referidos a los más heterogéneos temas, son ocurrencias vagabundas, que todas encierran el resortecito de la sorpresa; el cual llega a la aberración en el fragmento East Lansing, dedicado a Michigan, Indiana, Wisconsin, Iowa, Texas, California, Arizona..."Ya intentaré cantarlos", dice. No le alcanzará la vida para hacerlo: es una promesa afectada.
Con sus últimos dos libros, Borges se mató; porque exhiben impudorosamente todos los defectos del escritor sin arrepiso ni mejora alguna, y hacen ver que no progresó un ápice en 40 años. Doll lo calificó "un argentino que hablara como un español del siglo SXVII y tratara de imitar a un compadrón porteño de 1900".
En la prosa anhelosa -o verso libre si quieren- Borges nos descubre que un conquistador feroz de Inglaterra, Hengist -en Hengist quiere hombres-, se vino a remo, sin brújula ni mástil desde no sé dónde, el año 449; con el único fin de que aparecieran 11 siglos o 16 siglos después Shakespeare y Walt Whitman; y después para que él mismo, Borges, escribiera ahora esas líneas desmayadas. Lo cual sí es creer en la Divina Providencia.

CONCLUSIÓN

No hay que querer mal a Borges; al contrario, si se puede. No tenemos tantos buenos escritores en la Argentina para despreciar a ninguno. Hay que olvidar sus blasfemias, que al fin son pocas y disimuladas; y abstraer todo lo malo de él, quedándonos con lo bueno, con su ingenio, su altivez y distinción, su conocimiento de la literatura, su uso del español, casto aunque afectado...Yo por profesión he leído sus libros cada vez que me los prestaron; es decir, casi todos. Y a lo mejor pasa conmigo lo que él nos descubre y pasó con él y el nórdico Hengist, a saber que Dios creó a Borges para que yo escribiera estas líneas; lo cual explicaría por qué no le tengo miedo a Cócaro Cúcaro ni compinches".

VERBO, Buenos Aires, Nº 124, septiembre de 1972.


lunes, 18 de octubre de 2010

NOTA - IDIOTECES ARGENTINAS

Si un ciego guía a otro ciego, ambos van a parar a...una iPad
(o como quiera que se llame el nuevo tacho de basura computacional)


IDIOTECES ARGENTINAS

En el país de los ciegos. Borges odiaba a Guevara, y Guevara hubiese odiado a Borges de haberlo conocido. Sin embargo, ahora están juntos: el extravío intelectual y la ceguera espiritual se dan de la mano en la última movida tecnológica. La estupidez del moderno da para todo.
“No nos une el amor, sino el espanto”.
Textual de Revista Ñ Clarín:

“El Che y Borges, íconos de la edición especial de Ñ para iPad
Se lanza para acompañar a la Argentina, invitada de honor en la feria de Frankfurt. Fotos, videos y animaciones para recordarlos. Es gratis y ya está disponible en la tienda online de Apple.
¿Qué hubieran hecho Borges y el "Che" Guevara si hubieran vivido la era digital? Que la imaginación responda a esa pregunta. Hoy, Revista Ñ invita a disfrutarlos de la mano de una edición especial sobre estos dos íconos culturales para iPad, la tableta electrónica más popular del mundo. Diseñada para acompañar a la Argentina como invitada de honor en la Feria de Frankfurt, la versión digital se adentra en los mundos del multifacético escritor y del líder revolucionario.
El iPad es el dispositivo que ha revolucionado la forma en que la gente usa Internet. A medio camino entre una mini notebook y un libro electrónico, suma la interfase táctil y atractiva del iPhone, su famoso celular. Desde que fue lanzado, causa furor de ventas en cada rincón donde se lo comercializa. En Argentina, está disponible desde el 17 de septiembre. Y desde ese mismo día, Clarín se convirtió en el primer diario del país en tener una aplicación disponible para el aparato. Ahora, es Ñ la que se suma como pionera en el ámbito de las revistas.
Esta aplicación para iPad se descarga de manera gratuita del Aoo Store, la tienda virtual de Apple. Jorge Luis Borges y Ernesto "Che" Guevara fueron elegidos como personajes centrales del lanzamiento en el que participan los escritores argentinos Andrés Rivera, Beatriz Sarlo y el mexicano Carlos Fuentes.
Fotos, videos, cronologías y animaciones los albergan desde todos los ángulos. Basta con deslizar los dedos por la pantalla táctil del dispositivo para entrar en ellos.
Un Borges multifacético devela secretos de los borradores sobre los que corrigió cuidadosamente su obra Historia de la eternidad.
En video, Andrés Rivera revela detalles de una larga entrevista con Borges en la que el escritor demostró tener un "manejo de la memoria, de la oralidad y de la cultura" como nadie.
La ensayista Beatriz Sarlo analiza las fuentes orales de sus relatos y el mexicano Carlos Fuentes lo describe como "el fundador de la nueva prosa de la región".
El "Che" Guevara navega en esta edición de iPad entre la revolución y el ícono. Un recorrido por los libros y películas que lo tienen como protagonista muestra las muchas caras del líder guerrillero. Un análisis de su foto más célebre explica cómo su serialización empujó al argentino de la práctica revolucionaria a la ficción de la vida pop.
Interactiva, de fácil navegación, la aplicación de Revista Ñ permite navegar por secciones como Ideas, Literatura, Arte y Escenarios, entre otras.
Revista Ñ decidió lanzar esta aplicación para acompañar a la Argentina como invitada de honor a la Feria de Frankfurt, la más importante del mundo editorial inaugurada hace tres días. Mientras la cultura argentina desembarca en esta vidriera internacional con un pabellón que incluye figuras como Borges, el "Che" y Evita, Revista Ñ lo hace en el iPad y para todos sus usuarios.”

Pregunta Reduco:
El Apple donde se expende esta tableta borgeguevárica, ¿será el mismo fruto del que comieron nuestros primeros padres, instigados por la serpiente?

miércoles, 24 de febrero de 2010

NOTA - CULTURA DEMOCRATICA

CULTURA DEMOCRÁTICA

“El derecho al libertinaje ha sido otorgado oficialmente”Séneca, Ep. II, 18.


Grandes Hitos de 25 años de “Democracia”:
“Veinticinco años sin censura” (Fuente: Revista Ñ nº 272).
§ Revitalización del cine argentino, impulsado desde el INCAA dirigido por Manuel Antín. Estreno de “Camila”, de María Luisa Bemberg, y “Asesinato en el Senado de la Nación”, de Juan José Jusid. (1984)

§ Apertura del Centro Cultural Rojas, un espacio privilegiado para el teatro de vanguardia. (1984).

§ Aparecen la revista “Fierro”, que da a conocer a una nueva generación de guionistas y dibujantes, y “Cerdos & Peces” que retrata el mundo marginal y la contracultura (1984).

§ Nace la FM Rock & Pop, dirigida por Daniel Grinbank, que marca un estilo radiofónico (1985).

§ Dos grupos fundamentales del rock nacional lanzan sus primeros álbumes: “Gulp!” de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y “Divididos por la felicidad” de Sumo. (1985).

§ “La historia oficial” de Luis Puenzo, gana el Oscar a la mejor película extranjera, y es uno de los éxitos cinematográficos del año. “Tangos-El exilio de Gardel” marca la vuelta a la pantalla de Pino Solanas (1986).

§ Apertura del Centro Parakultural en San Telmo, espacio under dedicado al rock y al teatro de vanguardia. Allí participan Batato Barea, Alejandro Urdapilleta y Los Melli, entre otros (1986).

§ Aparece Página/12 dirigido por Jorge Lanata, que vende unos 50.000 ejemplares diarios (1987).

§ Auge de la estética dark entre algunos jóvenes (1987)

§ Juan Gelman regresa por unos días al país, donde es homenajeado, luego de ser levantada la orden de captura por su participación en la lucha armada (1988).

§ Bienal de Arte Joven en Buenos Aires, con gran convocatoria de público (1989)

§ Charly García graba su versión del Himno Nacional (1990).

§ En el CC Recoleta abre el evento multidisciplinario La Conquista, que responde críticamente a los festejos del quinto centenario del descubrimiento de América (1991).

§ Inauguración de la Biblioteca Nacional en su actual emplazamiento. El proyecto original databa de 1960 (1992).

§ Se sanciona la Ley Federal de Educación (1993).

§ “Gatica el mono” de Leonardo Favio, marca su regreso después de 17 años sin filmar. “Tango feroz” de Marcelo Piñeyro, basada en el mito de Tanguito, convoca más de un millón de espectadores (1993).

§ Crónica TV empieza sus emisiones trasmitiendo con estilo inconfundible las noticias (1994).

§ Los Rolling Stones visitan por primera vez la Argentina. Llenan cinco veces el estadio de River y disparan el crecimiento de una tribu urbana exclusivamente argentina: los rollingas (1995).

§ Se sanciona la Ley de Educación Superior. Se crean numerosas universidades estatales y privadas (1995).

§ Canal à, la primera señal de arte y el espectáculo en Latinoamérica, comienza sus emisiones (1996).

§ Federico Andahazi, por su novela “El anatomista” protagoniza un escándalo al ganar el premio de la Fundación Fortabat y a la vez ser desautorizado por la titular de la institución (1996).

§ Lanzamiento del Festival Internacional de Jazz Rosario, que alterna artistas rosarinos, del resto del país y extranjeros, y lleva doce exitosas ediciones (1996)

§ Se consolida en el país el fenómeno de las raves y la música electrónica (1997).

§ En River, Soda Stéreo se despide (por diez años) ante 70.000 espectadores (1998).

§ Un potente filme realizado por los jóvenes Adrián Caetano y Bruno Stagnaro, “Pizza, birra, faso”, marca la irrupción de una nueva camada de directores, englobada bajo el rótulo de Nuevo Cine Argentino (1998).

§ Florecimiento de la actividad poética en Buenos Aires y en otros centros como Bahía Blanca, Córdoba, Rosario y La Plata. Se multiplican los sellos editoriales, las revistas, los recitales y las páginas web vinculados a la nueva poesía (1999).

§ Irrupción de la cumbia villera, con exponentes como Flor de Piedra, Damas gratis y Los pibes chorros (2001).

§ Con la adquisición de Emecé por el Grupo Planeta se profundiza el proceso de extranjerización de las grandes editoriales argentinas (2001).

§ Por la crisis económica, alrededor de 300 librerías de todo el país cierran sus puertas (2002).

§ El auge de la piratería y el mp3 provoca una fuerte caída en las ventas de discos, causando una profunda crisis en la industria discográfica (2003).

§ Néstor Kirchner anuncia la creación del Museo de la Memoria en el predio de la ESMA, el mayor centro de detención clandestino durante la última dictadura (2004).

§ Una gran retrospectiva de León Ferrari en el CC Recoleta es clausurada por orden judicial,. La obra reabre a los pocos días, ante una inmensa concurrencia (2004).

§ En un recital de la banda Callejeros mueren 194 jóvenes al incendiarse el techo del local República de Cromañón (2004).

§ Se abre el canal Encuentro, del Ministerio de Educación de la Nación, con contenidos educativos y culturales y producciones en su mayoría locales (2005).

§ Más de un millón de personas visitan la 32º feria internacional del Libro, que bate récords de actividades y expositores (2006).

§ El espacio Carta Abierta, grupo de intelectuales que se reúnen en la Biblioteca Nacional, se pronuncia a favor del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en el marco del prolongado conflicto con las entidades rurales (2008).

§ Primera edición del Festival Internacional de Jazz de Buenos Aires (2008).




REFLEXIONES DE UN RECLUSO

Padre Castellani. Combate Nº 104, 8 de Diciembre de 1961.

1. El peor mal que hay en el país es la falsificación. Al diablo hoy día no le interesa tanto destruir como falsificar. Y cuando la adulteración toca a la religión, es extremado mal: falsificación del remedio mismo.

2. La falsificación contamina todos los estratos del país, desde la estructura política llamada por gala “democracia”, hasta el comercio de loza, vino o heladeras; sobre todo la llamada “cultura”, la oficial al menos, que es puro camelote y mogiganga. Los famosos premios a la producción literaria, etcétera, son un mero tirar dinero cuando no una estafa: experto crede Ruperto, yo los he mirado muy de cerca. Es uno de tantos malbaratamientos absurdos y aun dañinos del Estado Liberal; que en tiempos de penuria como los nuestros, es casi sacrilegio.

3. La rebelión de los valores medios contra los sumos es peor que la de los ínfimos. Ejemplo, la de los nobles franceses la noche del 4 de agosto. Aquí los que valen algo hacen rancho aparte y se ponen a la cima, no solamente menospreciando a los que valen más, sino pretendiendo sigan detrás dellos. Los vicios de envidia y vanidad tienen que ver con eso. Esto fue la ruina del llamado movimiento nacionalista.

4. Nadie resiste aquí a las falsificaciones. Las instituciones que fueron hechas para eso,”columna et firmamento veritatis”, están mano sobre mano, si es que no las meten en el desorden.

5. No resisten al desorden de la Argentina ni se recatan dél. “Aquí hay gusanera, bueno aprovechemos la gusanera. No somos hermitaños. Debemos actuar en el mundo”. Esto dirían con clarividencia: pero no ven claro, y así no lo dicen. Pero lo hacen.

6. Contribuyen al peor mal que hay aquí, la adulteración del vino en veneno.

7. Leí en la “Vanguardia española” una noticia como para alegrar a ”La Vanguardia” nuestra: ¡se ha hecho en Madrid un homenaje al “escritor católico argentino-uruguayo” (más bien uruguayo, diría yo) Constancio Vigil padre! Estuvo presente un Obispo argentino de turismo por Europa, un obispo español, un jesuita, dos religiosos, algunos falangistas, además de las consabidas “altas autoridades eclesiásticas civiles y militares”. Los españoles no tienen la culpa. El obispo argentino, de cuyo nombre no quiero acordarme, no sabe lo que se pesca. No ha tenido tiempo de enterarse que Vigil cuando escribió “El erial” (donde niega la existencia del infierno y la divinidad de Cristo) era protestante y espiritista, cuando escribió los “Cuentos para niños” era bobo (aunque no para la platita) y cuando murió estaba demente paranoico desde hacía tiempo: fundó una nueva religión que era, según él, una prolongación del cristianismo pero perfeccionado; le dio una cantidad de francos suizos a un suizo para que escribiese su “Vida” dél, junto con la expresión del “Vigilismo” la nueva religión; libro que distribuyó aquí en castellano la editorial Atlántida. En 1949 la Santa Sede (los “canónigos de Letrán”) condecoró como “gran escritor católico” a este punto –el cual ya había promulgado su libro- al mismo tiempo que perseguían desde allí a muerte al único (o casi) escritor religioso que había en el país.

8. Borges es un “bluff-femo”. Las revistas “católicas” de aquí lo citan y aducen con gran ceremonia y revirando los ojos en alto. “Nec nominetur in vobis”.

9. Es tiempo que “Criterio”, “Esquiú”, “Señales” y demás periódicos “católicos” sepan que el “Abbé Pierre”, delicias de Mons. Franceschi (Ver “Criterio” Nº 1.388) es un perturbado sexual, atacado de lo que llaman “satiriasis”, y está actualmente recluido en un sanatorio de Suiza o del sur de Francia, no recuerdo. Es el mismo caso de Miguel de Molina, sólo que ahora no hay Inquisición. Es tiempo que baje del nicho o al menos callen decentemente acerca desa “gloria de la Iglesia”. Lo malo es que el finado Mons. Laffitte lo sabía, y estimaba que hacía a la edificación de los fieles correr velamen sobre el caso.

10. Si la Iglesia argentina produce desorden y confusión en el país, aunque sólo sea en plano cívico (y Dios quiera que no en el religioso también), ¿no pateará el país algún día? Mucho tememos que sí. No se puede tirar siempre de la piolita, que está ya bien estiradita.

11. Estoy inmensamente agradecido a mi patria por la libertad que me da de no ver televisión, no oír radio, no ir al cine, no comprar revistas, no leer diarios, ni escribirlos; son para mí las cinco libertades del Himno. Puede que esto no dure, y bajo Frondizi II o Frondizi III se imponga obligación bajo multa y control policial de escuchar los discursos del Frondizi de turno; así como nos obligan a votarlos. Pero para entonces por suerte yo ya estaré finado.

12. Un amigo mío, crónicamente indignado por el secuestro de Eichman por los israelíes me citaba con espumarajos el dicho de doña Golda Meir, la “Menistra: “Ciertamente violamos las leyes internacionales, pero la justicia estaba de nuestra parte...”. “Con esta ley –exclamaba mi amigo- pueden hacer lo que se les antoje; pueden raptarte a vos o a mí, violar las leyes y la dignidad argentinas, llevarnos a Israel y sentenciarnos a cualquier cosa, porque la justicia está de su parte, y ellos son juez y parte...” “No te aflijas –le respondí- que para refundirnos a mí o a vos, los judíos de acá no necesitan llevarnos a Israel”.

13. Para no acabar en sombrío:
La Argentina está en camino de convertirse en un país de mentirosos y ladronzuelos; pero...se va a cortar el camino. Speriamo, como dijo el italiano cuando compró de pichincha tres ataúdes de segunda mano.

Acotación de un redactor de “Combate” al punto 12:

Para refundirnos a mí, a vos o a nosotros, los judíos no necesitan sensacionales raptos. Les basta la colaboración de muchos “hermanos en la Fe” con vocación de Caínes.


COMENTARIO REDUCO: Creemos en la 5 libertades de Castellani, de las que nos aprovecharemos al máximo y sin demora. La libertad de no publicar ya nos la han dado en tiempo y forma, muy liberal y “católicamente”. Laus Deo.

jueves, 4 de febrero de 2010

CRITICA


EL HOMBRE INVISIBLE


Director: James Whale – 1933



PASOS EN LA NIEVE


(O de cómo un film puede ser inquietante o tranquilizador, depende de qué modo se lo mire)




No sabemos si la novela de H. G. Wells “The Invisible Man”, de 1897, es, como afirmara Borges, “un símbolo, que perdurará mucho tiempo, de nuestra soledad”. No sabemos tampoco si con “nuestra soledad” habrá querido decir de los hombres en general –por in-creyentes- o de la suya propia. Lo cierto es que en el entretenidísimo, sencillo y angustioso film de James Whale no se verifica en principio, aunque podemos pensarlo a posteriori, más allá del film mismo.


El hombre invisible de la Universal (Claude Rains, gran actor de, entre otras, “Notorious” y “Casablanca”) es un científico que no estaba solo, tenía una novia (Gloria Stuart, la viejita de “Titanic”) y trabajaba de ayudante de un destacado científico (el gran Henry Travers, recordado por “Sierra Alta”, “La sombra de una duda” y “Qué bello es vivir”), que es el padre de su novia. Luego de investigar en secreto la fórmula de la invisibilidad, no sólo obtiene aquel prodigioso efecto sobre sí, sino que además la droga que se administró hace estragos con su cerebro, volviéndolo un megalomaníaco sediento de poder que aterroriza a la gente y descarrila trenes. Pero, él mismo lo reconoce, empezó a meterse en esos experimentos porque deseaba tener honores, dinero y reconocimiento del mundo. Es decir, lo que provocaría la droga sería un incremento inusitado de la ambición que ya había en él. Ambición, codicia, vanidad. Malayunta.


Ahora bien, estas cosas están dichas y pasadas a la ligera, ya que el film –su estilo, el de Whale y la Universal, es austero, directo y de alguna forma “standard”- no abunda en la interioridad de Jack Griffin el invisible man (sí lo hará mucho más tarde en la película de Carpenter que, no obstante sus aciertos, no es mejor que ésta). Es entonces la manifestación exterior de los efectos que tal condición del protagonista opera en todos a su alrededor, la sorpresa –como del público de la época sospechamos, ante el prodigio y habilidad de los efectos especiales: estamos en ¡1933!, el año de King Kong y, en nuestras pampas recién, la primera película sonora-.


Tal vez no haya además esta interioridad, que podría haberse expresado mediante la voz en off, porque –además de su no incorporación aún a aquel tipo de cine- no sería viable. Esa es la razón para que, alternadamente, Carpenter muestre y oculte a su hombre invisible, el cual cuenta lo que le pasa mediante ese recurso. No se concibe alma sin cuerpo, aquí parecería haber una escisión, lo cual es enloquecedor, ciertamente. Si se es invisible no se puede seguir siendo normal. Y, por otra parte, un hombre invisible no traería más que inconvenientes. ¿Por qué, y esto acá no se dice? Por la naturaleza caída del hombre. Vale decir, mentando el título de otra película: No somos ángeles.


Por otra parte, puede pensarse al hombre invisible como la representación del fuera de campo en persona. Cuando el fuera de campo entra en el campo, dentro del rectángulo de la pantalla, no se lo ve, pero actúa. Y entonces la cosa se complica.


Volviendo a la metáfora acerca de la soledad. ¿Acaso hoy no se está logrando, en este mundo atroz, que los hombres, indiferentes entre sí, sean hombres invisibles unos para otros? El mal trato, el egoísmo, etc. hacen que, sin necesidad de la delirante formulita de Griffin, los hombres pasen esta vida juntos pero sin verse, ignorándose.


Digamos entonces que el film es inquietante. ¿Acaso no encontramos en él una metáfora de los hombres que hoy –invisibles- gobiernan el mundo? El cine por aquel entonces abundaba –en lo que hace al género terror- en engendros o abortos de la ciencia, en un muestrario de fracasos de los experimentos científicos más osados. Estaba tal imaginario instalado en el público, hasta en los films cómicos o los dibujos animados, que se hacían eco del infaltable científico loco. Estaban a la orden del día. ¿Pero no era tal vez ese mostrar el fracaso de tan extravagantes experimentos una forma de tranquilizar al gran público, por parte de aquellos que en las sombras estaban desarrollando, no hombres invisibles o criaturas monstruosas, sino bombas de destrucción masiva bajo el rótulo de “Democracy”?


Es cierto que en los films hay el reconocimiento de un límite, Griffin dice antes de morir que se metió con cosas que hay que dejar en paz. Pero las películas siempre terminan engañosamente bien. Y además, ¿por qué hay que dejar esas cosas en paz? Si no hay un Dios que nos gobierna a través de unos mandamientos a cumplir, ¿cuál es la base y el sostén del deber ético? ¿No hay que meterse en experimentos peligrosos o también no hay que meterse con la soberbia, la avaricia, el deseo de honor mundano y las riquezas? ¿Qué es lo que hubiese impedido efectivamente a Griffin meterse en todo eso, sino una creencia religiosa que le mostrara sus limitaciones? ¿O acaso alguien piensa que una película aleccionadora detendrá los afanes de dominio y soberbia de un científico?


Y, para seguir con las preguntas, ¿por qué hoy ya no se hacen esta clase de películas, sino que en el film fantástico y de terror se abunda en lo obsceno, lo truculento y lo abiertamente satánico? Justamente porque los científicos han ganado la batalla. ¿No es también con la intención de tranquilizar y volver frívolas a las mayorías, acostumbradas como están a que lo que ven en la pantalla no se relaciona con su realidad? La verdad puede mostrarse trivializada y falsificada, con el fin de que, luego, en la realidad, la verdad sea irreconocible. Es entonces cuando el cine, más allá del entretenimiento, puede procurar también el adormecimiento de los espectadores.


Una última pregunta y apagamos la luz: ¿Y si no hubiese nevado, cómo habrían atrapado al hombre invisible? No importa, es una bella escena que simboliza lo que es el cine.



domingo, 1 de noviembre de 2009

CRITICA



EL BOSQUE PETRIFICADO
Director: Archie L. Mayo - 1936

EL CEREBRO PUTREFACTO
(O una excelente muestra del veneno que el liberalismo supo inocularnos a través de Hollywood)


La película empieza atrayéndonos: un lugar desértico, puede ser Nevada, Nuevo México o Arizona. Un hombre hace dedo infructuosamente en la polvorienta ruta. Hay una estación de servicio con un bar. Bette Davis, gran protagonista de todos aquellos melodramas de los 30’ y 40’, es aquí una joven soñadora llamada Gabrielle, nacida en Francia y encargada de atender el bar. Ansía viajar a París, donde vive su madre. Su padre vive aquí con ella y regentea el negocio. La chica no cuestiona sino que aprueba la separación, y afirma que nunca se casará porque quiere ser libre (acá ya se empieza a manifestar el rancio romanticismo de la película y la idiota idea de que Francia representa la libertad, etc.) El padre es un patriotero de pacotilla que cree en la “Libertad” (como parece es un deber de todo buen americano) y se junta con ex-miembros del ejército local, bastante caricaturizados. El abuelo es un viejo parlanchín que viene a ser el Walter Brennan del film, el personaje simpático –pero acá casi ridículo. El empleado de la gasolinera es un fortachón jugador de football enamorado de la Davis, que lo deja insistir sin saber del todo para qué. Allí va a parar el tipo que hacía dedo, que se define a sí mismo como “una especie en extinción: un intelectual” (lo dice con el tono de cajetilla que tendría alguno de nuestros amanerados y ridículos intelectuales, esos que Anzoátegui supo sancionar en su “Vidas de muertos”). Dice que fue escritor en Francia, se casó y la mujer lo abandonó –lógicamente- y ahora está ahí sin saber para qué vivir, casi la historia lastimera del tango. Típico y adelantado “intelectual” como los franceses que posteriormente iban a derrochar pesimismo, ideas revolucionarias y “existencialismo” –aunque éste es inglés- no sabe nada pero se la pasa hablando sin parar “ingeniosamente” y con sentido “poético” de las cosas de la vida. Un pedante que la juega de “looser”*. Un aire trágico emana de su figura, y como un olor a encierro, propio no de un cuarto de estudio sino de una filosofía copiada de un obsoleto manual en francés. Romanticismo infecto como el que pululó en nuestra América el siglo XIX y ya entrado el XX. Este espécimen afectado hubiera estado en su ambiente en aquel salón literario y con los inservibles que se fueron a Montevideo en época de Juan Manuel.

Hasta aquel paraje van a parar también un famoso gángster y parte de su banda, fugitivos de la justicia. Duke Mantee, tal el criminal, interpretado por Humprey Bogart, que demuestra que podía hacer tan bien papeles opuestos entre sí. Este gángster es presentado como un casi simio, que apenas sabe esbozar unas pocas palabras, la encarnación de la brutalidad frente a la “sensibilidad” y “humanidad” del otro, interpretado por Leslie Howard –de quien, tras haberlo visto en este film, nos prometemos no ver ningún otro donde reaparezca su lamentable figura. Este personaje llamado Alan enamora a la Davis con su cínica verborrea.

También van a parar a ese bar en el desierto un matrimonio: el tipo es empresario o banquero y la mujer una tilinga que se la pasa reprochándole el no haberla dejado seguir sus sueños, esto es, ser una actriz de Hollywood. Le llena la cabeza a la Davis con esas ideas “liberadas” y hasta simpatiza con el gángster. Lógico, el marido es un perfecto burgués.

Frente a todos estos problemas el autor de la obra no encuentra mejor solución que el nihilismo. Alan encuentra el sentido de la vida en la chica, así que firma “heroicamente” –sin que ella se entere- la póliza de seguros que lleva encima para que le quede todo el dinero a ella. Tras lo cual le pide al gángster que lo mate. Así, se “sacrificará” por el bienestar y la felicidad de la mujer que ama, para que cumpla sus “sueños”. Le cortará el deseo de ella de estar juntos por un poco de dinero. El increíble retorcimiento, la imbecilidad y perversión de este argumento suscitaron la admiración de Borges. ¿Puede extrañarse? El protagonista está casado o divorciado, flirtea con la jovencita, a los cinco minutos de conocerla la besa, porque “no pude resistir la tentación”, le llena la cabeza de boberías, cuando aparece el criminal, en vez de jugarse la vida como el futbolista que hace el intento, hace la más fácil: lo incita al criminal a que siga pecando y tiene un ánimo suicida pero por cobarde le pide al otro que lo mate, supuestamente por una buena causa. Y es presentado al final como un ejemplo del amor romántico y sacrificado –más o menos como Di Caprio en Titanic, después de habérsela “lastrado” a la chica en el asiento trasero de un auto, tras lo cual la salva para que “cumpla sus sueños” y sea una mujer liberada y actriz hollywoodense-. ¿No se advierte que Hollywood –ése Hollywood- no ha cambiado en nada?

Ese amor más grande que todos, cual es el de dar la vida por los propios amigos para salvar sus almas y que lleguen al cielo, como nos enseñó Cristo, es acá suplantado por el suicidio asistido para cobrar un seguro que le permita a otro vivir el paraíso en la tierra, con sede en París. ¿No se advierte la mano de los pérfidos enemigos de Cristo en todo esto? No recordamos argumento más bochornoso. Pero sí los malos ejemplos emanados de aquella “fábrica de los sueños”, especialmente a través del melodrama: divorcios e infidelidades, argumentos retorcidos donde todo vale por la felicidad ajena, como éste o el de “Stella Dallas” o el de “La gran mentira”, entre tantos. Nos parece evidente la depravación de lujo que por parte de aquellos productores se les vendía a los norteamericanos para que vivieran de esa forma. Y ellos, para su desgracia, la compraron.


* Había empezado a ser así para conmover a las mujeres y enseñarles su palidez de cadáver, y terminó convenciéndose a sí mismo de que su palidez era una misión. Confundió la mística con la anemia” (Anzoátegui, sobre Amado Nervo)

viernes, 23 de octubre de 2009

CRITICA



INVASIÓN
Director: Hugo Santiago - 1969


LA INVASIÓN DE LOS PROFANADORES DE CUERPOS
(O Bresson en una Buenos Aires ya invadida hace mucho tiempo)


Estamos ante una de las más destacadas películas del cine argentino, y, también, una de las más sobre valoradas por la crítica vernácula (como, de paso, la obra toda de Borges, huelga decirlo). Cada uno puede decir por qué despierta su entusiasmo, pero es evidente en ella la perfección de la forma, su rigor de construcción, el no haber dejado nada sin premeditar. Es lo primero que se evidencia. Sin embargo, a pesar de que el film muestra en sus protagonistas a unos personajes de clase media vinculada al trabajo –algunos de ellos-, y se regocija en mostrar el café, el canto de una milonga, la pasión por el fútbol, la amistad de la muchachada y el sonido de un bandoneón, la visión es, a todas luces, intelectualista, es decir, la de quien ve todo eso desapasionadamente y desde lejos (digamos, desde París, física o imaginariamente), sin verdadero arraigo con la realidad de lo que es eso que “es más que la gente”. El estilo, por otra parte, tributario de Bresson, no casa bien con la idiosincrasia del argentino, por lo que el evidente esfuerzo de los actores por no dejar escapar ninguna emoción transforma su rigidez en una mascarada impopular para el espectador argentino. De allí el que se haga de esta obra un “film de culto”, apreciado especialmente en los círculos de relamidos intelectuales de café, los snobs estudiantes de cine o los por algunos llamados "farettitas". Pero vayamos por partes.

Cozarinsky (otro intelectual que mira cómodamente a la Argentina –una Argentina que se termina en Buenos Aires capital- desde París)* había escrito que en “Invasión” Santiago confronta lo que en teoría debería excluirse, pero no lo hace: el estilo de Bresson con el de Raoul Walsh. Habría que pensar en todo caso que esa mezcla debe un 80 % a Bresson y un 20 % a Walsh (las escenas de tiros y refriegas, la acción física violenta). Pienso en Bresson –de quien Santiago (Muchnik) no se cansaba con toda gratitud de mencionar que era su maestro- y le aplico estas palabras de Chesterton sobre Stevenson (in extremis): “El verdadero defecto de Stevenson como escritor...era que, por haber simplificado demasiado, había perdido algo de la cómoda complejidad de la vida real. Todo lo trató con una economía de detalles y una supresión de lo superfluo que tenía finalmente algo de rígido y antinatural...” ¿Acaso no aplicamos estas palabras también a Borges? O, con más entidad, estas palabras de Ramón Doll que el gran crítico dedicó al ya entonces renombrado escritor y que pueden extenderse al cine de Santiago:”...su carencia de tono afectivo, porque quien como él prefiere helarse las entrañas y la cabeza antes de correr el riesgo de dejar adivinar sus emociones en un lugar común o una frase demasiado suelta, podrá tener de los buenos escritores europeos ilustres influencias, pero jamás dejará escrita una página argentina, con sus vicios, pero con sus encantos. Toda su expresión frígida, donde la emoción es espiada y luego anestesiada deliberadamente, es realmente una evasión obsesionada del lugar común, pero a costa de los más genuinos y auténticos impulsos de sí mismo”.

Por otra parte, si hay algo que Muchnik-Borges-Bioy Casares (los dos últimos autores del argumento y guión) eluden deliberadamente -¿acaso por imposibilidad no comprendida, pedantería, suficiencia ?- es la identificación con los personajes o el personaje principal. Hay un tratamiento distante con respecto a ellos. Como decía el Padre Castellani: “¿Qué falta en sus obras? Falta algo. Sus obras son falsas. Son cerebrales, no llegan al corazón, no interesan al alma. Es esencial al arte dramático que el espectador entre en los personajes, se identifique en cierto modo con ellos” (Sobre “El conde Alarcon y El caballero Varona” de Jacinto Grau).

En “Invasión”, la muerte de los protagonistas es fría –valga la expresión-, no tiene la dimensión que, justo es decirlo, sí le da Muchnik al final cuando muere Herrera, la única escena emotiva del film, cuando don Porfirio-padre lo acaricia. Si esto es buscado, sin embargo no basta para engrandecer toda la serie de muertes anteriores, muertes violentas pero asépticas. Es cierto, así son los invasores, pero el error está en que así son también –o casi- los defensores, y la diferencia entre ellos debería ser mayor. Pero, bien dice Cozarinsky, los personajes “no se proponen agradar sino jugar, con elegancia y probidad, un juego cuyas reglas exhiben en el acto mismo de acatarlas”.

Todo se torna juego. ¿Pero acaso el artista no debe mostrar su visión del mundo, dentro de ese juego? Aquí deberemos tocar el tema del mal. Los conceptos de bien y mal que parecen difuminarse. Decir mal es decir los malvados del film, los invasores. ¿Quiénes son y de dónde vienen? No se sabe. Sí que son numerosos, pulcros y efectivos. Visten de traje claro, son educados y despiadados. Matan sin pasión. Saben que la gente va a comprarles lo que ellos vienen a venderles (¿qué será?). Hablan como los defensores, es decir, que parecen de la misma nacionalidad, aunque quieren aplicar una política perjudicial a Aquilea (Buenos Aires). Bastante poco, casi tan poco como podemos saber de los extraterrestres de los films yanquis. “Invasión” es en ese sentido lo contrario de “Martín Fierro”. El gaucho sabía por qué y contra qué y quién luchaba. Hernández no le escatimaba el bulto (ni aún personalmente, pues siempre se la jugó) en identificar aquel enemigo del gaucho, su protagonista. Lo mismo el gran cine argentino clásico (llámese Sóffici o del Carril). Borges y Cía., en cambio, eluden aquí un gran problema. ¿Quién podría ser su enemigo? Justo ellos, que nunca habían sido perseguidos –ni siquiera en el Peronismo, pues ese episodio fue magnificado por Borges-, justo ellos que eran parte de la “inteligentsia” del sistema liberal triunfante, ¿a quién le iban a apuntar? Creo que ellos tampoco tienen la respuesta, de ahí este enemigo abstracto e irreal de “Invasión”. En todo caso, todo se reduce a alguien que quiere invadir una ciudad y debe ser rechazado.

“Siempre el coraje es mejor”, dice un verso de Borges, y a eso parece limitarse la idea que mueve a los resistentes. Pero, a esto podríamos decir con Castellani que “la falsificación liberal de la Fortaleza consiste en admirar el coraje en sí, con prescindencia de su uso, o sea, prescindiendo de la Prudencia y de la Justicia. El coraje en sí puede ser una cualidad natural, una especie de furor temperamental, una ceguera para ver el peligro, o una estolidez en soportar males que no se deben soportar.” ¿Por qué decimos esto, que acá no pareciera ajustarse del todo? Porque además “no existiría la Fortaleza o Valentía si no existiera el miedo: “el miedo es natural en el prudente, y el saberlo vencer es ser valiente”, y tampoco si no existiera la vulnerabilidad”. Los personajes de “Invasión”, excepto el que se manifiesta abiertamente como cobarde, que vence valientemente ese hecho, no muestran en ningún momento miedo, ni siquiera una inquietud o vago temor. No parece que hubiera miedo ni a la muerte ni al mal definitivo. El líder Herrera es un “duro” incólumne, los otros juegan simplemente a ese juego donde Borges parece querer mostrar (digo Borges porque acá su influencia es evidente) que el valiente no conoce o no demuestra el miedo, actitud pueril del que en el fondo tiene miedo. Por eso su gusto por las escenas de cuchilleros y otras por el estilo. Por otra parte, el carácter sobrio del sacrificio viril que podemos ver en los films de Hawks, Walsh o Mann (en algún sentido, intentan ser una superación de la muerte negándola, ignorándola o des-dramatizándola), que tiene en aquellos la emoción de la bella acción encarnada en personajes-actores afines a nuestra simpatía, se pierde acá en el difuso protagonismo del grupo falto de carácter, más bien ajustados solamente al cumplimiento de una función específica ordenada por el guión.

Como también sabemos, “cuanto mejor es el malo, mejor el film”, y acá ese carácter abstracto y distante, despersonalizado de los invasores se ve justamente disminuido ante la falta de detalles e intimidad respecto de los defensores. Pero es que éstos representan lo que es Bs. As. para Santiago –un porteño-hebreo-afrancesado- y Borges –siempre “mirando” hacia Europa-, apenas un grupo de amigos que se juntan en un bar, un lugar donde algunos toman mate, otros cantan una milonga o se emborrachan, otros ven películas o se acuestan con diversas mujeres. “La ciudad es más que la gente”, dice uno de los personajes. Bien, pero ¿qué más? ¿Es capaz Santiago de llegar a representar eso que no sabe definir?

Esta ciudad del hombre, ciudad del pecado, ¿guarda algún resto de religiosidad, de tradición cultural, más allá del mate y la milonga? Ninguno de los personajes atisba un sentido religioso o histórico con respecto a su tierra, su patria, la patria hispano-católica que nos legaron y que forjó la tradición argentina. Son gente voluntariosa pero cuyos defectos los hacen defeccionar. Su misma forma de hablar no es la del pueblo, sino la de los libros de Borges, un habla literaria, sentenciosa y concisa, demasiado notoria. Entonces, ¿qué es lo que estos hombres tratan de defender? Su lugar. Pero, ¿qué más? El lugar donde están nuestros amigos, podrían respondernos, y no sería una mala respuesta.

Pero, ¿acaso se pretende obtener la victoria sin la ayuda de Dios, en un lugar donde de antemano se lo ha expulsado? Ese es el asunto que nadie se plantea a la hora de decir tantas cosas sobre esta película. La invasión no ocurre entonces, sino que ya se produjo y ya ha vencido. Está adentro. ¿Cómo? Por medio de los intelectuales como Borges y Cía., los cuales han desterrado a Dios de sus vidas y por lo tanto de sus estériles obras. Esa forma de pensamiento ha triunfado y la gente la ha “comprado” (no se sabe para qué). En el país de los tuertos el ciego es rey. Es la invasión de los que se auto-engañan y no ven más allá de la obra que tienen entre manos. La invasión de los que no quieren saber nada con Dios y por lo tanto ni siquiera creen en el ángel caído, es decir, que finalmente elucubran un mal abstracto que no alerta a nadie. Describen entonces muertes que no trascienden, porque detrás no está la vida. “Los pueblos no mueren –dijo alguien- porque se les combata o conquiste, sino porque se les corrompe”. Y como bien escribió (cuándo no) el Padre Castellani: “La religiosidad fue el alma de la resistencia en las pasadas invasiones inglesas. Si nuestra nación ha de salir ilesa y más gloriosa de otras invasiones futuras posibles y ya incoadas, el alma de la resistencia será su unidad religiosa. La historia habla. Solamente en su religión los hispanos son capaces de ponerse de acuerdo. Si se examina el fondo de esta repulsión profunda de los argentinos de ley a las imposiciones de U. S. A., sean pérfidas o prepotentes, se hallará detrás del orgullo nacional una neta concepción de la vida que es diametralmente divergente con el ideal del confort, el capital y el comercio como metas supremas; y con esa moral alocada, mezcla de puritanismo y paganismo, que nos predica Hollywood. Es decir, se hallará una razón religiosa aun en argentinos que han dejado de lado su religión paterna”. Excepto en Borges y Cía., of course (digo, desde luego).

“Invasión” puede verse con mucho interés, es una película distinta a cualquier otra del cine argentino, pero, ¿despertará a alguien? ¿Alguno creerá que esa es la Argentina? Es, a no dudarlo, una digna pero inútil reacción, la de quienes levantan monumentos a los principios, y cadalsos a las consecuencias, un poquito tarde.

Un último detalle y terminamos: ¿no les hace acordar la escena en que los invasores comienzan a ocupar Aquilea por todos los medios, a la memorable escena de “Sopa de pato” (Hnos. Marx), cuando Firefly decreta la movilización general de sus tropas para la guerra? Sí, Santiago deviene involuntariamente humorista, por el mismo efecto mecánico de esa escena y de la aludida.

* El hecho de que tiempo después de escrita esta página el citado volviera a residir en Buenos Aires no invalida lo dicho, antes bien, lo confirma.

lunes, 25 de mayo de 2009

NOTA - LA ULTIMA TENTACION DE CRISTO

“LA ULTIMA TENTACION DE CRISTO”
Impugnando a sus defensores.



“Confundidos quedan todos los que adoran simulacros,
y los que se glorían en los ídolos”.

Salmo 96, 7.

Celebramos que nuestros amigos de Stat Veritas hayan subido a su sitio, para todos los interesados en profesar y defender la Fe católica, como así también para aquellos a quienes les interesa el cine, el excelente estudio del Padre Álvaro Calderón que se diera a conocer en ocasión de estrenarse a través del cable el film “La última tentación de Cristo”.

Se trata de un estudio doctrinal, teológico, y no cinematográfico, pero que toma como base para juzgar esta clase de film aquello de lo que se parte: la figura de Nuestro Señor Jesucristo. Que los autores del film (un guionista protestante y un director renegado de la Iglesia Católica) hayan podido argumentar que se basaba en una novela, y no en los Evangelios, no disminuye sus responsabilidades ni aminora sus errores, porque no pueden tomarse personas y hechos de la realidad para hacer con ellos lo que se quiera, por más que se quiera hacer creer que se trata sólo de una ficción. Mucho menos tratándose de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre. El Padre Calderón hace un breve recuento de los enemigos de la Iglesia que salieron entonces a defender esta película, pero también señala, y hace hincapié, en los enemigos que desde dentro de la Iglesia, con su tibieza y cobardía, no han sabido hablar como correspondía y decir las cosas como son.

Los llamados críticos de cine, o invocando la defensa irrestricta de la libertad de expresión, o, en su confusión e ignorancia religiosa, creyendo defender un film católico, han contribuido –sean cuales fueren sus intenciones- a ensuciar la Verdad y a difundir un film blasfemo y hereje. El que tales categorías puedan aplicársele, por si todavía no queda claro ante la simple visión del film, podrá entenderse indudablemente con el trabajo del P. Calderón, escrito en un estilo diáfano y sencillo, sin el rebuscamiento flagelante de los que se creen dueños de la verdad y por tal viven en estado de asonada permanente.

Traeré a la memoria una pequeña muestra, para indicar que en ningún momento se ha encarado ni entrevisto el problema doctrinal de fondo, sino que se han interpuesto comentarios del orden sentimental, resabiados de anticatolicismo, cuando no de hábiles construcciones semánticas que podrían aceptarse en el caso de un film que no abordara la candente cuestión religiosa, aquella materia de nuestro conocimiento sobre la cual deberemos saber responder. Porque la sabiduría comienza en el temor de Dios, y, como bien dijo Don Andrés Azcárate, “los que despreciando la única verdad, que es la que emana de Dios y de su Iglesia, acuden a autores y religiones raros en busca de teorías, que luego vierten en libros y en cátedras, ansiosos de fama eterna, “Sus nombres serán escritos en el polvo de la tierra”, y su celebridad será de un día y sin trascendencia. Lo mismo les sucederá a los que buscan el renombre publicando libros obscenos e impíos” (Salterio. Comentario a la Epístola, Viernes de la 1ª Semana de Pasión). Nuestra mirada se aplica en obediencia a la Verdad y por lo tanto contra el error, desde el lugar pequeño en el que estamos y sin ánimo de destruir personas sino las ofensas vertidas contra N. S. Jesucristo. Ya lo dijo San Jerónimo: “Si no odiamos el mal no podemos obrar el bien”.

Las opiniones de algunos críticos de cine malformados:

“Es curioso: se acusa a Martin Scorsese de ofender a la Fe cristiana. Más curioso aun: la mayoría de los acusadores no vieron el film culpable. Es deplorable: se quiere implantar una censura previa sobre una que ya era tácita. Es imbécil: sólo la incultura de nuestros fanáticos creyentes pueden producir semejantes hechos”.
Gustavo Costantini – “Cristo se detuvo en Space” – Revista “La vereda de enfrente”, nº 4, Noviembre 1996.


“Scorsese presenta como una misa aquello que lo es también en la realidad del cristiano practicante: así como el pan y el vino representan en la misa al cuerpo y la sangre de Cristo, en el film ese momento es casi exactamente experimentado por los fieles seguidores como lo hacen los fieles en cualquier oficio dominical”.

G. C. Ib.


“La controversia absurdamente suscitada por los fanáticos –por demás fascistas además de incultos- se centra en el hecho de que Jesús, provocado por Satán bajo la forma de un ángel, tiene una visión en la cual cree recibir el mensaje de Dios padre que le indica que abandone el camino de la cruz para realizarse como humano. Y es allí –en el seno de una imagen satánica- donde tiene relaciones sexuales con María Magdalena y otras mujeres –para ser infiel- y para realizar, de todas maneras, aquello que la Iglesia promueve, el amor y la procreación. La represión sexual de los censores hace que no puedan soportar siquiera la denuncia de un ardid del maligno que, tal como lo desarrolla Scorsese, desentiende a Jesús de cualquier intención libidinosa o pecaminosa.”

G.C., Ib.


“El lugar central que ocupa Judas en la película hace que no sólo no se lo vea como el traidor sino como el verdadero instigador del sacrificio que Dios pide y que Jesús teme.(...) Y es este “traidor” (Judas) quien obtiene una redención dentro del film, que excede la figura de mero entregador o agente de los hechos que se desencadenarán”.

G.C., Ib.


“Hacía falta un realizador extremadamente coherente y comprometido con el mensaje a transmitir.(...)La última tentación de Cristo explica la dimensión humana de Jesús (sin renunciar a su último destino divino) y a su vez explica el sentido de la obra de un director cristiano que, vencido por las tentaciones, dejó el estudio que lo conduciría a los hábitos para adentrarse en una curiosa pero potente forma de transmisión del Verbo (y de tantas tras cosas...)”.

G.C., Ib.


“En plena barahúnda por las sucesivas prohibiciones del film – primero por el Arzobispado, luego autorizado por éste, más tarde censurado por unos ridículos personeros de la ignorancia-...
(...) Esta es la carga que lleva como una cruz la película de Scorsese. Su explicitud. El hecho de que Jesús sea el protagonista. Incapaces de ver más allá de la literalidad, o pero: viendo pero oponiéndose por motivos fariseos de los que no reniegan, sin temor de Dios ni por amor a El, arremeten como tantas otras veces sin otra lógica que la del poder. Aborrecen, por el miedo a perder sus privilegios, de “las complejidades del mal y del infortunio”, según Borges”.

Roberto Pagés, “Cristo de nuevo crucificado”, revista La vereda de enfrente nº 4, Noviembre 1996.


“Más inquietante para los censores y los jerarcas del poder eclesiástico es la relación que los agonistas de Scorsese entablan con las mujeres. Para decirlo mejor: con la mujer. Lamento señalarlo pero los personajes scorsesianos sueñan con María y desean a María Magdalena. Anhelan a la Virgen y se acuestan con la puta. El problema (para los hipócritas) es que ambas conviven en la misma mujer”.

R.P., Ib.


“Los fariseos de por acá, es redundante, también tienen un asunto político cuando censuran, pero a ellos, con estas líneas que entre varios escribimos en este número, les decimos que algunos vemos”.
R.P., Ib.


“Comenzaré estas notas con una noticia que reproducen los diarios por estos días (segunda semana de marzo). El arzobispo de la ciudad francesa de Nancy se habría opuesto al rodaje –dentro del territorio francés- del proyectado film de Martin Scorsese La última tentación de Cristo, basado en la novela homónima del escritor griego Nikos Kazantzakis. Tal cual.
Seguramente, la citada jerarquía eclesiástica no debe de haber frecuentado la obra del autor de Taxi Driver ya que, de ser así, su intervención se convertiría en uno de los papelones mayúsculos que demostrarían en forma palmaria la confusión que reina en nuestros días. Que un arzobispo intervenga para poner en cuestión la obra de uno de los autores de films más cristalinamente católicos de las últimas décadas es algo aterrador: salvo que el catolicismo de Scorsese y el de su Eminencia Reverendísima de Nancy no sean lo mismo, cosa no tan paradójica como parece”.

Ángel Faretta, Retrato del artista católico (furioso), revista Fierro n 8, abril de 1985. Reproducido en Espíritu de simetría, Editorial Djaen, 2007.



“La última tentación de Coppola, la última tentación del genio, es creerse algo puramente humano, una conquista pura de la humanidad y no saberse, tan sólo, un puente, una vía, un intermediario (un pontífice, es decir: un constructor de puentes). El separarse de la propia obra, verla como artificio y luego no arrojarla como una copia sino tomarla como la cosa en sí es sólo posible para un hombre que también es dios, que es: Dios-hecho-hombre; es lo que muestra Scorsese en La ultima tentación de Cristo, sobre la cual, fatalmente, terminaré escribiendo alguna vez...”

A. F., La última tentación de Coppola, revista Fierro nº 64, diciembre de 1989. Ibidem.



He remarcado en cursiva algunos pasajes donde más claramente se deja ver la ignorancia, la estulticia, la arrogancia, la confusión, la pedantería, las agresiones gratuitas de estos críticos (y son sólo algunos) de los que en su momento –y aun hoy día, seguramente- defendieron esta película. Pagés y Costantini, desde la misma revista, sustentan su sabiduría teológica ¿con quién? Con el gran teólogo argentino Jorge Luis Borges (¡¡¡!!!), a quien recurren ambos en sus notas y a quien le dedica la revista toda una vindicativa página en relación al cuento blasfemo “Tres versiones de Judas”, ya sabiamente censurado por Castellani (Véase “Borges. Nueva crítica literaria”). A eso le suman la voz de la Iglesia, en la palabra del cura progresista Luis Farinello, que dice allí cosas como ésta: “Es una película hermosa para ver. Es bellísima. Puede ser que haya gente que no esté preparada para esto. Hay gente con una fe muy infantil, ¿viste? Hay gente que está tomando leche en cuanto a la Fe y vos le hacés un puchero y no lo puede digerir...”(sic). Pagés mismo, desde su atalaya de saber se digna sentenciar para nosotros, los fanáticos creyentes fascistas personeros de la ignorancia, haciendo una pausa en medio de su puchero: “Algunos vemos”. En fin, huelgan ya los comentarios.

Doy a continuación el enlace al estudio del P. Álvaro Calderón titulado “El Neo-nestorianismo actual”, para zanjar toda polémica y duda respecto a este film:

domingo, 3 de mayo de 2009

ENSAYO - EL CINE COMO EVASIÓN



El hombre citadino, solitario él, desgajado de todo estamento social o comunitario que lo ampare, atribulado por la vida frenética y fútil que se le impone, segregado de su alma por la corriente del mundo que lo arrastra para convertirlo en segundón de sí mismo, necesita distraerse, evadirse de esa realidad que lo abruma y lo aliena. Para esto busca salir de sí mismo y derramarse en los otros, en otras vidas. Puede buscar la compañía de otros como él, para embarullarse mutuamente buscando el olvido de esa pesadilla llamada “vida”, o puede buscar la salida hacia otro mundo distinto, donde la gente es un poco más interesante, porque es distinta, allí donde puede agenciarse de emociones prestadas. Este último es el que toma y lee un libro o, más frecuentemente, entra a esa “cueva platónica” que es el cine con el deseo de evadirse y de vivir en sí mismo otras vidas. Como escribió Chandler:“Todos los que leen se escapan de algo hacia lo que hay detrás de la página impresa; puede discutirse la calidad del sueño, pero la liberación que él ofrece se ha convertido en una necesidad funcional. Todos los hombres tienen que escapar en ocasiones del mortífero ritmo de sus pensamientos íntimos.”[i] En ese escape hay inconscientemente una búsqueda, como en todo escape. Pero en esa búsqueda abjurar de la vida interior es descender a un abismo de muy dificultosa salida. Vivir una vida “virtual” o en un simulador, en definitiva, alienarse de la realidad. Esa sed no reconocida de la verdad siempre crea tensión en el hombre. Pero también es sabido que los intereses más altos, las tareas más nobles, deben tomarse un breve descanso.
Dos aspectos justifican, entonces, esta legítima evasión:
Primero: “No le es dado al hombre vivir perpetuamente sumergido en preocupaciones trascendentales. Su espíritu es como el arco. Hay que soltarle la cuerda de tiempo en tiempo, hasta para que vuelva con más vigor a sus tareas habituales.
Por este motivo los juegos, las distracciones, entre ellas la lectura, contribuyen indirectamente a más altos propósitos”[ii]
Esta primera solución parcial es la que acreditan en su diégesis, v.gr., films como “Sullivan’s travels” (Preston Sturges) o “The crowd” (King Vidor), aunque no aciertan a darnos elementos de mayor sustancia para trascender ese primer patrimonio del cine. Allí el cine es una débil terapéutica para el drama de vivir que se proclama, que no contribuye “indirectamente a más altos propósitos”. No obstante, es el cine quien cumple tal vez más acabadamente –más eficazmente, por decirlo así- con ese primer aspecto.
Segundo: el cine es capaz de recordarnos un don esencial de los hombres, esto es, el de la metamorfosis, aquel que significa “vivir experiencias ajenas desde dentro” (en palabras de Canetti), forma de acceso real de un ser humano al otro, también llamado empatía. Esta segunda propiedad es la que involucra la necesidad no confesada de conocimiento del espectador. Es la evasión del mundo cotidiano para conocer la realidad más allá de ese mundo pero que a la vez lo integra a éste. Esta metamorfosis o identificación con los personajes es el elemento capaz de suscitarnos emociones, ya sean aquellas que nos sobresaltan para vencer nuestra autocomplacencia desnudándonos de toda ilusión, recreándonos y llegándose a nosotros para, desde el lugar en que estamos, elevarnos mediante el encanto de lo estético. No hay otro modo de acceder a la esfera religiosa desde la estética sino desde la genuina emoción que no consiente en dejar al espectador “entretenido”, sino que le recuerda que es más que un simple espectador de la vida, ante lo cual se entiende, en lo inmediato, una forma de vida ética.
Evasión, entonces, del mundo atroz que lo rodea, a través de una fantasía (palabra que define bien al cine).Este propósito de evasión del mundo cotidiano, que no de la verdad, no es comprendido por quienes –a sabiendas o no- caen en dos errores simétricos: Por un lado, aquellos para quienes el espectador es alguien que sólo disfruta de la pirotecnia visual efectista e inconducente, como un impaciente turista que no desea sino embriagarse de paisajes de artificio para olvidarse hasta de sí mismo. El cine de Hollywood –o lo que hoy se conoce como tal- viene ofreciendo hace tiempo esta especie de droga donde la simplificación del hombre lo convierte en monigote inerme plantado en un carrousel. Por otro lado, están aquellos, el cine argentino más que ninguno, que creen que el espectador quiere verse a sí mismo tal cual es, con toda su mediocridad, en la pantalla, porque al fin y al cabo la imaginación estéril de estos cineastas no los capacita para elaborar ningún feliz argumento, por no decir ninguna forma estética con la cual pensar. Como decía Borges: “Entrar en un cinematógrafo de la calle Lavalle y encontrarme (no sin sorpresa) en el Golfo de Bengala o en Wabash Avenue me parece muy preferible a entrar en ese mismo cinematógrafo y encontrarme (no sin sorpresa) en la calle Lavalle” [iii]
Por otra parte, estas dos tendencias tienen dos fines que están lejos del sano propósito manifestado en las palabras de Hugo Wast. Los segundos mencionados, tediosos propaladores de “idealismos libertarios”, no realizan sino, torpemente, propaganda, evacuando además su vanidad con el generoso dinero del Estado. Los primeros, la industria mundial del espectáculo con sede en Hollywood –pero, atención, un Hollywood que no es sinónimo de Estados Unidos solamente-, aliena al espectador con su “american way of life”, sugiriéndole al espectador que se trata de un hombre libre e independiente cuando en realidad le están dando todo servido, masticado y digerido previamente. Por ambos lados se intenta manipular al espectador, en algunos casos muy inteligentemente. Por eso, salvo las excepciones que nos permiten hacer uso de nuestra capacidad de reflexión, el resto puede verse reflejado en estas palabras del siempre actual Chesterton:”En nuestra civilización mecánica urbana...los hombres no son capaces de encontrar el gozo por sí mismos, y entonces deben ser divertidos por otros. No encuentran el gozo por sí mismos, como tampoco se gobiernan a sí mismos, porque no son libres y no se poseen a sí mismos. Tienen que alegrarse de algo que no viene de su interior sino que le es proporcionado por una clase de hombres más ricos, más astutos o más científicos que el hombre común. Lo mismo sucedía en la decadencia de Roma, cuando el populacho semiesclavo reclamaba al Emperador pan y circo”. [iv]
Entonces, si hicimos mención en primer lugar de una evasión legítima y necesaria, está claro –nos parece- que lo que predomina, hoy más que nunca, es una evasión suicida y confortable de la propia vida. El cine está volviendo –ha vuelto- al cinematógrafo y al kinetoscopio, hoy en aparatos sofisticados y portátiles; los films se venden como caramelos en trenes y colectivos, igual que el veneno se distribuye en radios y revistas. Si el cine en sus comienzos fue inquilino de parques de diversiones, hoy la ciudad entera es convertida en gigantesco parque de diversiones, y el cine, las películas, entre la frivolidad y la propaganda, ambas a designio, se propalan hasta por medio del teléfono celular. Ya lo pensó Pascal: “La sola cosa que nos consuela de nuestras miserias es la diversión, y, sin embargo, ésta es la mayor de nuestras miserias. Porque es ella principalmente la que nos impide pensar en nosotros. Sin ella caeríamos en el fastidio, y este fastidio nos conduciría a buscar el medio más sólido para salir de él. Pero la diversión nos distrae, y nos hace llegar insensiblemente a la muerte.” [v] Para ello es necesario que, propiciadas las miserias de la vida cotidiana, se haga creer que la decisión está en manos del propio hombre (que se sabe casi inevitable cuál será, el éxito de tales diversiones lo manifiesta), la elección “libre” de tales evasiones, para evitar en realidad toda decisión respecto a sí mismo en relación a la Verdad. De tal manera lo expresaba Sören Kierkegaard: “El hombre en su interioridad utiliza la inteligencia de modo deplorable con el propósito de mantenerse lejos de toda decisión. La inteligencia puede ser mal utilizada de mil formas diversas, pero para no extendernos en lo que aumenta su importancia y, por ende, en aquello que aparta la atención de lo que interesa, nos limitaremos a señalar este abuso con una sola expresión: búsqueda de la evasión.”[vi] El cine, y posteriormente la televisión, se cuentan entre los medios más eficaces para lograr esa evasión que nos impide pensar en nosotros y en esa decisión que sólo nosotros podemos –y debemos- tomar, aquella sobre la cual seremos juzgados el postrer día.


[i] “El simple arte de matar”, Editorial Tiempo Contemporáneo, 1970. Mucho antes, Ernest Hello nos entregaba estas muy lúcidas observaciones: “Mirar siempre de cerca, es convertirse en miope. Los ojos fatigados tienen necesidad de vistas amplias. Los grandes horizontes descansan las miradas. Esto es perfectamente verdadero en el orden físico y perfectamente verdadero en el orden moral. La miopía física, tan frecuente en las ciudades, es muy rara en la campaña, porque el campo extiende el dominio de la mirada. En cuanto a la miopía moral, es frecuente en todas partes.” (El siglo, Editorial Difusión, 1943) Se debe entender que el cine no funciona como reemplazo de esa experiencia, porque no se va a él para “descansar la mirada”, en todo caso aunque tal sea el propósito no se logrará nunca, a lo más se podrá “descansar el cerebro” a través de una despreocupada evasión.

[ii] Hugo Wast – “Vocación de escritor”, Biblioteca Dictio, 1976.

[iii] Sobre “La fuga” de Luis Saslavsky. “Borges en/y/sobre cine”, Ed. Fundamentos, 1981.

[iv] “Objections to the cinema”, en The Ilustrated London News, 19-vii-1920, cit. en Castellani, “Domingueras prédicas”, nota pág. 128, Ediciones Jauja, 1997.

[v] “Pensamientos”, XXI –5,Ediciones Losada, 1977.

[vi] “La pureza de corazón es querer una sola cosa”, Ediciones La Aurora, 1979.