“Es, por tanto, una de las necesidades de nuestro tiempo vigilar y trabajar con todo esfuerzo para que el cinematógrafo no siga siendo escuela de corrupción, sino que se transforme en un precioso instrumento de educación y de elevación de la humanidad”

S.S. Pío XI



“Que el cine sea ordenado a la gloria de Dios y a la salvación de las almas, y sirva eficazmente para la extensión del Reino de Cristo sobre la Tierra”.

S. S. Pío XII

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domingo, 8 de enero de 2012

NOTA FINAL



“Se sintió lleno de una inmensa piedad por él. Lo tomó maternalmente por el brazo y lo llevó junto a una roca, en la que se sentaron los dos.

-Escucha, hermanito –le dijo-. Voy a confiarte una cosa. Cuando yo era más joven, también fui tentado por los libros. Me hubiera gustado tenerlos. Pensaba entonces que me darían la Sabiduría. Pero, mira, todos los libros del mundo son incapaces de dar la Sabiduría. Es preciso no confundir la Ciencia con la Sabiduría. El demonio supo en otro tiempo las cosas celestes y conoce ahora más cosas terrestres que todos los hombres del mundo. En la hora de la prueba, en la tentación o en la tristeza, no son los libros los que pueden venir a ayudarnos, sino simplemente la Pasión del Señor Jesucristo.

Francisco se calló un instante. Después, dolorosamente, añadió:

-Ahora yo sé a Jesús pobre y crucificado. Esto me basta”.


“Sabiduría de un pobre”, Eloi Leclerc.


lunes, 12 de diciembre de 2011

NOTA - SOBRE EL ARBOL DE LA VIDA

Ya lo habíamos dicho...

Ponen al revés 'El árbol de la vida' en un cine italiano y nadie se da cuenta




martes, 30 de agosto de 2011

EL NOMBRE EQUIVOCADO


EL NOMBRE EQUIVOCADO


La película de De la Iglesia contra la Iglesia.


Si es cierto que “el nombre es arquetipo de la cosa”, también lo es que, entre nosotros, el nombre no hace a la persona y, por eso, Dios no hace acepción de nombres. Si puede un nominado con sendos nombres de las letrinas revolucionarias, transfigurar los nombres con la limpieza del agua y la sangre del bautismo, pueden a la vez nombres sagrados ser llevados como estigmas por criaturas serpentinas que reniegan de la identidad por ellos otorgada.

El nombre no hace a la persona, puede decirse, salvo en materia de religiosa elección definidora. Hay nombres que se deciden y se nombran y se bendicen, pero no se limpian tras la primer empuercada pecadora, y se abandonan a las piaras incontinentes para revolcarse sin descanso entre los basurales del mundo que es muerte. De ellos estamos rodeados.

Uno se entera, por ejemplo, de que una mujer llamada MARÍA JOSÉ Lubertino persigue las imágenes religiosas en lugares públicos (imágenes que no son otras que las de JESÚS, MARÍA y JOSÉ), y se pone a pensar en el odio libertino que reniega de la propia vida pero no llega a manifestarse con la pretendida racionabilidad que se postula para apoyar medidas descabelladas y al fin inútiles, como todo lo que emprende el espíritu diabólico. De haber coherencia en el reclamo debería la susodicha cambiarse de nombres.

El odio llevado al extremo persecutorio se encuentra también, por ejemplo, en una especie de mujer llamada MARÍA DE LA CRUZ Rachid, lesbiabortista que lleva la cruz sin Cristo y el más excelso nombre de mujer manchado en la figura podrida de la pecadora homicida que en su inaguantable existencia combate lo que no puede quitarse  de encima. Bestialidad renegada que no puede ni podrá manchar la pureza de un nombre que como al mal ladrón la crucifica.

Y un majadero llamado Gonzalo DEMARÍA vomita una obra de teatro que es, según un  pasquinoso diario centenario, “una historia que pone en jaque la religiosidad y la trascendencia”, nada menos (“El cordero de ojos azules”). Cuestionar la religiosidad y llamarse Demaría: vaya trabajo inútil se proponen algunos. Pero a otros les reditúa en lo económico, entonces insisten, como un director de cine español que se llama Alex DE LA IGLESIA, pero que filma porque odia a la Iglesia (¿y a sí mismo?) una película llamada “Balada triste de trompeta” y que un incorregible zurdo y ciego de la sábana matutina llamado Minghetti (no confundir con el buen Minguito), encomia pues le parece excelente una película donde “todo es excesivo (la violencia, la sangre, la humillación, la locura) … Cada personaje tiene su momento. El tonto cuando abusa de todos y el triste cuando deviene salvaje y finalmente esclavo doméstico de un militar franquista, y así convertido en animal se atreve a morder la mano del Generalísimo antes de alucinar con el patético lamento de Raphael en un cine de barrio”. Además, los personajes de la película, según informa el periodista de marras, “enfrentados a muerte se convierten en monstruos que se desfiguran y llevan su duelo hasta la cruz del Valle de los Caídos, encima de los restos de un pasado que sangra todavía y donde todos pueden caer y morir” etcétera.

Fascinación del vértigo abismal que se encuentra en estos cuatro monstruos, tal vez por una especie de proyección teratológica de sí mismos en aquello que odian. Un monstruo es aquello que pudo haber sido grande, bueno y hermoso, y en cambio sólo le queda una grande y mala deformidad, con un nombre hermoso e incómodo, como una cruz inaguantable que, al parecer, por repugnancia hacia aquello que el nombre designa, se hará más terrible de llevar, en una caída permanente hacia el horrible hoyo final.

     

lunes, 1 de agosto de 2011

¿UN HONGO ANTIARGENTINO? - HUGO WAST

¿Un hongo antiargentino?

Por Gabriel Martínez – Blog Ceibaleros de Concordia


En su novela 1984, inspiradora del decadente ciclo televisivo Gran Hermano, George Orwell se imaginaba un régimen absolutamente tiránico basado en una ideología perversa, el Ingsoc (acrónimo de “socialismo inglés”). Este sistema no se contentaba con espiar todo el día a cada persona hasta en sus actos más íntimos a través de una pantalla sino que además, de tanto en tanto, las eliminaba de la realidad. No se trataba meramente de la supresión física, sino que todo recuerdo de la existencia del infortunado –particularmente, de los más talentosos- era cuidadosamente obliterado: se borraba su nombre de actas, se retocaban fotografías en las que apareciera, e incluso se reescribían los periódicos viejos que lo mencionaran. Nunca había existido: pasaba a ser una impersona.

¿Puede tal cosa suceder en la realidad? ¿Puede suceder que una personalidad notable y toda su obra sean obliterados por una voluntad omnímoda sin que quede el menor vestigio de su paso por la tierra? En el caso de Gustavo Adolfo Martínez Zuviría, la respuesta es afirmativa.

Lo que sigue es totalmente verídico.

Cierto día mi amigo de la infancia Fernando, a quien logré contagiar el interés por la obra del memorable Hugo Wast, decidió hurgar en los ficheros de la biblioteca municipal de San Fernando en busca de algunos títulos que le señalé. Tras solicitar varios libros por sus códigos, se encontró con la siguiente respuesta: “Lo siento, pero estos libros fueron atacados por un hongo, y los tuvimos que retirar de la consulta”.

La anécdota me pareció muy curiosa, y decidí corroborarla personalmente. A tal efecto me acerqué una mañana al elegante edificio de la calle Madero, en la localidad ya mencionada, y comencé la búsqueda de libros por autor. Presté atención a dos detalles: la fecha de edición y el código que indicaba la ubicación de los libros en las diferentes estanterías. Luego fui a solicitarlos y la respuesta de la chica que me atendió fue la esperada: “todos los libros de este autor fueron atacados por un hongo, y fueron retirados de la consulta pública para que no contaminen la biblioteca”. Respuesta por demás significativa.

Los libros, como pude comprobar, tenían diferente antigüedad y no estaban ubicados en un mismo sector de la biblioteca, por lo que cabe suponer que el poder de selectividad de este hongo es asombroso. Parece ser que, luego de millones de años, esta forma elemental de vida ha encontrado su medio propicio para proliferar exclusivamente en libros escritos por Hugo Wast, es decir, en novelas donde se resaltan el amor a Dios y a la Patria, los valores familiares, la honestidad y la hombría de bien. A tal especie de eucariota la bautizaremos con toda propiedad Papyrosporum Antiargentinus: todo un descubrimiento que bien nos puede merecer el Premio Nobel.

Recientemente -en un acto circense de claro sentido ideológico- la placa con el nombre de Gustavo Adolfo Martínez Zuviría fue retirada de la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional, cuya colección engrandeciera notablemente durante su gestión al frente de la misma. Hoy la obra de uno de los más grandes escritores argentinos, no es siquiera mencionada en los programas escolares; sus libros son muy difíciles de conseguir, ya que de muchos de ellos no se han hecho reediciones. Y no es que no fuesen exitosos, ya que por mucho tiempo fue uno de los escritores más leídos en toda Iberoamérica y buena parte del mundo; sus obras fueron traducidas a quince idiomas. Con su estilo “limpio, claro, adecuado” –en palabras de Miguel de Unamuno- planteaba temas que se anticiparon en muchos años a problemáticas actuales. Como a Tolstoi -que fue capaz de quemar el manuscrito de una obra maestra porque no lo hacía mejor cristiano- el éxito terrenal no lo deslumbraba. Igual que el gran ruso, fue un escritor que usó la palabra para servir a la Palabra. “Algo falta a la gloria de un escritor católico a quien no se menosprecia a causa de su obra”, decía.

Hugo Wast y toda su producción debían ser obliterados: los cenáculos intelectuales que deciden qué es lo que se debe leer pronunciaron su anatema. Ahora resulta que ser culto es haber leído alguno de los libros de moda de Federico Andahazi…

Con el silenciamiento de Martínez Zuviría, el perjuicio para la cultura argentina es muy grande. Al menos, con el descubrimiento del Papyrosporum Antiargentinus, cuyas esporas hemos logrado aislar en una biblioteca de San Fernando, parece que hemos hecho un gran aporte a la microbiología.

IHSV+

Enlace de interés: El arte del engaño

NOTA - EL PRISIONERO

EL PRISIONERO

Una mala película. Entre otras razones por las que explica debajo el cardenal Minszenty. Dirigida por Peter Glenville, escrita por Bridget Rolan y protagonizada por Alec Guiness y jack Hawkins, filmada en Inglaterra en 1955.

“Durante mi prisión se filmó la película “El Prisionero”. El director es Bridget Rolan, y Alec Guiness el actor principal; éste recibió la gracia de la fe durante la filmación. El contenido de ella es el siguiente: Un cardenal, todavía en pleno vigor, es detenido al terminar la misa por policías vestidos de civil. El detenido es conducido con todos los ornamentos puestos. Su celda es una habitación estrecha en los bajos de un viejo castillo; pero no se parece en nada a mi celda. Sólo las ventanas enrejadas y la mirilla en la puerta me la hacen recordar. Se ve un diván, una elegante cama. El mobiliario es francamente lujoso totalmente distinto al de las cárceles húngaras. En el filme el interrogatorio del prisionero se mantiene en un tono cortés, como en la buena sociedad. El prisionero es tratado incluso de “Eminencia”. Para aquellos que han sido interrogados por los comunistas húngaros, resulta extraño ver y oír que el guardián hable con los prisioneros. Las conversaciones son totalmente cordiales y alegres, con frecuencia se sirve café, que pagan los interrogadores y toma el prisionero. La comida es buena, la vajilla fina, el servicio excelente. Los platos se repiten a menudo –en un caso dos veces en un lapso de cinco minutos. El prisionero muestra tener buen apetito, al menos mejor que el que suelen tener los prisioneros. Ciertamente lleva las muñecas esposadas, como enemigo del Estado. El interrogatorio se lleva a cabo dificultosamente y se interrumpe muchas veces ante la resistencia del prisionero.
Durante el proceso se toman severas medidas de seguridad. No obstante hay muchos curiosos que se apretujan en la sala de audiencias. Pero no hay ningún coacusado. Tampoco está el banquillo de los acusados. El acusado y el fiscal van y vienen a lo largo de la sala y se encuentran constantemente en esos paseos. El cardenal,  finalmente debilitado, cede y confiesa: se acusa de acciones contra el Estado. Primero se lo condena a muerte, luego se lo indulta. Finalmente aparece también la madre sollozando. El fiscal se suicida después del juicio. En mi caso fue el ministro de justicia, el que fue asesinado, posteriormente, en la calle Andrássy 60.

El film fue bien recibido por la crítica y por la publicidad y se exhibió en todo el mundo. Pero debo constatar, lamentablemente, que el bien intencionado realizador desconoce en absoluto las cárceles húngaras, de modo que la película no permite formarse una idea adecuada de la realidad. Lo único que concuerda con los sucesos de Hungría es la aparición de un cardenal.

Los sucesos se presentan en una mirada retrospectiva, y se adornan fantásticamente no sin cierta complacencia, en libros blancos, negros y amarillos, y en películas. También después de 1956 aparecieron numerosos libros de izquierda o de derecha sobre mi caso. Recibí uno de ellos, que fue traducido al inglés, y luego fue publicado en japonés, chino, español, portugués, árabe y birmano. Mis memorias quieren exponer la realidad. Después de diez años de silencio, hablo aquí por primera vez.”
(Cardenal Mindszenty, “Memorias”, Prólogo).

martes, 26 de julio de 2011

NOTA - FACEBOOK


O FALSOS AMIGOS Y VERDADEROS ENEMIGOS

Por el Padre Jean-Dominique, O. P.
Tomado del sitio de la Fraternidad sacerdotal San Pío X, Sudamérica


“Los hombres no tienen tiempo de conocer nada. Compran a los mercaderes las cosas ya hechas. Pero como no existen mercaderes de amigos, los hombres no tienen más amigos.” Esta reflexión de Antoine de Saint-Exupery (“El Principito”, 1942) queda hoy día desmentida por los hechos. Ahora los mercaderes de amigos existen.

Las redes sociales como Facebook o MySpace proponen, con un gasto mínimo y sin necesidad de desplazarse, un número casi ilimitado de amigos. (1) En promedio sus usuarios tienen de 130 a 150 amigos, o sea casi treinta veces más de cuanto un hombre pueda tener en su vida real. Algunos tienen más de mil relaciones.

En efecto, ¡es tan hermoso tener amigos! ¡Y tan humillante tener menos que el vecino!

De hecho el capricho por las redes sociales presenta los rasgos de una epidemia universal. Tres años después de su aparición, la red Facebook contaba ya con casi cuatrocientos millones de inscriptos (lo que representa más de veinte mil millones de contenidos en línea). Sólo en Francia, el sitio recibe hoy 19 millones de visitantes por mes, de los cuales uno de cada dos se conecta todos los días. El 67% de los usuarios tiene entre 18 y 34 años pero los de 13 a 17 años son el 25% .

Los usuarios globales con respecto a la población total del país son: USA 47%; Gran Bretaña 45%; Turquía 34%¸ Argentina 31%; Francia 31%; España 26%; Colombia 25%; Filipinas 22%; Alemania 17%.

La red MySpace contaba con 130 millones de usuarios al inicio del 2010, mientras que Skyblogs cuenta con 20 millones; la mitad tiene menos de 18 años. En Francia más de 7 millones de personas visitan estos sitios cada mes.

(De los datos totales parecería que estos valores fueran mucho más elevados)

Los progresos de la técnica permitieron la aparición de Twitter en el año 2006, que permite enviar mensajes instantáneos desde un teléfono móvil o desde una computadora, agregar fotos y tener acceso a las informaciones publicadas por todos los corresponsales que nos interesen. Este servicio recibe hoy 25 millones de visitantes. A finales del 2009,o sea sólo en tres años, habían sido enviados más de 5 mil millones de mensajes en todo el mundo.

En Brasil, las redes sociales hacen furor. Nueve usuarios de Internet cada diez están conectados, sobre todo a Orkut, que cuenta con 20 millones de visitantes por mes.

En Japón, la medalla de oro corresponde a Mixi, con casi 20 millones de miembros. El acceso se efectúa siempre desde el celular. Los japoneses cuentan allí sus jornadas, fotografían lo que comen por la mañana, mediodía y noche, comentan cualquier salida.

Estas fabulosas cifras de visitantes nos invitan a reflexionar, porque tal movimiento incontrolado de masas no dice nada bueno al observador alerta. ¿De qué se trata exactamente? ¿Qué hay de tan atrayente y aún tan fascinante en estas redes sociales?

A primera vista la cosa parece inocente. Uno se registra en un sitio de su propia elección y de ese modo se posee una dirección, un sitio personal en el que se presenta la propia identidad y los propios intereses. Después se actualiza esta presentación electrónica y se le agregan fotos recientes, informes de la actividad, deseos y proyectos. El conjunto es enviado a toda una red de conocidos, que tienen libre acceso a estas informaciones. A este punto resulta fácil trabar conocimiento y penetrar en la vida privada de otro.

El fenómeno pone numerosos interrogantes al cristiano, como por ejemplo sobre las charlas inútiles (chat), sobre la curiosidad, sobre el tiempo robado al propio deber de estado o a la vida de oración. Pero limitémonos a la pregunta siguiente: ¿estas redes sociales (Facebook, MySpace, etc.) cumplen con sus promesas? ¿Se hacen verdaderas amistades?

Los falsos amigos

¿Qué es la amistad? Con Aristóteles, los filósofos definen la amistad con tres elementos constitutivos: el parecido, la benevolencia y la reciprocidad. ¿Qué hay de ellos en estas redes sociales?

Toda amistad verdadera se funda en una cierta semejanza, en la posesión común de cierto número de sentimientos, juicios, voluntades. Es este tesoro común que determinará la verdad y la nobleza de la amistad. Si por el contrario se funda sobre las sensualidad o la mentira, será sólo una caricatura de la amistad. Si está construida sobre la vida de la gracia y el deseo de complacer a Dios, será una hermosa amistad.

Ahora bien, ¿sobre qué se fundan las relaciones en Facebook? Sobre una suerte de mentira. El sociólogo Dominique Cardon demuestra que con Facebook se desarrolla la “teatralización”, la puesta en escena de sí, el show off de los ingleses. Lo más a menudo uno se muestra desnudo o en situaciones viles. Sobre todo, y a menudo en grupo, uno se muestra en el momento de comer, en el trabajo, en cólera o luciéndose en una fiesta. Cada vez se envía a la comunidad el mismo mensaje: “tengo una vida super, salgo mucho, sé divertirme, conozco un montón de gente, te invito a hacer como yo”. Se trata de mostrar a los demás que se es joven, hermoso, “cool” (excepcional) y que se hace bien de ser contado entre los amigos. En resumen, no se pierde la ocasión de vanagloriarse, corriendo el riesgo de pasar por mitómano.

Una de las pruebas de que la imagen que se da de sí es falsa está en el hecho de que jamás se muestra tristeza. En las fotos se sonríe, se saca la lengua, uno se apoya sobre el hombro de los amigos, se brinda, pero jamás una lágrima. O sea que uno no se revela jamás totalmente; la identidad que se muestra es construida y artificial y la amistad que derivará de ella lo será igualmente.

El segundo elemento de la amistad es la benevolencia, la benevolentia latina, la voluntad a desear el bien del otro. La amistad está toda orientada al verdadero bien de mi amigo y no a mis intereses y mi placer. ¿qué hay de ello en las “amistades” que prometen las redes sociales?

En primer lugar hay que saber que uno cada cinco usuarios de Facebook usan esta red para encontrar un víctima para los propios deseos malvados. Mientras que los que tienen buenas intenciones se registran de toda evidencia en tales sitios por sí mismos y no para los otros: “hago públicas algunas partes de mi vida para darlas a conocer y valorarlas en mi círculo. Cultivo la ilusión de no ser olvidado, de ser una persona importante y querida. Reemplazo la satisfacción de tener a una persona que piensa siempre en mí con la idea de que muchos piensan un poco en mí”. En definitiva todo está centrado en el yo.

Por otra parte tal ostentación de la propia vida privada comporta otro peligro, el de una continua solicitación al mal. En las redes sociales veo lo que los otros logran hacer sin mí y me encuentro muy estúpido quedando fuera de “lo que se hace”. Veo lo que me falta para estar enteramente a la moda y me siento obligado a hacer aún más.

A este punto, ¿qué hay de la gratitud, de la generosidad, de la reciprocidad que constituyen el tercer elemento de la amistad?

Los usuarios hacen rápido la experiencia. “Tengo 100 amigos en Facebook –escribe uno de ellos– pero en el comedor universitario como solo”. “Tengo 257 amigos en Facebook –se lamenta otro– pero ninguno que me ayude a mudarme”. Es la diferencia entre la cantidad y la calidad, entre las relaciones artificiales y la vida real. En Facebook la amistad se paga con un “clic” que no cuesta nada, con alguna respuesta chabacana, con alguna novedad sacada de la rúbrica de los hechos mundanos (qué almorzó fulano, como se vistió esta mañana la señorita tal, y todo confirmado por foto). Sobre todo, las relaciones de los correspondientes de Facebook pertenecen al voyeurismo porque, si yo cuento de mí, es justamente para despertar la curiosidad en mis “amigos”. ¿Qué sentido tiene jugar a las escondidas si nadie me busca? Gracias a Facebook no hay necesidad de espiar por el agujero de la cerradura, mi vida y la de los miembros de mi red están a la vista de todos. “En Facebook uno se comporta como los conserjes”, explica un psiquiatra. Y es a este nivel que se coloca esta extraña amistad.

En definitiva, las redes sociales destruyen uno de los elementos más hermosos y más consoladores de la vida humana, la verdadera amistad.

Los verdaderos enemigos

Sin embargo, las redes sociales no son solamente el lugar de encuentro de falsos amigos, son también un punto de referencia para verdaderos enemigos.

El otro día, un hombre quedó deslumbrado por la vendedora que lo atendía en un negocio de ropa. No se animó a pedirle el número de teléfono pero, una hora más tarde se conectó a la página Orkut del negocio y allí encontró el perfil de todas las empleadas; de ese modo pudo partir a la caza de su víctima. Muchas personas, sobre todo muchachas jóvenes, abandonan estos sitios porque no soportan más ser continuamente vigiladas, ser instrumentalizadas, ser objeto de feas bromas, injurias o chantajes.

El 41 % de las que tienen entre 13 y 18 años dicen haber sido objeto de burla en línea. “Corinna es una gran…”, “Laura apesta”, “Anita es fea”. La persecución queda en línea y provoca catástrofes. A menudo la cosa se cambia en una especie de espionaje en línea: un espía se divierte refiriendo a todos sus amigos o simples conocidos todas vuestras intrigas.

Todavía más grave, casi la mitad de las entre 13 y 18 años dicen ya haber recibido en línea una propuesta de cita de un desconocido. El 29% declara haber sido ya objeto de propuestas sexuales y se sube al 43% si se consideran sólo las jóvenes de 13-14 años. En Francia más de la mitad de las de 13 a 18 años declaran haber sido expuestas a imágenes chocantes en Facebook. En teoría se podría limitar el acceso al propio sitio a personas elegidas, pero es demasiado fácil dejarse llevar por el frenesí de tener muchos amigos y aceptar desconocidos. En todo caso, nada impediría a nuestros amigos “seguros” transmitir a otros nuestras informaciones, que muy a menudo son muy poco edificantes!

Además, a fuerza de hablar y sin darse cuenta, la joven corre el riesgo de dar informaciones que una persona mal intencionada podría emplear para establecer un contacto. Por ejemplo: Mara, 13 años, dice que saldrá de su curso de danza el miércoles próximo a las 16 hs. en la calle Mughetti 28, y que volverá sola a su casa. ¿No se vuelve una presa fácil para toda suerte de pervertidos? Estos, en realidad, están bien presentes y son muy activos.

Seguidamente a las protestas, diversas redes sociales han sido obligadas a adoptar medidas de seguridad. A inicio del 2009, MySpace anunció que había sacado de su red el perfil de 90.000 delincuentes sexuales. Lo que significa que estaban ahí hasta apenas pocas semanas antes. ¿Y quién nos asegura que no han vuelto? Los delincuentes no tienen por cierto la costumbre de presentarse como tales.

Las redes constituyeron entonces un servicio de seguridad. En Facebook está asegurado por 150 agentes de los Estados Unidos. Pero desde el momento en que cada semana, en el sitio son publicados más de 3.000 millones de contenidos (comentario, imágenes y vínculos) ¿cómo se hace para poder mantener el ritmo? ¿Y de acuerdo a qué criterio se hace la selección?

La verdadera solución se encuentra en el corazón del hombre, en su voluntad bien firme de complacer a Dios y de obtener y conservar una personalidad profundamente cristiana.

Que los padres tengan compasión de sus propios hijos y les impidan acceder a tales ámbitos de perversión. Que cada uno se ponga frente a Dios, a su propia debilidad y al propio deber de estado y que se dé cuenta del hecho de que estas redes han sido creadas por perversos para perversos y entran en el elenco de las pompæ diaboli, a las que hemos renunciado el día de nuestro bautismo. (El creador de Facebook, Mark Zuckerberg, al inicio buscaba sólo un medio para encontrarse una acompañante de fin de semana entre las estudiantes de su universidad y hoy día se ha convertido en el multimillonario más joven del mundo.)

¿Habría un empleo inocente de estas redes sociales? Puede ser. Es posible que se logre escapar a los verdaderos enemigos que pueblan estos sitios, pero no se evitará nunca otro mal: el de envilecer o estupidizar nuestras amistades, que Dios quiere hermosas y proficuas.

¿Y si nos pusiésemos a jugar en familia, a cantar, a representar pequeñas comedias, a leer, a rezar? ¿Si se viviesen de verdad las alegrías y las fatigas de la familia cristiana? ¿Los niños y los jóvenes sentirían este vacío que los empuja a refugiarse en este mundo virtual?

Como el uso de los medios electrónicos (celulares, Internet, etc) debe ser regulado por la santa virtud de la pobreza, que por el bien del alma sabe renunciar a cosas permitidas y emplea un medio solo cuando está en medida de ser verdaderamente útil, así el cristiano debe renunciar a las redes sociales que pervierten en nombre de la amistad cristiana y de la verdadera vida.

(1) Retomamos y citamos libremente a Oliver Levard y Delphine Soulas, “Facebook: mes amis, mes amours…des emm...!” (Mis amigos, mis amores... despelotes!) Mechalon, 2010

Traducido de la página web de la FSSPX, Distrito Italia, que lo retomó de “Le Chardonnet”, nº 264, enero 2011 – Boletín de la parroquia San Nicolas du Chardonnet, París.


Comentario posterior:

Algunas semanas después de aparecer el artículo del Padre Jean Dominique, se dio a conocer que Mark Zuckerberg, el fundador–dueño de Facebook decidió la posibilidad de vender su base de datos total o parcialmente a quienes tuviesen interés.

Esta situación amplía el riesgo de los usuarios registrados porque podrán ser más fácilmente objetivo de organizaciones diversas, con fines publicitarios en el mejor de los casos, pero también para alimentar expedientes de entes con fines ideológicos, políticos, extorsivos, delictivos, etc.

Y no decir del instrumento de control que representaría para un gobierno mundial, que será necesariamente dictatorial por no ser de inspiración cristiana católica.

Facebook decide VENDER Datos Privados de Todos.

Categoría: Internet y tecnología - Cultura cibernética

Descripción: Facebook piensa vender los datos de sus usuarios a las compañías de marketing online. La hermana de Mark Zuckerberg y directora del portal de redes sociales expuso las múltiples aplicaciones que tiene la consultoría online en la conferencia de Davos.

Privacidad: Abierto: todo el contenido es público.
Más info: www.facebook.com/group.php?gid=49050542874


Comentario Reduco:

 Recientemente (junio 2011), dos artículos de investigación periodística dieron cuenta de la probable colaboración de Mark Zuckerberg con el Mossad. Ellos son los artículos “¿Es Zuckerberg del Mossad?” y “Zuckerberg, Ostrovsky y el Mossad”, escritos por el israelí converso al cristianismo Roy Tov, tomados de su sitio web (www.roytov.com) y reproducidos en el periódico “Patria Argentina” nº 278. Allí se da cuenta entre otras cosas del libro “By Way of Deception” de Victor Ostrovsky, ex jefe de redes de espionaje del Mossad, donde describe el espionaje judeo-israelita en el mundo y su uso de la tecnología de las redes sociales, en este caso de Facebook.

lunes, 4 de julio de 2011

NOTA - LA SILLA ELECTRICA

LA SILLA ELÉCTRICA

Dice la noticia:
UNA EXPERIENCIA MOVILIZADORA
Ya funciona en EE.UU. una butaca que se zarandea al compás de lo que ocurre en la pantalla
LA NACION, Sábado 02 de julio de 2011. Marcelo Stiletano Enviado especial.
LOS ANGELES.- Esta vez le toca a la atracción principal no estar dentro del cine, sino en el hall de un complejo multipantalla situado en el corazón de Hollywood. Sobre la avenida del mismo nombre, después de atravesar la vereda del Walk of Fame pintada de estrellas con nombres famosos, cruzarse con decenas de personas disfrazadas como artistas y personajes de película, y subir las escaleras que acercan al teatro Kodak -la sede del Oscar-, el Mann's Chinese 6 no sólo recibe al visitante desplegando todo el marketing de los estrenos más recientes.
Junto a los afiches y los cartones troquelados promocionales, pueden verse instalados en un rincón estratégico una pantalla de TV de alta definición y dos sillones tapizados de rojo estridente. No hace falta ayuda, guía u orientación alguna: cualquier visitante puede acomodarse por las suyas en la mullida butaca y aguardar a que en el receptor aparezcan imágenes de la última película de la serie de Harry Potter, de estreno inminente. De allí en más, durante algunos minutos, la experiencia de ver cine se pondrá en movimiento, literalmente.
El sillón comenzará a moverse en línea con lo que ocurra en la pantalla al activarse allí un código especial (motion code), tal como sucede en los parques temáticos con los simuladores que reproducen escenas de films fantásticos o relatos de ciencia ficción. Al compás de las acciones, como si estuviesen dentro de ellas, los espectadores sometidos al dispositivo D-Box experimentan toda clase de traqueteos y sacudidas, además de mecerse o agitarse en la butaca según indique la trama.
Llenar el piso de pochoclo o derramar parte del vaso de gaseosa sobre el regazo sería lo de menos. Si lo que importa, en definitiva, pasa por ver una película a puro vértigo y zarandeo, ese costo es insignificante. Sobre todo, si ya se pagó el verdadero precio de la experiencia: ocho dólares agregados al importe de una entrada normal (entre 8 y 10 dólares).
Pero si el film en cuestión (digamos Transformers 3 , la más popular en estos días) se exhibe en 3D, que de entrada impone un valor diferenciado, la cifra que se pague en boletería será todavía mayor. Así, el que quiera ver cine en 3D y al mismo tiempo vivir desde el asiento esta experiencia movilizadora deberá dejar en taquilla 23 dólares. Dos filas con asientos D-Box, ubicadas del centro hacia arriba en una de las salas del Mann's Chinese, garantizan esa posibilidad.
El Mann's es uno de los muchos complejos multipantalla que ya cuenta con este aporte en medio centenar de ciudades de Estados Unidos y Canadá. De este último país (más precisamente en Longeuil, Quebec) proviene el desarrollo de la tecnología y el equipamiento, que inició su carrera en los cines en abril de 2009 y luego se extendió a los hogares. Allí está disponible en conexión con determinados videojuegos y películas grabadas en blu-ray. Se estima que cada sillón D-Box para uso doméstico tiene un valor cercano a los 5000 dólares.
La iniciativa se extiende (por estos días llega a Australia) mientras los dueños de los cines norteamericanos no disimulan su entusiasmo por la aparición de un nuevo estímulo que invita al público más joven, sobre todo cuando el 3D empieza a dar en ese mercado las primeras muestras de desgaste y cansancio. Del otro lado están los objetores, guiados por el influyente crítico Roger Ebert. "¿Se imaginan si llegara a perdurar como agregado a los horrores del 3D? Me pregunto si van a incluir la bolsa que colocan en los asientos de los aviones cuando alguien se siente mal. Se sigue desmembrando la manera clásica de ver cine en el cine", ironizó.
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Carentes de inquietudes culturales o espirituales, ajenas al estimulante ejercicio del pensar, temerosas de la necesaria actitud combativa, atontadas por ingentes tandas publicitarias y satisfechas de entregarse adormecidas a los cómodos simulacros de lo que llaman vida, terminan las multitudes de atravesar el ancho y concurrido camino peatonal para, en eso que aún se sigue llamando cine, condenarse a recibir una serie de sacudidas para sentir que ya han sido liberadas de la carga de pensar, molestia con que el cine no tiene por qué importunar al espectador, deseoso únicamente de que lo agiten con el fin de recordar que aún está vivo.
Pero la silla eléctrica - como el cine clásico se encargó de mostrar- la silla eléctrica mata.
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Y como si esto fuera poco, también esto:
“EL OLFATO ES LA PRÓXIMA FRONTERA
LOS ANGELES (EFE).- La cuarta y próxima entrega de la saga de Mini espías, del director Robert Rodriguez, añadirá una dimensión aromática a la experiencia de los espectadores en las salas de cine, según informó la productora Dimension Films. Spy Kids 4: All the Time in the World se proyectará en 3D y con una tecnología denominada Aromascope, que permitirá que la audiencia perciba olores asociados con la acción durante ocho momentos del metraje. "A las familias les va a encantar esta interactividad y lo mejor de todo es que no habrá que pagar extra para experimentar el 4D Aromascope, porque se proyectará en todos los cines, 3D y 2D", dijo Rodriguez. Cada espectador recibirá una tarjeta con números, que deberán raspar a medida que éstos aparezcan en pantalla, con el fin de liberar el aroma correspondiente.”
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Ya lo decía un Castellani sarcástico, a fines de los ’30 o principios de los ’40 del pasado siglo: “…pero dicen los yanquis que ahora el porvenir es del cine sonoro, y además perfumado, tocado y olido; el cual por lo demás ya está realizado aquí en algunas “salas” de la Boca; sin desdoro para los yanquis”.

viernes, 26 de noviembre de 2010

NOTA ACLARACION

ACLARACIÓN PARA QUIENES CREEN TENER TODO CLARO

Consultado una vez Antonio Caponnetto sobre la tendencia de su filosofía, éste contestó: “Una vez le preguntaron a Chesterton si él era un escritor católico. Dijo: “no; soy católico, cuando escribo se me nota”. Parafraseando a Chesterton yo diría: soy católico, cuando filosofo se me nota; y si no se me nota me voy al infierno, por no dar testimonio de la Verdad”.

Del mismo modo sostenemos que este no es un blog de cine católico, sino un blog católico de cine y otros temas de interés, tal como hay sitios y blogs católicos de doctrina, blogs católicos de noticias, blog católicos de exégesis bíblica, blogs católicos sobre política, blogs católicos sobre espiritualidad, etc.

Se engaña a sí mismo quien, desconociendo el dogma de la religión católica, las verdades de nuestra fe, encuentra en este “dogmatismo” una limitación a la hora de analizar los films por nosotros considerados. El dogmatismo sólo oscurece u obnubila cuando es un dogmatismo equivocado. Quien ve las cosas desde afuera piensa que el dogma oprime al pensamiento, al ponerle límites, cuando lo que hace (cuando es el dogma de la única verdadera fe) es precisamente iluminar y encaminar al pensamiento para que éste no se extravíe. Como ya dejamos asentado en la presentación de este espacio de reflexión, es posible que se vea en tal cobijo en el dogma católico un “encerrarse” en un determinado esquema mental excluyente. Pues bien, lo importante es establecer primero si ese dogma o ese credo es verdadero, y en segundo lugar cómo y de qué manera se relaciona con la realidad en sus diversas manifestaciones, en este caso, artística.

Citemos a alguien que sabía mucho sobre estas cosas:
“El hombre no puede definirse, como hizo Carlyle, como animal que fabrica herramientas; las hormigas y los castores, así como muchos otros animales, fabrican herramientas, en el sentido de que se valen de aparatos. El hombre, en cambio, sí puede definirse como ser que crea dogmas. A medida que acumula doctrina tras doctrina y conclusión tras conclusión, en la formación de un asombroso plan filosófico y religioso, se convierte, en el único sentido legítimo del que la expresión es capaz, en un ser cada vez más humano.
“Y cuando abandona doctrina tras doctrina, dominado por su refinado escepticismo, cuando rechaza atarse a un sistema, cuando asegura haber superado las definiciones, cuando dice que no cree en la finalidad, cuando, en su propia imaginación, se erige en Dios sin abrazar ninguna forma ni credo, sino contemplándolos a todos, entonces lo que hace es retroceder hacia la vaguedad de los animales errantes, hacia la inconsciencia de la hierba. Los árboles carecen de dogmas. Los nabos son excepcionalmente amplios de miras. Si, insisto, ha de existir el avance mental, entonces debe tratarse de un avance mental que se dé en la construcción de una filosofía de vida cierta. Y esa filosofía de vida ha de estar en lo cierto, y las demás filosofías han de equivocarse. Y el caso es que, de todos –o casi todos- los dotados escritores modernos a los que he estudiado brevemente en este libro, resulta especialmente cierto, afortunadamente, que todos ellos poseen una visión del mundo constructiva y afirmativa, y que se la toman en serio y nos piden que la tomemos en serio nosotros también.
“No hay nada meramente escéptico en el progresismo de Rudyard Kipling. No hay nada amplio de miras en Bernard Shaw. El paganismo de Lowes Dickinson resulta más serio que cualquier forma de cristianismo. Incluso el oportunismo de H. G. Wells es más dogmático que cualquier idealismo. Creo que alguien recriminó a Matthew Arnold que estuviera volviéndose tan dogmático como Carlyle, y él respondió: “Tal vez sea cierto, pero usted ha pasado por alto una diferencia obvia: yo soy dogmático y tengo razón, mientras que Carlyle es dogmático y se equivoca”. Lo humorístico del comentario no debe llevarnos a perder de vista su indudable seriedad y sentido común. Nadie debería escribir nada, ni siquiera decir nada, a menos que creyera que está en posesión de la verdad y los demás hombres, equivocados.
De manera análoga, yo defiendo que soy dogmático y tengo razón, mientras que Shaw es dogmático y se equivoca” (G. K. Chesterton, Conclusiones sobre la importancia de la Ortodoxia, “Herejes”).

Un ateo materialista –lo mismo si es liberal o socialista- cree que el dogma católico es algo limitado porque ellos sienten que éste los limita. Y tienen razón en pensar así, lo que no entienden es que esos límites son necesarios como lo son los límites que nos impone la naturaleza o la biología. ¿Necesarios para qué? Necesarios para ser hombres con la capacidad de elevarnos por sobre nuestra condición caída con la gracia sobrenatural, y de esa manera conocer la Verdad. De lo contrario, al “liberarnos” de esos límites o restricciones caeremos en una verdadera prisión, la de los dogmas falsos.

A pesar de que la naturaleza le demuestra que no es libre de hacer lo que quiera, el ateo se cree libre de pensar lo que quiera. Sin embargo, yo no soy libre de pensar que el pasto es azul o que las ballenas no existen. La verdad se impone a mi pensamiento, y a partir de esta verdad puedo pensar. Cuando el asunto tratado excede la simple observación empírica, en el orden de lo trascendente, debo aceptar la verdad revelada que no contradice a la razón. La mirada, entonces, estará iluminada, esclarecida, cuando se somete a la verdad, a partir de la cual podrá libremente comprender. Sin el dogma que contiene las verdades que se deben creer y que forman la propia filosofía de vida, el hombre falible creerá ser libre cuando su libertad será algo sin firmeza, maleable por las corrientes de la opinión y el error. El ateo llamará dogmática a toda aquella afirmación absoluta que no lo conforme, pues, según él, no hay verdad absoluta. Pero si todo es relativo, ¿no lo es también la afirmación de que “no hay verdad absoluta”? Contrariamente a lo que piensa el ateo, la afirmación absoluta del dogma cristiano no se cierra al misterio que rodea nuestra vida, sino que más bien lo afirma. No oscurece sino que ilumina los misterios que no por ello dejan de ser misterios. Quien no cree en este dogma se cierra a cualquier misterio, o lo tecnifica y falsifica, en una cárcel que pretende explicarlo todo por la vía natural o pretende que nada tiene explicación. En ese encierro, desde ese pequeño lugar confortable, desde su pequeña ventana, en la seguridad de escuchar siempre las mismas voces halagüeñas, el ateo teme que un dogma lo limite porque, en definitiva, eso sería llevarlo a pensar que se rige por un dogma que no es verdadero, y en tal situación debería abrir la puerta de su cárcel y tendría que salir a un mundo hostil. En definitiva, el “libre pensador” teme ser liberado porque ser de verdad libre implica lucha, dolor y renunciamientos, es decir, límites. Y el primer renunciamiento será tal vez el más difícil: el renunciar al “propio” pensamiento que se cree libre pero en verdad está hecho de prejuicios, vanidades y errores.

lunes, 18 de octubre de 2010

NOTA - IDIOTECES ARGENTINAS

Si un ciego guía a otro ciego, ambos van a parar a...una iPad
(o como quiera que se llame el nuevo tacho de basura computacional)


IDIOTECES ARGENTINAS

En el país de los ciegos. Borges odiaba a Guevara, y Guevara hubiese odiado a Borges de haberlo conocido. Sin embargo, ahora están juntos: el extravío intelectual y la ceguera espiritual se dan de la mano en la última movida tecnológica. La estupidez del moderno da para todo.
“No nos une el amor, sino el espanto”.
Textual de Revista Ñ Clarín:

“El Che y Borges, íconos de la edición especial de Ñ para iPad
Se lanza para acompañar a la Argentina, invitada de honor en la feria de Frankfurt. Fotos, videos y animaciones para recordarlos. Es gratis y ya está disponible en la tienda online de Apple.
¿Qué hubieran hecho Borges y el "Che" Guevara si hubieran vivido la era digital? Que la imaginación responda a esa pregunta. Hoy, Revista Ñ invita a disfrutarlos de la mano de una edición especial sobre estos dos íconos culturales para iPad, la tableta electrónica más popular del mundo. Diseñada para acompañar a la Argentina como invitada de honor en la Feria de Frankfurt, la versión digital se adentra en los mundos del multifacético escritor y del líder revolucionario.
El iPad es el dispositivo que ha revolucionado la forma en que la gente usa Internet. A medio camino entre una mini notebook y un libro electrónico, suma la interfase táctil y atractiva del iPhone, su famoso celular. Desde que fue lanzado, causa furor de ventas en cada rincón donde se lo comercializa. En Argentina, está disponible desde el 17 de septiembre. Y desde ese mismo día, Clarín se convirtió en el primer diario del país en tener una aplicación disponible para el aparato. Ahora, es Ñ la que se suma como pionera en el ámbito de las revistas.
Esta aplicación para iPad se descarga de manera gratuita del Aoo Store, la tienda virtual de Apple. Jorge Luis Borges y Ernesto "Che" Guevara fueron elegidos como personajes centrales del lanzamiento en el que participan los escritores argentinos Andrés Rivera, Beatriz Sarlo y el mexicano Carlos Fuentes.
Fotos, videos, cronologías y animaciones los albergan desde todos los ángulos. Basta con deslizar los dedos por la pantalla táctil del dispositivo para entrar en ellos.
Un Borges multifacético devela secretos de los borradores sobre los que corrigió cuidadosamente su obra Historia de la eternidad.
En video, Andrés Rivera revela detalles de una larga entrevista con Borges en la que el escritor demostró tener un "manejo de la memoria, de la oralidad y de la cultura" como nadie.
La ensayista Beatriz Sarlo analiza las fuentes orales de sus relatos y el mexicano Carlos Fuentes lo describe como "el fundador de la nueva prosa de la región".
El "Che" Guevara navega en esta edición de iPad entre la revolución y el ícono. Un recorrido por los libros y películas que lo tienen como protagonista muestra las muchas caras del líder guerrillero. Un análisis de su foto más célebre explica cómo su serialización empujó al argentino de la práctica revolucionaria a la ficción de la vida pop.
Interactiva, de fácil navegación, la aplicación de Revista Ñ permite navegar por secciones como Ideas, Literatura, Arte y Escenarios, entre otras.
Revista Ñ decidió lanzar esta aplicación para acompañar a la Argentina como invitada de honor a la Feria de Frankfurt, la más importante del mundo editorial inaugurada hace tres días. Mientras la cultura argentina desembarca en esta vidriera internacional con un pabellón que incluye figuras como Borges, el "Che" y Evita, Revista Ñ lo hace en el iPad y para todos sus usuarios.”

Pregunta Reduco:
El Apple donde se expende esta tableta borgeguevárica, ¿será el mismo fruto del que comieron nuestros primeros padres, instigados por la serpiente?

miércoles, 13 de octubre de 2010

NOTA - INMUNIDAD HOLLYWOODENSE

Inmunidad hollywoodiense
Del blog Espada de doble filo / INFOCATOLICA

Una cosa que siempre fascina a todo el mundo de los diplomáticos es su inmunidad. Innumerables tramas de películas se han basado en la inmunidad diplomática de alguno de los personajes, que le permitía llevar armas a través de la aduana o hacer prácticamente cualquier cosa sin ser castigado por ello. En realidad, por supuesto, las cosas no son así y la inmunidad está sometida a algunas normas bien definidas.

Hoy en día, sin embargo, yo diría que la inmunidad diplomática no es nada en comparación con la inmunidad de la que disfrutan actores, directores y otras personas relacionadas con el cine. Inmunidad hollywoodiense podríamos llamarla. A veces, tristemente, esta inmunidad afecta incluso a las leyes, como si los actores fueran una casta que está por encima de los demás y al margen de las normas que afectan a los mortales. En cualquier caso, la inmunidad hollywoodiense siempre es eficaz en lo que se refiere a la opinión pública y parece ser que la gente del cine puede hacer o decir absolutamente cualquier cosa sin perder el apoyo y la admiración de los espectadores.

Todos conocen ya el caso del director Roman Polanski, que tuvo que huir de su país por haber drogado a una menor de trece años para abusar de ella. Durante años vivió refugiado en Francia, recibiendo premios como la Palma de Oro de Cannes y un Óscar en 2002. Hace poco pidieron su extradición a Suiza cuando el director viajó a un festival de cine en Zurich, pero los jueces de aquel país la denegaron. Lo más feo del asunto, a mi entender, fueron los innumerables apoyos recibidos en esa ocasión por Polanski de parte de grandes personajes del mundo del cine: Woody Allen, Martin Scorsese, Monica Bellucci, Pedro Almodóvar y otro centenar de famosos actores y directores. Y no se trataba sólo de solidaridad en la farándula, su última película “El escritor” ha sido vista por millones y millones de personas a las que no parecen importar en absoluto las cuentas pendientes de Polanski con la justicia.


En un plano totalmente distinto, acabo de leer otro ejemplo de inmunidad hollywoodiense en lo que a la opinión pública se refiere. Hace un par de días, la actriz Jennifer Aniston (de la serie Friends y varias películas muy conocidas) hizo unas curiosas declaraciones. Está rodando una película sobre una mujer soltera que concibe un niño acudiendo a una clínica de donantes de semen y, hablando de ella, afirmó:
“Las mujeres se están dando cuenta de que no tienes que comprometerte con un hombre simplemente para tener un hijo. (…) Se están dando cuenta de que, si ha llegado ese momento de sus vidas y lo quieren, pueden hacerlo con un hombre o sin él”.
Por supuesto, también aprovechó para reírse de la familia tradicional:
“Lo central de la película es la cuestión de qué es lo que define a la familia. No está formada necesariamente por el grupo tradicional de madre, padre, dos niños y un perro llamado “Spot”. El amor es el amor y la familia es lo que tienes alrededor y los que están en tu ambiente inmediato. Eso es lo que me encanta de esta película. Está diciendo que no se trata del tipo tradicional de estereotipo de lo que se nos ha enseñado como sociedad que es una familia”.
En un mundo más lógico, después de estas declaraciones, como mínimo la mitad de su público (los varones) dejaría de ver sus películas. Y no volverían a trabajar con ella al menos la mitad de los actores, realizadores, técnicos de sonido, directores, productores, etc. A fin de cuentas, sólo sería reconocer que Aniston ha llegado a ese momento de su vida en la que puede hacer películas con los hombres o sin ellos. Y también huirían de sus películas todos aquellos que defienden la familia tradicional, formada por el matrimonio entre un hombre y una mujer y los hijos que reciban de Dios. Pero, por supuesto, nada de eso sucederá. Sus películas seguirán atrayendo a millones de hombres y mujeres, seguirá recibiendo premios por sus actuaciones y, como es lógico, seguirá diciendo lo que le dé la gana, porque, en Hollywood, las acciones no tienen consecuencias.

Bueno. Al igual que sucede con la inmunidad diplomática, sí que existen algunas normas, que nadie se puede saltar. Imaginemos, por ejemplo, que alguien hubiera dicho lo mismo pero al revés, hablando de los hombres y de su relación con las mujeres. Por ejemplo, si alguien declarara orgullosamente algo así como: “Un hombre llega a un momento en su vida en el que puede elegir entre querer a una mujer o usar y tirar a todas las mujeres con las que se encuentre. Ya no tiene por qué casarse, aunque puede hacerlo, por supuesto. No tiene por qué respetar a las mujeres para obtener placer de ellas”. Los gritos de protesta se habrían oído en la cima del Everest.

Incluso la inmunidad hollywoodiense tiene sus límites. Puedes drogar a una menor para violarla y todos te apoyarán, pero que no se te ocurra dar la impresión de ser poco feminista, porque entonces no tendrás perdón. Hasta ahí podríamos llegar.

jueves, 23 de septiembre de 2010

LA VERDAD



EL VALOR DE LA VERDAD Y LA TOLERANCIA


Por P. Jorge Loring, S.I.
Del sitio Religión en libertad

Estamos acostumbrados a la utilidad. Ante cualquier cosa salta la pregunta: ¿esto, para qué sirve?
Si no sirve para nada, no interesa.
Pues los valores no sirven para otra cosa: valen por sí mismos.
No se subordinan a nada. Esto pasa con LA VERDAD.
LA VERDAD es un valor que no se subordina a nada, sino que todo debe subordinarse a ella.
Lo que no sea verdad, no interesa.
Lo falso se rechaza. Por eso la tolerancia no es compatible con el error. El error no tiene derechos.
Al error hay que combatirlo.
El respeto a la persona equivocada no supone aceptar su error. Si un profesor de matemáticas enseña que 2x2=8, se le avisa de su error; y si no quiere corregirse, se le expulsa del colegio.
El que es tolerante con todo es que no tiene valores.
Todo le da igual porque no cree en nada: es indiferente a todo.
La verdad es intransigente con el error.
La verdad es una: el error es múltiple.
2x2=4 es la verdad; pero el error es múltiple: 2x2=3, 2x2=5, 2x2=6, 2x2=7, etc.
Tenemos que preocuparnos de estar en LA VERDAD.
Si no, estamos equivocados.
JORGE LORING, S.I.
www.arconet.es/loringTel.: (34) 956 87 46 47

viernes, 17 de septiembre de 2010

DESPUES DEL NAUFRAGIO



DESPUÉS DEL NAUFRAGIO

EDITORIAL DEL NÚMERO 129

Revista IESUS CHRISTUS

(Tomado del sitio de la F.S.S.P.X.)


EL veredicto tuvo lugar el 15 de julio pasado a las cuatro de la mañana: Argentina se ha convertido así en el primer país en América del Sur en aprobar el “matrimonio gay” y a conferir a los homosexuales todos los derechos civiles posibles, incluso el de adoptar niños.

En las semanas previas a la votación, sin embargo, todo indicaba que la mayoría de los senadores se opondría a la aprobación de este inicuo proyecto de ley. Las cosas sucedieron de otra manera, a pesar de las manifestaciones y de la desaprobación de la población en su conjunto. Ahora se trata de analizar las razones de esta derrota, a fin de evitar otras en el futuro próximo.

Ciertos adversarios de la Iglesia la acusaron de mezclar cuestiones de tipo religioso en un debate que debía entablarse solamente en el terreno político. Los pocos obispos que tuvieron el coraje de condenar el proyecto de ley en nombre del catolicismo fueron agriamente criticados, y tanto la prensa como algunas personalidades políticas manifestaron que las reacciones fuera de lugar y exageradas de estos obispos determinaron a ciertos senadores indecisos a votar a favor del proyecto.

Lo más sorprendente es que esta tesis ha sido retomada por el portavoz de la Conferencia Episcopal Argentina, el Padre Jorge Oesterheld. El 19 de agosto pasado, a propósito de la polémica provocada por algunos obispos que habían calificado al “matrimonio gay” como una patraña satánica, el Padre Oesterheld declaró que “estas declaraciones contribuyeron a la reacción de buena parte de la población. La actitud asumida por la Iglesia ha provocado un malentendido en el seno de la población y condujo a las autoridades políticas a decidirse a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo”.
(1)


No se ve, absolutamente, cuál es la relación causa-efecto que existe entre la valiente actitud de los obispos y la supuesta reacción de la población y de los senadores que cambiaron de opinión.

Al contrario, habría que haber visto la decepción y la humillación en los rostros de los católicos que participaron de la manifestación realizada en Buenos Aires el 13 de julio contra el proyecto, después de haber oído el mensaje que el Cardenal Jorge Bergoglio envió para que se leyese en ella. Ni siquiera se mencionó el nombre de Dios. No fueron más que palabras tibias, insípidas y vergonzosas. Situado en un plano puramente natural para evitar ofender a los no católicos, no se hizo ni mención ni defensa de los derechos de Dios en la sociedad. ¿Acaso no es más bien esta actitud tímida de los obispos lo que decidió a unos cuantos senadores a votar a favor de la ley? Creo que después de oídas sus palabras, los partidarios del proyecto comprendieron, con alivio, que la Iglesia no estaba dispuesta a confrontar y a oponerse. Podían tranquilamente esperar la victoria…

Junto a estas declaraciones del 19 de agosto hechas por el Padre Oesterheld, los obispos invitaron además a la moderación y al “diálogo con la sociedad del país”. A propósito del diálogo, es interesante recordar lo que consigna un documento emitido poco después del Concilio por el Secretariado para el Diálogo Interreligioso: “El diálogo no implica la refutación del error ni la conversión del interlocutor”,
(2) tema sobre el cual “L’Osservatore Romano” ya había apuntado que “quien renuncia al diálogo es un fanático, un intolerante, que siempre termina por ser infiel a sí mismo y luego a la sociedad de la que forma parte. El que dialoga, en cambio, renuncia a estar aislado y a ser condenado”.(3)

¡Qué victoria para los enemigos de la Iglesia! Los defensores de estos proyectos criminales ahora pueden frotarse las manos: tienen la seguridad de que la Iglesia no respaldará a los obispos que tienen un discurso demasiado neto en los futuros debates. ¡No quedan dudas de lo que resultará de tales debates!

De hecho, en su oposición al proyecto de ley a favor de los homosexuales, los obispos y el clero argentino han reaccionado demasiado tarde y de modo demasiado natural. Que yo sepa, ningún obispo puso en marcha una cruzada de rosarios, o de Misas, ni llamó a los fieles a la penitencia y al sacrificio.

¿Por qué no emplearon un lenguaje claramente católico para defender los derechos de Dios, Supremo Legislador de la sociedad? ¿Por qué permitieron —como circularon comentarios— que en muchas parroquias, unos días antes de la votación, algunos sacerdotes predicaran diciendo que el hombre auxiliado por el Samaritano, del que hablan los Evangelios, podía ser el homosexual discriminado por la sociedad, cuya rehabilitación buscaba este proyecto de ley? Salvando raras excepciones, los obispos faltaron gravemente a su deber y tendrán que rendir cuentas a Dios de ello.

Me parece importante recordar que un obispo católico no es un padre de familia, un pastor o un asistente social. El sentido de su nombre ya lo indica: episcopus significa que es principalmente un “superintendente”. Desde el puesto de observación en el que se encuentra, debe observar, juzgar, y en caso de necesidad, dar la voz de alerta. Centinela de la verdad, defensor de los derechos de Dios, guardián de las almas, eso es lo que es, y esos títulos sagrados entrañan obligaciones inflexibles y responsabilidades indeclinables.

Consciente de ello, San Gregorio de Nacianzo escribía a propósito de los obispos: “A pesar de ser conocidos por su mansedumbre y amenidad en el trato, no soportan mantenerse moderados y flexibles cuando, por su silencio o falta de reacción, traicionarían la causa de Dios. Ahí se tornan ardientes en la lucha, impetuosos en el combate, y lo sacrificarían todo para no omitir nada de su deber”.
(4)

Con todo, ¡nuestros obispos han tenido miedo de ofender! Abandonaron sus puestos de “supervisores” y se convirtieron en lo que Isaías describió como “perros mudos”,
(5) sin voz y sin eco en la sociedad. Prefirieron el consenso a la verdad, la paz a luchar por la restauración de la realeza de Cristo en la sociedad.

Para no contristar a César, o más bien a “Agripina”…, han evitado toda declaración de condenación del texto aprobado y renunciado a toda ceremonia de reparación de este escándalo legalizado. ¿Es realmente necesario recordarlo? Este combate es el de las dos banderas: la de Satanás contra la de Cristo. El primero ve acercarse el fin del mundo y acortarse el tiempo para causar el mal; entonces se desata por medio de éstos, sus servidores, que quieren erradicar todo rastro de cristianismo en la sociedad. Para hacerlos fracasar era necesario recurrir a los medios maravillosamente eficaces que la Iglesia pone a nuestra disposición, y que son la Misa y los sacramentos que edificaron la civilización cristiana que está desapareciendo. Es deber de los obispos defenderla y salvarla.

Ahora bien, para ser realmente eficaces, Señores Obispos, tendrán que abandonar la misa y los sacramentos reformados por el Concilio, impregnados como están de un protestantismo que destruye su efectividad, y volver al uso irrestricto de los ritos tradicionales católicos, que tan bien han demostrado su eficacia y a los que algunos de Ustedes tanto se oponen.

Es igualmente imperioso volver a una predicación clara y segura, francamente católica, que ilumine la mente y fortalezca la voluntad. Viendo el estado actual de la sociedad, ¿cómo no vamos a lamentarnos con el profeta Isaías?: “Los opresores de mi pueblo son muchachos, y mujeres se enseñorearon de él. Pueblo mío, los que te guían te engañan, y tuercen el curso de tus caminos”,
(6) y un poco más adelante añade: “¡Ay de los que a lo malo llaman bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! ¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos! (…) porque desecharon la ley de Jehová de los ejércitos, y abominaron la palabra del Santo de Israel”.(7)


Duras batallas se anuncian desde el horizonte; y se perderán, por cierto, si los obispos persisten en la actitud del pasado. Ya comenzaron a agitarse las aguas para plantear la legalización del aborto, a despecho del pensamiento ampliamente hostil de la población. La lucha será muy dura. ¿Qué pasará? Veremos… Lo que es seguro, es que las grandes victorias de la Iglesia se deben a la acción de papas y obispos que no dudaron en movilizar a los cristianos con medios proporcionados a la gravedad de la situación: cruzadas de rosarios, celebración de Misas, adoración eucarística, oración y penitencia. Estos medios, insignificantes para nuestros adversarios, son tan eficaces como una vez lo fue el canto rodado que David incrustó en la frente de Goliat.

Satanás lo sabe, y por eso lucha para que sean olvidados y reemplazados por artificios puramente humanos y políticos. El tiempo es corto y el rebaño de los católicos se debilita y dispersa día a día.

En estos momentos trágicos debemos recordar las palabras que ese gran visionario que fue García Moreno (1821-1875), Presidente de Ecuador asesinado por la fe, dirigió al Parlamento de Ecuador: “La civilización, fruto del catolicismo, se degrada y corrompe a medida que se aleja de los principios católicos: de allí la debilitación progresiva y general de los caracteres, la verdadera enfermedad endémica de nuestro siglo (…) Hay que levantar un muro de defensa entre el pueblo prosternado al pie de los altares del verdadero Dios y los enemigos de nuestra santa religión”.

¡Son los obispos quienes tienen que construir este muro de defensa! Para lograrlo, tienen que renunciar al pacifismo mortal que buscan imponer desde hace décadas en la Iglesia, persuadidos de que ella y el mundo pueden reconciliarse. Ese era el objetivo del Concilio Vaticano II… Esto ha llevado a la Iglesia al naufragio que vemos. Durante cuarenta años la Iglesia ha perdido todas las batallas contra sus opositores y asistido impasible a la pérdida de toda influencia en la sociedad.

Ya para terminar, les presento estas palabras del Papa Pío XII: “Cuando temerariamente se niega a Dios, todo principio de moralidad queda vacilando (…) El fundamento de toda la moralidad comenzó a ser rechazado en Europa, porque muchos hombres se separaron de la doctrina de Cristo, de la que es depositaria y maestra la Cátedra de San Pedro. Esta doctrina dio durante siglos tal cohesión y tal formación cristiana a los pueblos de Europa, que éstos, educados, ennoblecidos y civilizados por la cruz, llegaron a tal grado de progreso político y civil, que fueron para los restantes pueblos y continentes maestros de todas las disciplinas. Pero desde que muchos hermanos, separados ya de Nos, abandonaron el magisterio infalible de la Iglesia, llegaron, por desgracia, hasta a negar la misma divinidad del Salvador, dogma capital y centro del cristianismo, acelerando así el proceso de disolución religiosa”.
(8)

¡Cuánto nos gustaría encontrar estas palabras en nuestros obispos! He allí la condición para la Iglesia encuentre de nuevo el camino hacia la victoria sobre sus enemigos. El 10 de octubre vamos a peregrinar hacia la Basílica de Nuestra Señora de Luján para suplicarle que salve las familias de los peligros que la amenazan. Nadie puede permanecer indiferente ante estos peligros. Nos concierne a todos. Tengo cifradas esperanzas en una concurrencia numerosa para ese fin. ¡Lo que está en juego no es sólo el futuro de un país, sino el de todo un continente! ¡Que Dios los bendiga!


Padre Christian Bouchacourt
Superior de Distrito América del Sur


Notas:
1.
Buenos Aires, 22 de agosto de 2010, declaraciones recogidas por agencia informativa Apic al término de una reunión de la CEA.
2. Secretariado para el Diálogo Interreligioso, “Instrucción para el diálogo”, 28 de junio de 1968.
3. “L’Osservatore Romano”, 15 y 16 de diciembre de 1965.
4. San Gregorio de Nacianzo, orat XXI. De S. Alfan, nº 25.
5. Isaías, 56, 10.
6. Isaías, 3, 12.
7. Isaías, 5, 20-24.
8. Pío XII, encíclica “Summi Pontificatus”, 20 de octubre de 1939.