“Es, por tanto, una de las necesidades de nuestro tiempo vigilar y trabajar con todo esfuerzo para que el cinematógrafo no siga siendo escuela de corrupción, sino que se transforme en un precioso instrumento de educación y de elevación de la humanidad”

S.S. Pío XI



“Que el cine sea ordenado a la gloria de Dios y a la salvación de las almas, y sirva eficazmente para la extensión del Reino de Cristo sobre la Tierra”.

S. S. Pío XII

domingo, 23 de septiembre de 2012

CRITICA - GET THE GRINGO

De pueblos chicos e infiernos grandes

Por Marchegiano
Vacaciones explosivas (Get the gringo, EE.UU./2012, hablada en inglés y español) / Dirección: Adrián Grünberg / Guión: Mel Gibson, Adrián Grünberg y Stacy Perskie / Fotografía: Benoît Debie / Música: Antonio Pinto / Edición: Steven Rosenblum / Diseño de producción: Bernardo Trujillo / Elenco: Mel Gibson, Peter Stormare, Dean Norris, Bob Gunton, Stephanie Lemelin, Scott Cohen / Duración: 95 minutos / Calificación: apta para mayores de 16 años


 

Pensaba Nimio de Anquín, si no lo hemos interpretado mal, que nuestra América, la hispano católica, está signada por el "Ay de vosotros los ricos" evangélico, por lo que, en el ámbito de lo intramundano, tiene una desventaja respecto de la calvinista del norte, para la cual el triunfo en lo material es indicio -¡nada menos!- que de predestinación. Y, agregaba el notable cordobés usando ya conceptos hegelianos (cuestión que le generó bastantes problemas con el tomismo de entonces, como sabemos; pero éste es otro tema que no nos compete) que si lo nuestro es "conciencia desdichada pasiva", lo máximo que puede hacerse es transformarla en "conciencia desdichada activa". Todo esto, insistimos, para el ámbito del mundo; pero queda sobreentendido que el catolicismo es la verdad, y el católico sufrirá en este mundo pobreza y dolor más tendrá su recompensa en el otro.

Traemos a la memoria estas ideas de de Anquín porque creemos que la película que escribió, produjo y protagonizó M. Gibson, Get the gringo (aquí llamada "Vacaciones explosivas"; en fin, podría haber sido peor), muestra que el gringo Gibson, después de Apocalypto, ha tomado clara posición a favor de la romanitas, de la -si vale la expresión- weltanschauung católico-romana, y lo demuestra del modo que puede y sabe: mediante una dura película "policial-de- acción", con una bastante buena trama que de a momentos se hace un poco difícil de seguir como suele suceder con los policiales (además en este filme en particular los tramos en que se habla en español "mexicano" no están, obviamente, subtitulados y al menos en la copia que vi no se oían bien).

Ahora bien, esa toma de posición de Gibson no cae en idealizaciones ingenuas y la película tiene escenas bastante crudas, alguna de las cuales hubiésemos preferido fueran evitadas; sirva esto como advertencia de que no se trata de un "filme para la familia" (aunque reivindique la institución familiar, hoy maltrecha y en crisis).

La película transcurre en su mayor parte en una cárcel mexicana, El pueblito, como ese nombre bien lo indica es más bien un "pueblito" que tiene de prisión el hecho de que no se puede salir, pero contiene multitud de negocios informales, claro, y precarios, como los que hoy en Argentina llamamos "saladitas" pero con mercadería de todo tipo (incluyendo armas y drogas pesadas); y hasta algunos presos viven con sus familias. La violencia cunde y se ven cosas insólitas que causan la estupefacción del protagonista, delincuente norteamericano que relata en off y con un humor cínico y feroz lo que ve (y sufre).

En un par de escenas se muestra el lugar desde arriba; se nos antoja entonces un infierno "a lo Hyeronimus Bosch".

La corrupción es omnipresente y nadie es ajeno; ni el protagonista ni los presidiarios mexicanos ni los policías en general, es decir ni los de USA ni los mexicanos; a propósito de ésto, cuando empieza la película ambas fuerzas disputan al protagonista detenido en la frontera. Entonces, uno de los mexicanos dice a los de USA: "ustedes y nosotros, todos somos corruptos; pero nosotros lo somos honestamente". En estos indicios creo se advierte aquella clara toma de posición de Gibson de que hablamos; y se ve también en el par de escenas en que el niño co-protagonista, a pesar de vivir en ese infierno y de "no tener niñez" (se puede imaginar que será un futuro delincuente a pesar de los esfuerzos de la madre), aparece en actitud devota ante un altar precario que hay en uno de los rincones del "pueblito": lo "católico" permanece, aunque sea como mera herencia cultural. Y, a mayor abundamiento: se ve nuevamente en la atracción que al protagonista se le ha despertado por la madre viuda y ex drogadicta del chico, mujer noble y fuerte a pesar de su pasado turbio, y de rasgos típicamente "sudamericanos".

Y una más: hacia el final se constituirá una familia, quizá no del modo "formal" que quisiéramos, claro, pero es lo más razonable teniendo en cuenta el mundo marginal del que salen los personajes (a propósito, recordemos las críticas que algunos amigos católicos hacían a Apocalypto por mostrar las costumbres paganas de los paganos aborígenes... ¡es que eran paganos aborígenes!).

En toda la película  campea el humor inmisericorde y ácido del protagonista, fruto de su mirada amarga y escéptica hacia el mundo (¿es Gibson que habla por su boca y dice lo que no puede decir de su mundo porque la corrección política lo transformaría en un muerto civil?). Pero el final muestra que hay una redención de los protagonistas, para los que se puede al menos adivinar la esperanza de una vida nueva. No hay maniqueísmos, los personajes no son perfectos ni mucho menos, pero es posible conjurar el mal incluso en este mundo. Subrayamos esto porque hoy creemos suele predominar en el arte narrativo una visión gnóstica, pesimista, de la creación y la materia, amargo fruto quizá inevitable del hecho que parece hacerse evidente día a día y que el citado erudito cordobés resumió en una sentencia demoledora: "el eón cristiano llegó a su fin". Se refería, de nuevo, al ámbito histórico intramundano; porque, claro, para el otro, el que no tendrá fin, "Christus vincit, Christus regnat, Christus imperat".


EL MAL SAMARITANO

NORIEGA o EL DISIMULO DEL MAL SAMARITANO


Un amigo nos ha remitido por correo electrónico un artículo aparecido en La Nación diario hace un par de domingos. Se trata de un vergonzante ataque desde la mayor corrección política, hacia Mel Gibson, el cual es aprovechado para atacar tímidamente, de paso, a Nuestro Señor Jesucristo. Su responsable es el periodista de cine Gustavo Noriega.
Subimos el artículo con nuestros comentarios entre paréntesis:

Cuando se apaga una estrella
Por Gustavo Noriega | Para LA NACION
Es probable que una de las carreras más exitosas de Hollywood esté terminando en estos días, antes de su hora. La última película de Mel Gibson, Get the Gringo, acá pobremente rebautizada como Vacaciones explosivas, no fue estrenada en los EE.UU. en salas comerciales sino que se limitó al mercado de video on demand, es decir, apenas editada para ser bajada legalmente por Internet.
(Comentario de un lector on line de La Nación: “La base de este artículo parte de un error fatal: la última película de Mel Gibson -vacaciones explosivas-, no se estrenó en EE.UU., por una decisión de él como productor de la película, puesto que decidió comercializar y distribuirla por sistema video on demand (VOD) que tiene millones de abonados en un mercado como el estadounidense. Con solo leer la nota que Marcelo Stiletano le hizo al director de la película, hace una semana, Noriega se hubiese enterado. O a lo mejor siempre es negocio pegarle a Gibson, para quedar bien quien sabe con qué intereses”).
Acá en la Argentina tuvo un lanzamiento importante, pero sin éxito.
(Recordemos que ya su anterior producción Apocalypto fue mal distribuida, estas cosas no son nada inocentes, de manera tal que un éxito puede ayudarse o provocarse de acuerdo con las órdenes recibidas por las distribuidoras).
El fracaso es llamativo, ya que el currículum del australiano (aunque nacido, en realidad, en Nueva York y emigrado muy joven) como protagonista y generador de películas taquilleras es impresionante: recordemos las sagas de Mad Max y las de Arma mortal, pero también sus extrañas (¡?) películas como director, como la romperrécords La Pasión de Cristo. Sumando las películas que protagonizó o dirigió, la recaudación, sólo en los EE.UU., alcanzó los 2500 millones de dólares. En su etapa australiana, además, hizo dos películas con Peter Weir: Gallipolli (1981) y la extraordinaria El año que vivimos en peligro (1982). No hay muchos actores que puedan reunir tantos pergaminos y billetes al mismo tiempo. Sin embargo, sus problemas con el alcohol, sus explosiones verbales de antisemitismo y sus frecuentes casos de violencia doméstica lo han puesto en la picota una y otra vez y, seguramente, en un clima tan estricto y políticamente correcto como el norteamericano, implicaron su ocaso profesional.
(¿Qué es entonces lo políticamente correcto para Noriega?  Precisamente por corrección política el periodista se complace en pegarle al actor, director y productor norteamericano)
El lado oscuro de la personalidad se ha convertido en un nuevo lugar común del mundo del entretenimiento al que, sobre todo, se han tenido que someter los superhéroes. Las angustias del Hombre Araña o de Batman vienen en el paquete de venta, como los muñecos o los videojuegos. Antes de que esto se pusiera de moda, Mel Gibson, un hombre atormentado por el alcohol y la religión
(Atención: la religión es algo atormentador, parece decir Noriega, es una cosa peligrosa como el alcohol, sin dudas. ¿No será que si Mel Gibson está atormentado es por la falta de más religión en su vida, y no por la presencia de ésta?)
, lo había volcado en casi todas sus películas, aun las más pasatistas. Sus personajes a menudo han tenido dificultades a la hora de establecer una relación sentimental, frecuentemente son viudos (una decena de películas en ese estado civil) y muchas veces buscan revancha (incluyendo una película que se llama, adecuadamente, Revancha). El tono puede ser más tirado a la comedia o a la acción, más dramático o profundo, pero el personaje que interpreta Mel Gibson raramente es un hombre relajado y desprovisto de pesares.
Convertido en un actor poderoso, en una era en la que no hay nadie más poderoso en Hollywood que los actores (a diferencia de, por ejemplo, la era clásica, donde eran sólo empleados de los estudios), Mel Gibson se dio el gusto de dirigir. Al elegir sus proyectos, desplegó más libremente su personalidad compleja, oscura, retorcida y ya solo con eso realizó productos mucho más interesantes que el promedio de una industria entregada a un cine impersonal y dirigido a un público infanto-juvenil. Su primera película se llamaba El hombre sin rostro (1993), en donde un profesor -acusado de paidofilia- vive retirado y recluido, con su rostro desfigurado por un accidente donde falleció un niño. Luego filmó Corazón valiente (1995), una saga patriotera
(Lugar común de la corrección política: todo lo que huele a nacionalismo o patriotismo, debe ser tildado de “patriotero”; Noriega no olvida que escribe en La Nación)
y violenta sobre la independencia de Escocia, en donde no faltaban, entre batallas y luchas, escenas claramente homofóbicas
(Desde luego: hay que ser políticamente correcto; Noriega acepta la homosexualidad, tiene que seguir cobrando el sueldo de La Nación)
. Esta, su película más convencional, fue la que le dio prestigio, premios y taquilla. A partir de ahí, con el mundo a sus pies, Mel Gibson, como se dice vulgarmente, se fue al pasto: películas extrañas y conducta impropia.
Dirigió dos films más; los dos, hablados en lenguas muertas. Siendo una estrella en un país que rechaza la idea de leer subtítulos, hacer películas en arameo, latín y maya yucateca es, por lo menos, arriesgado. Con la primera, La Pasión de Cristo (2004) batió récords de recaudación. Imbuido de aires evangelizadores ("El Espíritu Santo actuó a través de mí, me limité a dirigir el tránsito"), la película es un catálogo visual de las torturas recibidas por el carpintero en su camino a la cruz, tan explícito como la más gore de las películas de terror.
(Noriega sigue con el catálogo de lugares comunes que sus mandantes le imponen. Subo dos comentarios de lectores de La Nacion on line:
¿"El carpintero en su camino a la cruz" (sic)? Esta irreverencia del articulista, para referirse al Hijo de Dios hecho hombre, que vino a la Tierra para la salvación de la humanidad, confirma, que: "Basta negar la divinidad de Cristo para convertir al cristianismo en cabeza de todos los errores modernos.", según palabras de NICOLÁS GÓMEZ DÁVILA ("Sucesivos escolios a un texto implícito", pág. 127, ed. Ediciones Áltera, Barcelona, 2002). Es sugestivo, además, que no se diga nada del origen judío del director del último film de Mel Gibson, lo que aventa toda idea de antisemitismo en el director, que, por ser católico, no puede odiar a nadie sin contrariar el mensaje del Evangelio: "Amaos los unos a los otros, como yo os he amado."
Sr. Noriega: la única razón por la que se apaga la estrella de Mel Gibson es porque filmo 'La Pasión de Cristo', una reivindicación de Jesús (no 'el carpintero' como lo llama irrespetuosamente usted) como alguien que vino a salvar a la Humanidad. Y eso es imperdonable en Hollywood. Cualquier cosa que reivindique al cristianismo es imperdonable en Hollywood. Nada tienen que ver todos los demás inventos que trae usted, como conducta inapropiada, y demás. Porque hay infinidad de actores con conductas inapropiadas y no por eso se les apaga ninguna estrella. Ser católico devoto hoy es muy poco político, y odiado en Hollywood, allí donde la creencia predominante no es la católica precisamente.

 La Pasión de Cristo hizo las delicias del público, reafirmó las acusaciones de antisemitismo y provocó reservas en el catolicismo oficial. Dos años después, llevó adelante un proyecto menos controvertido, pero no menos excéntrico: Apocalypto (2006), probablemente su película más lograda, una fiesta de acción
(¿”Fiesta de acción?” Desde luego que para este ignorante bien pago lo que allí ocurre no tiene nada que ver con la realidad, ya lo ha declarado explícitamente)
en la selva maya, ambientado en la época anterior a la llegada de los colonizadores, una obra violenta, frenética y visualmente deslumbrante.
Lo siguiente fueron sus detenciones por manejar borracho, las incoherencias antisemitas que le balbuceó al policía que lo había detenido, sus peleas conyugales y divorcio con Robyn, madre de siete de sus hijos, y la difusión de una pelea por teléfono con Oksana, su novia rusa, un audio escalofriante
(Audio bien editado y producido por los que le armaron la “cama”, seguramente aquellos que no estuvieron nada contentos con su película La Pasión de Cristo)
que muestra al actor totalmente fuera de sí. La sucesión de escándalos lo puso a la defensiva, admitiendo sus problemas con el alcohol y pidiendo disculpas una y otra vez.
El precio por pagar por su excentricidad y sus arrebatos comienza a efectivizarse con la marginación de Get the Gringo, una película graciosa y fresca, irreverente y sin miedo a la incorrección política. Gibson escribió el guión, produjo y dejó la dirección en manos de uno de sus ayudantes habituales, Adrian Grunberg. Será su película menos vista en los EE.UU. por mucho tiempo.
Nos gustaría que las personas que admiramos sean ciudadanos ejemplares, simpáticos, tan cordiales y espléndidos en la vida privada como brillantes en el set de filmación, en la cancha o en el court de tenis. La pretensión, desde ya, es injusta: lo que nos ofrecen no son modelos de vida, sino destrezas inalcanzables para los seres normales, destrezas que requieren para lograrlas renunciar a la normalidad. Pero hay algo más que esa ilusión inadecuada. Muchas veces, el atractivo de esas personas reside justamente en ese lado oscuro: lo que nos atrae es lo que a la larga nos va a causar rechazo. El borracho de la fiesta, cargoso, desbordado e incontinente, puede convertirse en intolerable no por las insensateces que dice sino por revelar una verdad
(¿Qué verdad? Ojo Noriega, que puedes caer en el antisemitismo)
. La verdad oculta que nos resulta insoportable es que no somos tan distintos; que, si nos expusieran de la misma manera, grabadas y dando la vuelta al mundo nuestras peleas a los gritos, seríamos tan desagradables como ellos…

De todo lo anteriormente dicho por este periodista, lo más grave, claro está, es su irrespetuosa mención de Nuestro Señor Jesucristo. Mención cobarde porque, si Cristo sólo fue un carpintero (o “el carpintero”, como lo llama, al igual que el gnóstico James Cameron en su “Titanic”), entonces ha sido el mayor loco y embustero del mundo. Ya que Jesucristo afirmó que era Dios, y que era superior a todos los hombres y a todos los ángeles, y que existe antes de la Encarnación y antes de la creación del mundo, y se atribuyó poderes divinos y derechos divinos y probó que es Dios, el Hijo de Dios hecho hombre, el Mesías esperado, el Salvador del mundo que venció al pecado y a la muerte, y resucitó y es Aquel que dijo volverá en gloria y majestad a juzgar a vivos y muertos y ante quien se dobla toda rodilla en la tierra, el cielo y el infierno.
Pero para este mediocre periodista es sólo un carpintero, ¡por ello cambió la historia y trastornó los tiempos al punto que se divide en antes y después de Él! ¿Será por eso que concitó tanto amor y tanto odio? Pero Noriega debe pensar que AC y DC debe significar antes del carpintero y después del carpintero. Y bueno, hay libertad de prensa…para insultar a Cristo, para negar a Dios, para ofender a los cristianos, para decir estupideces. No para que Mel Gibson se defienda de los anticatólicos que boicotearon y atacaron su película “La Pasión de Cristo”, porque eso, ya se sabe, es “antisemitismo”.
Creo que Noriega es un periodista muy torpe que tal vez no sepa del todo lo que hace ni lo que escribe (aunque lo haga desde uno de los principales diarios del país e incluso dirija una revista de cine). Pero creo también que el multimedios La Nación (o El Masón) sí lo sabe.
Contra el torpe comentario de un periodista, vayan estas breves líneas desintoxicantes:
“Su recuerdo está por todas partes. En los muros de las iglesias y escuelas, en la cima de los campanarios y montañas, en las capillas que se levantan a la vera de los caminos, a la cabecera del lecho mortuorio y en la tumba: millones y millones de cruces recuerdan la muerte del Redentor crucificado. Raspad los frescos de los templos, quitad las imágenes de los altares y de las casas, y os encontraréis con que la vida de Cristo llena todavía los museos y las pinacotecas. Echad al fuego los misales, los breviarios y los devocionarios, y encontraréis el nombre de Cristo y sus palabras en los libros de todas las literaturas” (Giovanni Papini). Y si prohibís o quemáis los libros –podría haber agregado- aún el cine pondrá en alto su Nombre y su obra que es la Verdad que salva.
“El mundo moderno está enfermo. ¿Puede curarse todavía? Sí. ¿Cuándo? Cuando no sólo nuestras lenguas, sino también nuestras vidas alaben a Nuestro Señor Jesucristo, cuando no sólo de palabra, sino también con una conducta consecuentemente cristiana pregonemos nuestro deseo santo, único, fervoroso: “Alabado sea Jesucristo. Para siempre. Amén”.
Mons. Tihamer Toth, “Los diez mandamientos”.


LA MALA PRENSA

LA MALA PRENSA

Sucedió en estos días. Se ha muerto Santiago Carrillo, veterano dirigente comunista español, terrorista responsable de una de las mayores masacres de la guerra civil, personaje nefastísimo para la Madre Patria, que después de una larga existencia ha sido llamado a rendir cuentas ante Dios. Y ante su deceso, se ha podido comprobar una vez más, cómo los principales medios de prensa, aquellos que simulan estar en veredas opuestas, coinciden en sus puntos de vista o enfoques, destacando y loando, o por lo menos ocultando información, sobre el personaje de marras.
Así es como el Clarín (opositor al kirchnerismo) coincide con el Página 12 (kirchnerista y de ultraizquierda), lo mismo que La Nación y La Prensa (supuestamente de derechas), y todos colocan en sus portadas la noticia y la foto del susodicho criminal, hoy prestigiado por las “democracias”.





Como afortunadamente todavía hay un margen de libertad en la Internet, podemos leer los artículos de un historiador serio como Pío Moa sobre tan desgraciado personaje, a cuyos enlaces remitimos al lector interesado:
La falsa oposición de la Prensa de la Revolución, una vez más se demuestra, coincide en  atacar a un enemigo común: el catolicismo y todos aquellos que defienden el reinado social de Jesucristo.

OBITUARIOS FALLIDOS

Obituarios fallidos

“CABILDO”
EL MUERTO VIVO
  
“ Y no estaba muerto no, no
y no estaba muerto no, no,
y no estaba muerto no, no,
estaba tomando cañas, lerelele...”

(Rumbita española)
  
En el nº 524 del periódico “COMUNIDADES.  Periódico Judío Independiente”, fechado simultáneamente el 12 de junio del corriente y el 23 de Sirvan de 5772, se publica muy seriamente una nota titulada “Cerró la revista Cabildo”; precedida de una previsible volanta que dice: “Fue un ícono del antisemitismo argentino”.
  
Advertidos de nuestra muerte, por un camarada a quien su confesor —de puro jansenista— le mandó como feroz penitencia leer estas barreduras, accedimos al ejemplar, y para nuestra sorpresa nos encontramos con que el suelto era una reproducción de una noteja vil de Raúl Arcomano, publicada en Mirada al Sur el 22 de agosto de 2010 (cfr. http://sur.infonews.com/notas/adios-cabildo-adios ), y reproducida (entre otros medios), el 2 de septiembre de 2010 en “Convergencia. Por un judaísmo humanista y pluralista” ( cfr. http://www.espacioconvergencia.com.ar/index.php?option=com_content&task= view&id=1778&Itemid=43).  “Comunidades” plagiaba un artículo, lo daba como reciente teniendo dos años de antigüedad, y mientras “Cabildo” estaba en la calle con su número 96 a cuestas, celebraba su extinción. ¡Esto sí que es profesionalismo!
  
Del exabrupto de Arcomano nada diremos, porque el Libro de los Proverbios bien nos prescribe que a los necios nada debe respondérseles para que no se crean sensatos. Pero ante la burrada de “Comunidades” no sabemos qué carcajada lanzar primero.  Consultado que se hubo un risoterapeuta, nos aclaró que la risa con ja beneficia el sistema digestivo y reproductor, mientras que la que se profiere con je y ji favorece la función hepática y circulatoria, reservando la risotada con jo y ju para los necesitados de riego cerebral y funciones respiratorias.
  
Invitamos a nuestros lectores a que rían con todas las vocales. Y a nuestros homicidas le recordamos la escena segunda del acto cuarto del “Le menteur” de Corneille. Allí, el mentiroso Dorante, blasonaba de haber muerto en duelo a su rival en sentimentales lides. Cuando el conjetural finado aparece vivito y coleando, retumba la famosa frase, ya mentada por Alarcón unos años atrás, y conocida popularmente con esta redonda factura: los muertos que vos matáis gozan de buena salud.
  
Antonio Caponnetto

EN UN CORAZON EXTRAVIADO



“En un corazón extraviado por las pasiones hay siempre razones secretas de hallar falso lo que es verdadero; él eleva del fondo de la naturaleza corrompida nubarrones que oscurecen la inteligencia; nos persuadimos fácilmente de aquello que amamos; y cuando el corazón se entrega al placer que seduce, la razón se abandona gustosa en brazos del error que justifica”.
Cicerón

lunes, 17 de septiembre de 2012

AVISO - PRESENTACION DE LIBRO

Presentación del libro
EL LIBRO NEGRO DEL PERIODISMO

Estudio crítico y antología de textos
sobre las amenazas del periodismo
y los medios de comunicación


de Flavio Mateos
524 págs.

Miercoles 10 de octubre, 19 HS.
Instituto de Filosofía Práctica
Viamonte 1596 – 1 piso

A cargo de
Dr. Antonio Caponnetto
Dr. Gerardo Palacios Hardy

Invitan:
Bella Vista Ediciones
Librería Santiago Apóstol

Precio del ejemplar $ 183.-
Durante la presentación $ 160.-

“Los periódicos comenzaron para decir la verdad, y hoy existen para impedir que la verdad se diga” dijo el genial Chesterton. Kierkegaard sostenía que los mayores enemigos de Cristo serían hoy los periodistas. ¿Exageraban o decían la verdad? Cuando Leonardo Castellani hablaba del lector analfabeto que crean los diarios, y Julio Camba del embrutecimiento por medio de la actual cultura, ¿exageraban o decían una gran verdad?
Contra el periodismo y los medios como vehículos transmisores de la mentira, de la disipación mental, de la superficialidad, de la irresponsabilidad, de la desmoralización, de la banalización, de la confusión, de la idiotización, de la corrupción moral y de la lengua, este libro presenta -en su segunda parte, tras una introducción general, un análisis puntual de los medios y un conclusivo epítome de la segunda-, abundantísimos testimonios para que el lector interesado pueda sacar las conclusiones irrebatibles al respecto, pues el mismo se propone como un extenso archivo documental, donde, “cuantos han tenido algo entitativo que decir sobre las amenazas del periodismo -como afirma Antonio Caponnetto en el Prólogo-, aquí están registrados. Pontífices, santos, ensayistas, escritores, poetas, profetas. Una larguísima nómina de juicios sensatos, para que el lector pueda rumiar y meditar largamente y arribar a conclusiones propias”.

LIBREPENSAMIENTO



“Declarar libre al pensamiento es declararlo desligado de su natural vinculación a lo que es, es declararlo, prácticamente, suficiente y creador de la realidad. Si no es así ¿en qué consiste la cacareada libertad de pensar? ¿De pensar lo que se me ocurra sobre Química, sobre Física, sobre Astronomía? ¿No necesito medir mis aptitudes en el estudio de tales materias para poder expresar una idea que valga la pena? Si así sucede con cualquier disciplina científica, ¿por qué ha de ser distinto en el terreno mucho más complicado y difícil de los principios morales, de la religión o de la política? ¿Por qué he de ser libre de pensar cualquier cosa sobre estas últimas realidades y no sobre aquellas? ¿Es que realmente alguien cree que se nace en posesión de la libertad de prensa antes de aprender a escribir? Y cuando se aprende a escribir: ¿se puede opinar sobre cualquier tema sin haberlo estudiado de acuerdo con los recaudos exigidos por una cierta disciplina científica?”

(Rubén Calderón Bouchet, “Tradición, revolución y restauración en el pensamiento político de Don Juan Vázquez de Mella”, Editorial Nuevo Orden, Bs. As., 1966)


LA CONCIENCIA DEL MAL



“En cuanto el hombre sabe que peca, hay algo en él que se queda enganchado a la verdad de Dios, y Dios puede tomarlo por ese desgarrón para llevarlo al cielo. La conciencia del mal es la oportunidad, el germen del cielo en el alma culpable”.

Gustave Thibon

UN DEBIL MENTAL: TEILHARD DE CHARDIN






«Allá por los años cincuenta decidí escribir algo sobre la utopía. Me puse a leer directamente a los utopistas: Moro, Fourier, Cabet, Campanella...  al principio, con exaltación fascinada; luego, con cansancio; finalmente, con mortal aburrimiento. Es increíble la fascinación que ejercieron los utopistas sobre grandes espíritus: Dostoievski, por ejemplo, leía a Cabet con admiración. ¡Cabet, que era un perfecto imbécil, un sub-Fourier!  Todos creían que el milenio estaba por llegar: un par de años, una década a lo sumo... También era deprimente su optimismo, la pintura excesivamente rosa, esas mujeres de Fourier cantando mientras trabajaban  en los talleres... Ese optimismo utópico es frecuentemente despiadado.
Recuerdo, por ejemplo, un encuentro que tuve con Teilhard de Chardin; el hombre peroraba entusiásticamente sobre la evolución del cosmos hacia Cristo, el punto Omega, etcétera... y entonces le pregunté qué pensaba del dolor humano: «El dolor y el sufrimiento, me dijo, son un simple accidente de la evolución». Me fui indignado, negándome a discutir con aquel débil mental. »

(E. Cioran, Conversaciones, 23).


Enlaces relacionados:

EL CONCILIO




“(La Iglesia) es una institución que se ha acreditado de tal manera que ni siquiera el concilio ha podido acabar con ella, pese a la insistencia de muchos obispos”.

(Ernst Jünger, Pasados los setenta I, Ed. Tusquets, Barcelona, 1995)

miércoles, 5 de septiembre de 2012

IN MEMORIAM - RUBEN CALDERON BOUCHET

IN MEMORIAM



“Ha muerto uno de los últimos grandes hombres de la Argentina.”
(R. P. Alvaro Calderón)

A los 94 años falleció el ilustre filósofo de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), Rubén Calderón Bouchet. A lo largo de su vida tuvo dos grandes intereses, la Filosofía Medieval y la Filosofía de la Historia. 
Nació en Chivilcoy, Provincia de Buenos Aires el 1º de enero de 1918. Hizo sus primeros estudios en esa ciudad y una vez terminado el bachillerato arribo a Mendoza en marzo de 1944, donde se inscribió como alumno en la Facultad de Filosofía y Letras. 
Dictó clases de Filosofía en colegios secundarios y en 1976 ingresó como profesor titular de “Historia de la Filosofía Medieval” y por extensión de la cátedra de “Filosofía de la Historia” en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo. 
En 1983 se lo nombró profesor emérito de la UNCuyo y estuvo a cargo de las carreras de Ética. Hasta 1994 estuvo dictando cursos de especialización y perfeccionamiento docente en el Departamento de Graduados, que en ese entonces era un posgrado. 
Realizó numerosas publicaciones de libros en importantes editoriales de la Argentina y colaboró en varias revistas que sustentaban el ideario tradicionalista al que adhería. Además fue ilustre miembro de la Hermandad Tradicionalista Carlos VII, a la que honraba siendo su Presidente Honorario. Como destacado filósofo mendocino contrarrevolucionario, fue nombrado por S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón, Caballero de la orden de la Legitimidad Proscrita.
Gran pensador y escritor católico, fiel a la Tradición, fiel a la Verdad, por lo cual, recibió una buena dosis de persecuciones. Roguemos por su alma y el consuelo cristiano de su familia.

Requiem æterna dona ei Domine et lux perpetua luceat ei.

In memoriam

El primer día de este año 2009, cumplió 91 años Don Rubén Calderón Bouchet. Estamos seguros de que él no nos perdonaría una celebración con sabor a obituario, ni un ditirambo de esos que habitan los pergaminos, ni tampoco la solemnidad de los intelectuales descafeinados. Casi diríamos que tampoco nos perdonaría la ausencia de alguna palabrota feroz en el discurso o, por lo menos, de algún retruécano de esos que supieron hilvanar en vida Gracián y Quevedo.
Envasado a lo paisano —no a lo gauchudo, como él mismo supo distinguir— Don Rubén disfruta con el evangélico sí, sí; no, no, que sin necesidad de Jerónimos y de Vulgatas, ha traducido siempre como el noble arte de proferir la Verdad y de mandar al carajo a los mentirosos. No es casual que el festejo, lejos de enmarcarse en el territorio anaftalinado de alguna Academia á la page, haya transcurrido en una suculenta bodega mendocina, donde se sabe empíricamente que in vino veritas, sin traducción postconciliar a lenguas vernáculas.
Si algo concuerda con el magisterio fecundo de Don Rubén es la juntura de tres palabras: la luz que todo lo enciende y fulgura porque tiene su origen en la única Luz de Luz, como se rezó para siempre en Nicea. El ágape, que trae las reminiscencias más nobles de la helenidad, pero el fruto más alto del banquete católico. Y la cordialidad, que de corazón procede, y que el Corazón de Jesús tiene por última fuente, tal como lo enseñó Pío XII en la “Haurietis Aquas”. Una vida entregada al albor, a los amores esenciales y sustantivos, al mester de corazonadas: ¿qué más y qué mejor oficio se puede pedir?
Don Rubén escribió una pila de libros. Y como decía Ernesto Palacio, al no haber sido lo suficientemente aburridos como para llamar la atención de la intelligentzia, tuvieron todos ellos un mejor destino que el bestsellerato. Han sido y son lectura y relectura permanente de todos quienes buscan el Bien. El Bien en la Historia, la Política, la Filosofía, las Letras, la Fe.
Mérito enorme su ciencia, su sabiduría universal, su capacidad pugnativa, su desciframiento del pasado y del presente, su estilo inmejorable de quien recibió el talento para fablar alegre y preciso a la vez. Mérito grande el de su lucidez y coraje, reunidos en una estampa afable y afectuosa, como sólo supieron tener genuinamente en esta tierra los criollos sin dobleces y sin trampas. Mérito mayor, tal vez, ese don para mantenerse semper idem; sin cambiar de cabalgadura ni de camino, ni de faro ni de navío, ni de misa ni de mesa, ni de Patria y de Dios.
La sordera lo preservó de escuchar a los politicos, y la distancia de ver personalmente a tanto malparido. Entre nostalgioso y aún bizarro para nadarse unos cuantos metros y escaparle a la artrosis, un día de éstos —con la misma naturalidad con que hoy se levanta y se empapa de sol cuyano y de nietos— se nos irá para siempre. Al galope corto, señor de las riendas, con dos lagrimones que se le escapan de la cara, como a Fierro, cuando miró las últimas poblaciones.
Pero por ahora, Don Rubén, no se muera nunca. Su bien llevada longevidad es una de las pocas victorias que tenemos los nacionalistas.

Antonio Caponnetto, nota publicada el 2 de Enero de 2009.

 Algunos de los muchos libros que nos dejó el maestro:








domingo, 2 de septiembre de 2012

ARTICULO - CONTAMINACION LIBERAL

¿CONTAMINACIÓN? – ¿QUIEN?

Por Mons. Richard Williamson
25 de Agosto de 2012

Uno de mis proverbios favoritos viene de China: “El hombre sabio se culpa a sí mismo, el insensato culpa a los demás”. No es que a los otros nunca haya que culparles, por supuesto, pero es que generalmente puedo hacer poco o nada para cambiar su conducta, mientras que soy, por lo menos en teoría, dueño de la mía. Como “La Imitación de Cristo” lo dice, raramente pensamos con provecho sobre los pecados de otros, pero siempre con provecho sobre los propios.

Esta antigua sabiduría me viene a la mente al leer la carta de una lectora del “Comentario Eleison” (# 263) en la cual lamenta la “contaminación Conciliar” que ella observa en la manera que en la Hermandad SPX las Misas en los Estados Unidos pueden ser celebradas por sacerdotes y seguidas por los fieles. Si el resumen de sus observaciones sombrías es el que sigue, no es para acusar de esta sombría situación a los sacerdotes o a los fieles, sino para sugerir a cada uno de nosotros como podemos examinar nuestra propia conducta.

En general, ella dice que esta “contaminación Conciliar” se ha venido infiltrando en las capillas de la Hermandad SPX desde hace algún tiempo. Va hasta decir que la situación se está deteriorando y es desesperada, y que el daño ya está hecho. Es como si el Latín hubiera adquirido más importancia que la Fe, como si todo va bien ya que la Misa Tridentina está dicha en Latín. Por no haber entendido – o no acordarse – lo que la Misa es realmente, dice ella, los laicos encuentran que basta con su presencia. Muchos asisten a la Misa de una manera distraída, y entonces reciben la Sagrada Comunión de una manera irrespetuosa, como en la Nueva Iglesia.

Ella culpa a los sacerdotes por no haber explicado lo suficiente la Fe o la Misa. En cuanto a sus sermones de ellos, se pregunta a veces si entienden lo que están proclamando, al mismo tiempo que a ella le parece que las ideas personales del sacerdote y el contexto del sermón en general vienen a asemejarse a lo Conciliar. Las reglas litúrgicas no se respetan, las rubricas son irregularmente observadas, el Canon de la Misa se ve apresurado. En breve, ella no se sorprende de ver a un cierto número de sacerdotes de la Fraternidad SPX y seglares dispuestos a reunirse con la Nueva Iglesia, si no es que más aún ya pueden pertenecer a ella.

Ahora bien, nadie seriamente afirmaría que su sombría descripción concierne a todas las Misas de la Hermandad SPX, pero tal es la corrupción de nuestra época que un deterioro del tipo que ella observa, sería de esperar. Esta corrupción amenaza tanto a sacerdotes como a seglares, y esto significa que todos nosotros necesitamos observar con cuidado si no está ganando terreno en nosotros. Como la Hermana Lucía de Fátima lo dijo en la década de 1950, los laicos ya no pueden contar con el clero para hacer todo el trabajo de llevarlos al Cielo. De hecho nunca lo podían, pero una “obediencia” perezosa es todavía hoy una tentación común. Si los laicos quieren buenos sacerdotes para conducirlos, y si ellos no quieren que la Hermandad SPX se vuelva Conciliar, entonces ellos deben examinar su propia casa para ponerla en orden – por ejemplo ¿como yo mismo y mi familia participamos de la Misa?

En cuanto a nosotros los sacerdotes, no olvidemos la tremenda advertencia del profeta Ezequiel (III, 17-21) a los pastores: Si los pastores dicen al pueblo como está pecando, y el pueblo sigue pecando, el Señor castigará al pueblo pero El no considerará responsables a los pastores. Al contrario, si el pueblo peca y los pastores no le dicen cómo él está pecando, entonces el Señor considerará a los pastores culpables de los pecados del pueblo. “Porque es ya el tiempo en que comienza el juicio por la casa de Dios” (I Pe. IV, 17).

Por eso, depende de todos nosotros el hacer lo que está en nuestro poder para prevenir que la Hermandad SPX se contagie con la “contaminación Conciliar”. Hoy es más fácil decirlo que hacerlo, pero como dice San Pablo (I Cor. IV, 3-5), miremos cada uno nuestros propios pecados. Es Dios quien juzga.

Kyrie eleison.


N.R.: Los subrayados en negrita son nuestros.


ANEXO:

¿Y por casa cómo andamos?
ASI NO…


Las imágenes y dos breves comentarios insertos debajo están tomados de una vieja revista argentina, Argentina Cristiana, de Enero de 1958. Vienen como anillo al dedo para graficar la contaminación liberal que hoy cunde en nuestras iglesias y capillas. Y esa es solo una pequeña muestra de tantas irreverencias y menosprecios para con el Santo Sacrificio de Nuestro Señor . Por eso creemos muy oportuno el aviso del Obispo para que velemos y oremos y revisemos nuestra conducta, si es obra de la fe viva o de una cómoda y rutinaria costumbre.




“Una fe rutinaria suele plasmarse en actitudes incorrectas. Quizás no es mala voluntad, sino desaprensión..Distraídos, asisten pasivamente a lo que es honor del varón y fortaleza de la mujer: el culto divino.
He aquí por ejemplo una actitud cómoda…para sentarse frente a la radio. Pero no para estar en la Iglesia Y son muchos los que así se comportan restando recogimiento y ambiente sagrado al templo.
Así, en figura destacada, lo presenta el lápiz, para espejo de muchos...”




“¡Qué aburrido, madre mía!”, parece decir...O lo dice.
Falta de interés, desconocimiento de la liturgia y del dogma, provocan esas actitudes incorrectas. Al no elevarse el espíritu, exigido por la presencia viva de Dios, el cuerpo desmaya y adopta posiciones abúlicas…El cuerpo es templo de Dios y el culto pide también urbanidad y elegancia en el gesto y la postura.”